El pan de la vida

Esta mañana, como hacía sol y no teníamos nada mucho mejor que hacer, fuimos a ver una carrera por el barrio. Ah bueno, también fuimos porque maridísimo corría, ¡claro, ¿cómo no?!. La carrera transcurría mayoritariamente por un parque cercano a casa, del que ya os he hablado alguna vez y que se llama Villa Glori. Una vez en la meta, para mí, el mérito lo tienen todos, pero cuando le dieron el premio al ganador de la categoría de…¡más de 75 años!…de repente la vida cobró otro color. Os parecerá exagerado, pero la verdad es que todos queremos vivir mucho y vivir bien y estrujar a tope la vida, pero al mismo tiempo, tendemos a pensar o, al menos yo muchas veces lo hago, que hay un tiempo para todo y que ese tiempo pasa. Así que esta mañana, al ver a este señor de 75 años y medio llegar en buen estado (y no llegó el último) en una carrera de 10.000 metros, feliz y con ganas, me ha hecho pensar que lo único que hace falta para disfrutar de la vida es seguir en este mundo. Lo demás, lo pone cada uno. Pero bueno…que me está dando lo mío.
Porque yo hoy de lo que quería hablar era del pan. Y es que después de la carrera me fui a comprar el pan y me di cuenta de que el pan que suelo comprar en el supermercado, lo hacen en realidad en Roscioli, actualmente una salumería, pero que además es una de las panaderías más famosas y más antiguas de Roma, pues lleva funcionando ininterrumpidamente al menos desde 1824. El local se encuentra en Vía Chiavari 34 (cerca de Piazza Navona) y está siempre lleno, especialmente de gente que va allí por sus pizzas, hechas con la receta auténtica de la tradición romana y por el pan, que hacen con levadura natural y al que, muchas veces, añaden pasas, frutos secos y olivas.  
 roscioli - campo fiori - pastelería
Al principio de llegar a Roma me costó encontrar un sitio donde comprar la típica barra a la que estaba acostumbrada en España, porque aquí se venden más las hogazas. En el lado positivo, hay que destacar que las venden al peso, así que puedes elegir que te corten únicamente lo que quieras o necesites. Eso también te da la oportunidad de probar varios tipos de panes. Porque además tienen mucho donde elegir. A mí me ha costado encontrar la que más me gusta, hecha con harina integral y con levadura natural. Pero a veces me dejo tentar y compro otras variedades. Hoy por ejemplo compré un poco de una hogaza con higos, pasas y nueces que era…¡¡una perdición absoluta!!. Y digo bien “era”, porque poco ha durado :). Aunque hay momentos en que aún es peor, y decido tirar la casa (y la dieta) por la ventana, y compro una flauta de pan pizza con olivas…¡¡pecata!!
   20140309_195823

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

8 comentarios en “El pan de la vida”

    1. Necesitarla siempre la necesito. Sobre todo los sábados, cuando me dan ganas de ir a bailar o a tomar el aperitivo. Así que si quieres, ya sabes, aquí estamos.

  1. Pues yo estoy pensando que cuando termine esta dieta estricta que estoy haciendo donde solo puedo comer verdura y agua, me voy a Roma y me premio este esfuerzo sobranatural que estoy haciendo. EA!!!!

      1. A mi me apetece más el pan con aceitunas Encina!!! pero el gelatto no me parece mal

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