De iglesias

Hoy llueve mucho, pero me apetece salir a dar un paseo, así que lo mejor será refugiarse, de tanto en tanto, en alguna iglesia cercana…y, aunque aún no las he contado, creo que ya llevamos visitadas un buen número de las casi mil que hay en Roma, ¿no os parece? Hoy en concreto os hablaré de dos que hay en el Trastévere.
Éxtasis de la beata Albertoni.
Éxtasis de la beata Albertoni.
El origen de la primera de ellas, San Francesco a Ripa, parece remontarse al S.XIII, cuando en este lugar del Trastévere había un convento con una iglesia anexa dedicada a San Biagio (San Blas). En ese convento se alojó San Francisco de Asís durante su visita a Roma (y hasta plantó un naranjo que aún se conserva). Posteriormente la iglesia se derrumbó y, ya en el S.XVII San Blas perdió todos sus derechos sobre la nueva iglesia que construyeron en aquel mismo lugar, pues la nueva se la dedicaron a San Francisco. ¡¡Pobre San Blas, que sólo nos acordamos de él cuando vemos las cigüeñas!!. En esta iglesia hay dos curiosidades, por un lado un tesoro, nada más y nada menos que una de las obras maestras de Bernini, “El éxtasis de la Beata Ludovica Albertoni”, que recuerda un poco al éxtasis de Santa Teresa; por otro lado, una tumba, la del pintor metafísico De Chirico, influencia directa del vanguardismo surrealista.
Muerte de la Virgen de Saraceni.
Muerte de la Virgen de Saraceni.
La otra iglesia es la de Santa María della Scala, de los Carmelitas Descalzos, donde una de las capillas está dedicada a Santa Teresa de Ávila. Además, en otra de las capillas hay un cuadro de Saraceni titulado “La muerte de la Virgen”. Este cuadro sustituyó a otro del mismo título pintado por Caravaggio, pero finalmente retirado por varios motivos; primero lo delicado del tema, después el tratamiento demasiado naturalista y poco sagrado que le dio Caravaggio y por último la posibilidad de que la modelo hubiera sido una prostituta. Hoy en día el cuadro de Caravaggio se encuentra en el Louvre.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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