Coppedè

Imaginaos que corre el año 1919, que sois arquitectos y os llaman para encargaros que construyáis a vuestro antojo todo un barrio residencial. ¿Qué haríais?
Pues yo no sé lo que haría, pero hoy he paseado por el barrio que diseñó, ante esa tesitura, Gino Coppedè. El barrio se llama como su propio creador y es…diferente. La cabeza de Coppedè, en algún momento entre el sueño y la vigilia, mezcló diferentes estilos y materiales y creo un barrio real con las mismas premisas que años después se emplearon para levantar los castillos de Disneyworld. Es un barrio que camina en el estrecho filo entre lo real y lo onírico. Es fantástico. Y no digo “fantástico” como sinónimo de magnífico o hermoso, digo “fantástico” como diría quimérico, porque es fruto de la fantasía más pura.

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Así, según sales de la Vía de Regina Margherita – una avenida grande, clásica y comercial – llegas a la Plaza de Buenos Aires y giras hacia la Via Tagliamento y, de repente, entre tanto clasicismo, lo encuentras ahí…Os invito a dar un paseo conmigo por el Barrio de Coppedè…
Arco de entrada a Copppedè.
Arco de entrada a Copppedè.
Según te acercas a este arco, que une dos edificios, te vas dando cuenta de los pequeños detalles que tiene: una virgen con los brazos extendidos, varias caras muy expresivas, animales fantasiosos, dibujos medievales, flores, arcos y columnas enmarcando las ventanas.
Detalle del arco de entrada.
Detalle del arco de entrada.
Al atravesarlo, te sorprende la gran lámpara de forja que cuelga del interior del arco, entre otras cosas (no era hoy buen día para las fotos, llovía mucho y apenas había luz).
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La calle conduce a la Plaza Mincio, en torno a la cual se extienden aproximadamente cuarenta edificios (17 villas y 26 palacios). En el centro de la plaza hay una fuente, la Fuente de las ranas, también llena de personajes dignos de algún “bestiario” medieval.
Detalle de la Fuente de las ranas.
Detalle de la Fuente de las ranas.
Y alrededor de ella, destacan especialmente tres edificios. Tal vez el que más llama la atención y no puedes dejar de mirar desde ningún punto de la plaza, es la Villa de las Hadas, por su mezcla de colores y materiales y por los dibujos que decoran su fachada. 
Villa de las Hadas
Villa de las Hadas
Pero hay otros dos edificios que también son impresionantes. El palacio de la rana es un conjunto de colores, arcos, balconadas, figuras excéntricas y sobre todo materiales. El otro no sé cómo se llama, pero también mezcla estilos y materiales de manera sorprendente.
Palacio de la Rana
Palacio de la Rana

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He leído que a alguna gente no le gusta este barrio porque rompe la armonía (homogeneidad) de la ciudad, a mí sin embargo, me ha parecido un rincón curioso, un punto diferente y excéntrico, y tal vez por eso bastante divertido, tanto que te hace sentir como en un cuento. Y cuando te vas, atraviesas el arco, como otras atravesaron el espejo, para volver a su realidad.

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

6 comentarios en “Coppedè”

    1. Dice maridísimo y la menda lerenda que mucho “quiero que me enseñes” “quiero comer” “quiero ir”…quiero, quiero, quiero…pero que hasta que no nos enseñes los billetes no te hacemos caso (:P)

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