Repubblica

La única república italiana que merece la pena es ésta de la que os adjunto hoy alguna fotografía…¡la Piazza della Repubblica!. Lo demás es…¡puro teatro!.
Piazza della Repubblica.
Piazza della Repubblica.
Y es que vengo de España, y eso quiere decir que en política casi nada debería sorprenderme. Sin embargo ahora vivo en un país donde los diputados y los senadores suman casi 1000, a una media de 25.000 euros al mes cada uno. En un país que desde 2011, cuando Sivio Berlusconi presentó la dimisión porque no le aprobaron los presupuestos, no ha tenido ni un sólo gobierno estable y electo. Porque tras la dimisión de “il cavaliere”, fue el presidente de la República, Giorgio Napolitano, el que eligió (a dedo) a un senador vitalicio, Mario Monti, para formar gobierno, un gobierno tecnócrata que iba a terminar con todos los problemas económicos de Italia. Sin embargo, un año después, Monti también dimitió y los problemas de Italia seguían siendo los mismo o peores. Pasaron tres meses hasta que se pudieron celebrar las nuevas elecciones. En ellas el Partido Democrático ganó el Senado, pero no obtuvo la mayoría necesaria en el Congreso para poder gobernar con estabilidad. Para rizar más el rizo, durante ese tiempo sin gobierno, terminó el periodo de siete años por el que Napolitano había sido elegido como presidente de la República y, ante la imposibilidad de que los partidos políticos se pusieran de acuerdo en su sucesión y ante el hecho de que es el presidente de la República el que nombra al primer ministro (presidente del gobierno) y, por tanto, sin presidente de la República, no se podía formar gobierno, al final, el parlamento prorrogó en el cargo a Napolitano. La primera vez en la historia de Italia que un presidente de la República era elegido para un segundo mandato. Y es que, en realidad, el cargo de Presidente de la República no se vota mediante elecciones, sino que se vota únicamente en el Parlamento. Durante otros dos meses, el candidato del Partido Democrático que había ganado las elecciones trató, sin éxito, de formar gobierno y finalmente dimitió. Y, otra vez Napolitano le pidió, esta vez a Enrico Letta, que tratase de llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas para formar gobierno. Lo que al final consiguió con el apoyo del partido de Berlusconi y  el de Monti, otra vez los mismos personajes de la misma comedia. Pero aún hay más, amigos…Y es que hace sólo unos días, Letta el presidente sin mayoría, fue obligado a dimitir por presiones dentro de su propio partido y ahora el nuevo primer ministro del gobierno es Matteo Renzi, que ya no sólo no fue votado mayoritariamente, es que ni siquiera se presentó a las elecciones. ¡¡¡Vamos, que estos italianos dejan a Ana Botella en mera aprendiz de bruja!!!
Así que se puede decir que la República italiana es un consuelo (de tontos) para la pobre España, pero eso sí, la Piazza della Repubblica sigue siendo preciosa…
Fuente de las Náyades con el Templo de Diocleciano al fondo.
Fuente de las Náyades con el Templo de Diocleciano al fondo.
(*) La historia es tan complicada, que resulta verdaderamente difícil de resumir, pero los hechos aquí narrados creo que se aproximan bastante a la realidad 😛

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

6 comentarios en “Repubblica”

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