Tanti Auguri

El clima en el día de hoy, ha sido muy propio…y es que comenzó el día caluroso y soleado, nos sorprendió a mediodía con una tormenta, con rayos y truenos, bastante semejante a lo que debió ser el diluvio universal, y sobre las tres, el cielo se abrió, las nubes desaparecieron, brilló el sol y se quedó una tarde plácida de lo más agradable.
Mi primer cumpleaños en Roma ha sido un día especial, pero por lo mismo exactamente por lo que es especial mi cumpleaños en Madrid, por el hecho de saber que sigues aquí, que el cuento continúa y que hay gente que te aprecia y se acuerda de ti. Y por poder comer croissants, tiramisú, helado y pastel (por este orden) sin cargo de conciencia…Lo menos bueno, pues todos lo imagináis, la distancia de mucha gente querida.
Por lo demás, esta mañana, lo más parecido a una amiga que tengo aquí me convenció fácilmente – no tenía planes mucho mejores para pasar la mañana – para acompañarla al inicio de temporada de Rome Accueil, la Asociación francesa que acoge a los expatriados recién llegados a esta ciudad. Lo mejor ha sido – aparte del desayuno buffet – la posibilidad de pasar la mañana en uno de esos lugares “secretos” de Roma, la Villa Medici.  
Villa Medici
Villa Medici cuando aún hacía sol
La Villa Medici es la sede de la Academia Francesa, está en la colina de Pincio, en Trinitá dei Monti, en pleno centro de Roma, y es un palacio del S.XVI, con unos jardines de siete hectáreas que conservan el estilo del mismo siglo. Desgraciadamente cuando me he decidido a pasear por estos jardines es cuando ha empezado el gran diluvio y todo ha quedado, nunca mejor dicho, en agua de borrajas. Otro día volveré para contarlo.
En cuanto al Rome Accueil es, como os he dicho, una asociación que se encarga de hacer “patria”. Es decir de ayudar a los franceses que acaban de aterrizar en Roma, a sentirse como en casa. Además de dar información básica sobre burocracia, médicos y demás, organizan diversas actividades: cursos de cocina o de idiomas, tours guiados a lugares que no se pueden visitar de manera particular, ponencias, exposiciones y, sobre todo, crean lazos entre los franceses y promocionan su idioma y su cultura entre los extranjeros. No sé exactamente de dónde sale la financiación, pues la cuota anual (30€) es demasiado pequeña como para sufragar todo esto, y supongo que habrá ayuda institucional, pero la verdad es que me ha parecido una gran idea. ¿Por qué los españoles no somos capaces de hacer algo semejante? Al menos a nivel institucional, porque lo más parecido que he encontrado yo hasta el momento, es un grupo de Facebook que se llama “Españoles en Roma”, que es un concepto parecido, pero en su versión imaginativa y sin coste. Así los encuentros se hacen en el bar San Calixto del Trastevere, en lugar de en Villa Medici, se toman botellines a dos euros y medio, en vez de buffet libre de café y croissants, se organizan “safaris” fotográficos, en lugar de visitas guiadas y, por lo demás, informan igual de toda la burocracia, los médicos, los cursos, los trabajos, de las tiendas con productos españoles y demás vainas…vamos, que no es lo mismo, pero es igual, porque para eso…Spain sigue siendo different!!.
Vistas desde Villa Medici a punto de comenzar la tormenta.
Vistas desde Villa Medici a punto de comenzar la tormenta.

Bajo el suelo de Roma

Si hoy llueve…¡es domingo!.
Y, como corresponde a un buen domingo, y especialmente a éste, después de haber estado todo el fin de semana dentro del término municipal de Roma, hay que ponerse el salacot e intentar descubrir algo nuevo. Y, para protegernos de la amenaza de lluvia, hemos decidido sumergirnos en las profundidades de la ciudad, la que se esconde debajo de esa otra Roma que está en la superficie y que vemos todos los días…así nos hemos dirigido a las catacumbas de San Calixto. 
Las catacumbas pillan a desmano, están a las afueras de Roma, al sur, pero creo que merecen la pena. A mi me impresionaron muchisimo la primera vez que vine a Roma y, aunque desde entonces, no había vuelto, no me han defraudado en absoluto, son tal y como las recordaba. Los pasillos lúgubres y húmedos, formando un laberinto gigante, del que debe ser imposible salir solo, las tumbas, sobre todo las más pequeñas, los mosaicos y los frescos iconográficos, restaurados durante años de estudio. Todo sencillamente impactante. Además, hemos tenido la suerte de tener un guía fabuloso (jmburgui.es) que ha hecho que todos disfrutásemos muchísimo de la visita (y que nos ha dejado sacar un par de fotos).
Catacumbas de San Calixto.
Catacumbas de San Calixto.
Además, como hemos sido la última visita de la mañana, nos hemos encontrado a este mismo guía saliendo a comer y se ha ofrecido para llevarnos hasta la Iglesia de San Sebastián, que está muy próxima. Pero de camino – debe ser clérigo, pues vive allí mismo junto a las catacumbas – nos ha enseñado su pequeño huerto. Aquí hemos tenido la anécdota kamikaze del día, pues nos ha ofrecido tomates, pero como a mi hijo no le gustan, ha visto una cosa verde y…¡¡ñam!!. Era una guindilla, no digo más. Casi tienen un nuevo mártir en San Calixto. Pobre mío.
La Iglesia de San Sebastián no es especialmente bonita, o al menos a mi no me lo ha parecido, aunque destacan en ella dos esculturas, una figura recostada del santo atravesado por las flechas y hecha por los alumnos de Bernini, y un busto de Cristo hecho por el propio escultor. 
Después, aprovechando un agradable rato de sol, hemos caminado por la Via Appia Antica, como debieron caminar por ella hace dos mil años…
Luego hemos ido a comer a una trattoria cercana y a tomar un helado y para casa a seguir desembalando…Lo que me hace plantearme la de necesidades absurdas que nos creamos (o nos crean) y lo feliz que era yo con cuatro cosas…

Una de rarezas

Día intenso, y quizá un poco extraño, el de hoy…
Para empezar no sé que hace a estas horas de la noche una “romana” como yo (y culé encima) viendo el derby madrileño en un salón lleno de cajas a medio desembalar…pero de lo que sí que estoy segura es de que no perdería un segundo en ver un Lazio-Roma.
Para seguir, aún no sé por qué me he pasado media mañana en el centro comercial Porta di Roma. Un centro comercial romano que por cierto es exactamente igual que cualquier otro centro comercial del mundo. Pero…¡¡lo que hace el desconocimiento…y la globalización!!. Dos veces escupí al cielo. Y es que de repente ocurre, tienes que comprar un pequeño mueble auxiliar y, en vez de perder el tiempo callejeando, preguntando y comparando negocios familiares, ¿a dónde vas? Pues a ese lugar que a mí no me resulta especialmente simpático, pero que conoces…a Ikea. Y terminas llenando el carro de cosas que no necesitas y, encima, se te hace tarde y, como hoy, por variar, no quieres comer ni pasta, ni pizza…¿dónde terminas? Pues sí, tras 14 años yo, después de 7 años maridísimo y por primera vez en su vida mis hijos…¡¡¡hemos comido en un McDonald´s!!!. ¿Qué será lo próximo? Prefiero dejarlo aquí, antes de que mi imaginación haga de las suyas…
Centro Comercial Porta di Roma
Centro Comercial Porta di Roma
Pero lo más extraño del día ha sido, sin embargo, una sorpresa agradable, que ha consistido en pasar la tarde en un parque infantil de Villa Borghese, con una finlandesa con la que compartí residencia hace 15 años. Y es curioso, porque nunca fuimos amigas y además hoy hemos coincidido por una carambola del destino, sin embargo, me he puesto verdaderamente contenta de verla y creo que ella también de verme a mí. Coincidimos en un momento especial de nuestras vidas y eso es suficiente para mantener una simpatía mutua. Entonces me he acordado de algo que alguien me preguntó el otro día. Y me he dado cuenta de que para que alguien te cuide, te aprecie, tenga ganas de pasar su tiempo contigo o simplemente se alegre de verte, probablemente no puedes hacer nada, es más una cuestión de ser o de estar.
Pero bueno, me dejo de esa filosofía barata de barra de bar que tan bien se me da y sigo contando mi día de hoy en Roma. Porque, después de despedirnos de la finlandesa y su familia, hemos alquilado un riszio (una especie de calesa-bicicleta familiar, no muy estable para mi gusto) para seguir recorriendo Villa Borghese, esta vez de una manera muy recomendable y, sobre todo, muy divertida.
Circulando por Villa Borghese
Circulando en riszio por Villa Borghese
PD: Un día tan extraño, que hasta el Atleti ha sido capaz de ganar al Madrid en el Bernabéu. ¡¡Me alegro por mi indios!!

Aperitivo romano

Salir una noche, para romper la rutina (romana, pero rutina). Pasear por el Trastevere, perdiéndote por sus calles, viendo a gente de todos los continentes, quedarte embelesado con la belleza decadente de algunos edificios, dejarte envolver por la brisa nocturna.
Aperitivo romano en el Trastevere.
Aperitivo romano en el Trastevere.
Sentarte a tomar el aperitivo de las ocho – un par de cervezas con buffet frío – levantarte hora y media después, sin haber arreglado el mundo, pero habiéndote puesto al día. Y volver a caminar por los adoquines de calles que son nuevas para ti, aunque en realidad tienen cientos de años. Dudar por un momento entre hablar o no con un grupo de “españoles en Roma”, y decidir finalmente que no, que hoy no es el momento ni la ocasión y preferir caminar tranquilamente hasta casa (7 kilómetros de nada), charlando de trivialidades, tomándote un helado y pasando por delante de alguno de los monumentos más hermosos e impresionantes de Roma…¡¡¡No tiene precio!!!
Il Pantheon.
Il Pantheon.
Monumentos como el de la foto, el Panteón que, casi al filo de la medianoche, aparece iluminado con una luz que destaca toda su espectacularidad, todas esas características arquitectónicas que le hacen único, como el hecho de ser circular o de que su cúpula sea mayor que la de San Pedro del Vaticano, pero sobre todo destaca su estado de conservación, teniendo en cuenta que lleva tal cual desde hace diecinueve siglos…¡¡que se dice pronto!!

Zapateado

Esta mañana ha ocurrido lo que tenía que ocurrir, tanta media maratón diaria, que al final…¡¡se me han roto los zapatos!!.
Y es una pena, porque me gustaban mucho. Así que ahora, aquí estoy, a la espera de que llegue la mudanza – seguramente mañana – y con ella la colección que llevo atesorando – cual vulgar aspirante a Imelda Marcos – desde hace ya unas décadas. Mientras tanto, sólo tengo tres opciones: o zapatos rotos, o deportivas, o tacones. Y he de decir que…¡¡Roma no es ciudad para tacones!!. Y no sólo por las cuestas interminables, las escaleras, o las frecuentes lluvias sino, sobre todo, por su “sanpietrini”, también conocido como adoquinado, que lleva tapizando el suelo de las principales calles de esta ciudad maravillosa desde el SXVI y que seguro que, además de bonito, tiene otras muchas cualidades ventajosas, pero que… cómodo, lo que se dice cómodo no es.
Sanpietrini en Piazza del Popolo.
Sanpietrini en Piazza del Popolo.
Pero, de acuerdo, lo admito, existe una cuarta opción, que es comprarme unos zapatos nuevos. Aunque por ahora, a no ser que mañana no llegue la mudanza, esa opción queda descartada, porque aún estoy a la espera de encontrar una tienda Made in Europe (Spain/Italy), donde no tenga que dejar algún órgano vital para salir calzada. Y es que, en cuanto a precios, (que también recibo muchas preguntas al respecto) os diré que en general Italia es más caro que España, pero hay, sobre todo, tres cosas que hacen que mis ojos se salgan de las órbitas: el precio de los zapatos, de los productos lácteos y del pan. Lo que no sé es si son más caros en comparación con otros productos, o si estos llaman especialmente mi atención porque… ¡¡todos ellos son productos de primera necesidad para mí!!

Fuentes y palacios sin plata

Del día de hoy caben destacar tres cosas:
Una. Es nuestro aniversario, porque hace exactamente un mes que llegamos a Roma y que, consecuentemente, comencé este blog.
Dos. He montado por primera vez en autobús. Y ahora ya estoy casi segura de que el sistema de transporte público romano debe ser deficitario, porque en él confluyen dos factores incompatibles: el carácter latino, tendente al pillaje y la falta de control. No puede ser que el conductor del autobús no venda los billetes, no puede ser que confíen en que tú lleves tu billete ya comprado de casa, no puede ser que sabiendo que ese billete tiene validez en cualquier momento del año, esperen que lo piques y no puede ser que aún no haya visto un solo revisor en ningún medio de transporte público de los que he utilizado…No puede ser, pero es. Y, aunque yo no quería e iba con mi dinerito en la mano y la mejor intención, Italia me está llevando a la decadencia moral y al camino del crimen, así que…¡¡me he colado!!. Y de esta manera llego al tercer dato relevante del día.
Tres. Es el primer día de estos treinta y uno en que no me he gastado ni un euro…salvo por las dos monedas de 5 céntimos que les he dado a los niños para lanzar a la Fontana de Trevi  (¡¡soy de un espléndido!!).
Fontana di Trevi
Fontana di Trevi
La verdad es que la fuente impresiona, por su tamaño, por sus figuras, por su significado e incluso por la tradición que nos hace a todos tirar una moneda con la esperanza de volver a la ciudad eterna (¿habrán deseado mis hijos volver a Madrid?). Pero, en todo caso, Roma está llena de fuentes increíbles. A mí personalmente hay muchas que me gustan, aunque una de las que más llama mi atención es la de la Piazza de las Quattro Fontane, no tanto estéticamente, como por el hecho de que me parece un lugar muy curioso y que representa, con dos figuras masculinas y dos femeninas, los cuatro grandes ríos de la antigüedad. Es un poco difícil de fotografiar, porque son cuatro fuentes, cada una en una esquina y porque están en una calle con mucho tráfico, pero intentaré conseguir alguna imagen. Mientras tanto os dejo ésta otra.
Palacio de Quirinale
Palacio de Quirinale
Se trata del Palacio de Quirinale, está a pocos metros de la Fontana di Trevi, y es la residencia del presidente de la República Italiana. Nada, apenas un palacete de 1200 habitaciones. Y ahora, nuestro momento concurso: medallita para quién sepa el nombre del actual presidente…bueno, en realidad, el de éste o el de cualquier otro Presidente de la República de los 12 que ha habido desde 1946. (¡¡La verdad es que este blog me está sirviendo para ilustrarme un poco, que ya era hora!!). Pues bien, el actual presidente de la República se llama Giorgio Napolitano y de los once anteriores, a mí personalmente sólo me sonaba Sandro Pertini, y porque aún le recuerdo brincando en el palco durante la final del Mundial de fútbol del 82. En todo caso, no voy a seguir por el camino de los jefes de Estado, pues da para hondos debates y ya sabéis que no soy “yo de ésas” (;oP), pero hay que reconocer que no se lo montan nada mal, porque el Palacio, en lo alto de la colina del mismo nombre, e iluminado por esa luz mágica del anochecer de la que os hablaba el otro día, es verdaderamente digno de ver.
Vista de Roma desde la Piazza de Quirinale.

Vista de Roma desde la Piazza de Quirinale.

La ley de Murphy

Ley de Murphy: Si algo puede salir mal, saldrá mal. O también conocida como “la tostada siempre cae del lado de la mantequilla”.
Y hoy, en un ejemplo clarísimo de esta ley tan burlona, me he encontrado a una japonesa – vestida con su vestido (kimono) y su cinturón (obi), calzada con sus sandalias (zori) y sus calcetines (tabi) y peinada con un gran moño – esperando un taxi en la Piazza della Republica, con las Termas de Diocleciano de fondo, y no he podido resistir la tentación de pedirle permiso para sacarle una foto y así poder compartir ese momento tan “romano” con vosotros, pero justo en ese momento…¡zas!…se me ha acabado la batería del móvil. ¡Porca miseria!. Aunque mi nuevo yo ha decidido creer que no ha sido la ley de Murphy, sino que indudablemente debe tratarse de algún tipo de señal extrasensorial que me anuncia mi próximo viaje a Japón (:D).
PIazza della Republica
PIazza della Republica
Pero mientras eso ocurre (o no), aquí en Roma nos ha alcanzado ya el otoño, aunque no porque la temperatura así lo indique, ya que durante el día los termómetros no bajan de 30 grados, sino porque lo dicen los calendarios y los escaparates de moda, que ya están llenos de ropa de temporada, pero sobre todo porque…
Castañero en Piazza Espagna
Castañero en Piazza Espagna
…han llegado los castañeros y sus castañas. Y en algún momento, cuando el cuerpo así me lo pida, tengo que comprarme un puñadito para comparar y comentar, aunque a simple vista yo creo que éstas tienen todas las de perder.
Y así, hablando de comer castañas, después de haberos soltado una, pese a no haberme pillado ninguna, ni habérmela dado en la cabeza tampoco, me voy a dormir, porque…esto ya pasa de castaño oscuro. ¡¡Qué rico es el idioma castellano, pero que mal me ha sentado a mí la falta de sueño de este fin de semana!!.