Alcachofas

Indudablemente ésta es la temporada de alcachofas en Italia. Se ven en todas partes, sobre todo en el supermercado, pero también en los restaurantes. Por ejemplo en los del barrio judío, donde estuve comiendo el otro día, porque las carciofi alla giudia son uno de los platos típicos romanos, uno de esos que se sale de los cánones convencionales, pero que está para chuparse los dedos (bueno, sólo si te gustan las alcachofas ¡claro!).

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La historia de la receta se remonta al S.XVI (probablemente antes) porque desde 1555 hasta 1870 los judíos fueron condenados a vivir en el gueto, detrás del Teatro Marcelo, junto al río. La zona estaba marcada por una gran muralla con tres puertas que se cerraban todas las noches y muchas de las libertades de los judíos fueron recortadas. En ese ambiente de privación, desarrollaron la cocina “povera” (pobre), que aún hoy, ligada un poco al movimiento “slow food”, (otro día hablaré más de él), sigue totalmente vigente. La cocina “povera” se basaba en cocinar productos de temporada de la manera más sencilla posible. Vamos lo que se ha hecho toda la vida, cocinar lo que daba el huerto, de la manera más fácil y barata. Eso que hoy parece tan difícil, que lo han tenido que rebautizar como “sostenibilidad”.
A lo que vamos, que me pierdo. Que las alcachofas a la judía están muy ricas. Y algunos pensaréis “por fin un plato ligero”. Pues…¡¡tampoco!!.. Porque las alcachofas se dan un buen remojón en aceita de oliva. Así están como están. Si queréis hacerlas, lo primero es limpiar bien las alcachofas, quitarles las hojas de fuera, pelar los tallos y recortar las puntas. Después meterlas un rato en agua con zumo de limón. Más tarde, escurrirlas y ponerles sal y pimienta. Y entonces hay que colocarlas en una olla con aceite de oliva y freírlas a fuego medio unos 20 ó 25 minutos. Luego, hay que dejarlas escurrir boca abajo y presionarlas cuidadosamente para que se abran como una flor. Después, justo antes de servirlas, hay que volver a freírlas esta vez brevemente y con el aceite muy caliente, de esta forma, las hojas de la alcachofa quedan crujientitas y doradas y el corazón blandito y suave. ¡Ñam!

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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