El tiramisú

Hoy voy a hablar de uno de mis postres favoritos de ayer, de hoy y de siempre: el tiramisú.

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Es curioso porque, como ya me pasó con los espagueti a la carbonara, el origen del tiramisú es más bien incierto y no existe una única y verdadera receta. Como casi todo en Italia la receta es “facultativa”. 
La verdad es que es una receta tradicional pero que, tal y como se conoce actualmente, es más bien moderna. Ti tira su, significa algo así como “te lleva arriba”. Y el nombre puede deberse bien al hecho de que levanta el ánimo o bien porque siempre se le han atribuido propiedades afrodisiacas. De hecho, algunos colocan su origen en los burdeles de los años 50 en la zona del Véneto (en el norte de Italia). Sin embargo otros lo remontan más atrás, al S.XVII en Siena, cuando con motivo de la visita de un importante (y goloso) duque, crearon el postre, que en un principio se llamó Zuppa del duca. Luego el duque se llevó la receta a Florencia y de allí a Venecia, donde, siempre según la leyenda, se convirtió en el dulce favorito de los cortesanos, por sus propiedades excitantes, y de ahí a cambiarle el nombre sólo hubo un paso. Pero, iré aún más lejos, y os diré que algunos cuentan que el verdadero origen del postre es Oriente, de hecho en China y en Japón se siguen confeccionando versiones de este dulce que allí se llama Tsunami-Tsu.
En cuanto a la receta, hay que decir que en principio no llevaba ni queso mascarpone, ni nata, ni otras grasas similares, pues todo ello más que levantar el ánimo, lo que hacen es crear somnolencia. De hecho, en 1968, cuando el tiramisú fue presentado oficialmente “en sociedad” en la cadena de restaurantes Toulá, del Véneto, se hacía con huevos y azúcar batidos, bizcochos Savoiardi mojados en café expresso y cacao en polvo.
He encontrado una receta clásica en una enciclopedia gastronómica italiana, según la cual se necesitan 3 huevos, 60 gramos de azúcar, 250 gramos de mascarpone, 200 gramos de bizcochos de soletilla (Savoiardi), 1 taza de café y cacao en polvo. Por un lado se mezclan bien las yemas con la mitad del azúcar y luego se añade el mascarpone. Por otro se montan las claras a punto de nieve, se añade la otra mitad del azúcar y la crema anterior, hasta obtener una mezcla homogénea. Luego en una bandeja se pone una capa de bizcochos,  a los que se les echa café por encima para empaparlos (también se puede añadir un chorro de amaretto) y se cubren con la crema. Y así sucesivamente alternando bizcochos y crema. Se espolvorea con cacao en polvo y se deja en el frigorífico al menos 3 horas antes de consumir para que se mezclen bien los sabores.
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Hay un sitio en Roma que se llama Pompi y es conocido por llevar más de 40 años haciendo su propio Tiramisú, que está bastante bueno. Yo conozco el que está en la Via della Croze, al lado de Piazza Spagna y que vende tanto porciones individuales, a unos 4 euros,  como opciones más grandes para fiestas y celebraciones. Además de diversas versiones de este postre (la clásica, la de fresa, la de plátano y chocolate, la de pistacho, la de avellanas e incluso la de piña colada), también hacen otras cosas muy divertidas basadas todas en el Tiramisú.  http://www.barpompi.it/tiramisu_speciali.html

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

2 comentarios en “El tiramisú”

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