Farmacia de Santa María della Scala

Desde que leí sobre su existencia quería ir a ver la Farmacia de Santa María della Scala y hoy, por fin, he llamado para pedir cita. Creía que me darían para la próxima semana y, sin embargo, me han dado para esta misma mañana a las once. Genial. Sí, genial, hasta que nos hemos caído del guindo. “¿A las once ha dicho? Pero si son las 10.15 estamos todos en pijama y el sitio está a nueve kilómetros de casa”. Pero hemos llegado. Y nos hemos quedado asombradísimos.
Imagen del Observatorio Romano.
Imagen del Observatorio Romano.
Cuando en el S.XVI se construyó la iglesia de Santa María della Scala, se construyó también el monasterio adyacente y dentro de él una pequeña farmacia que, en principio, sólo era para tratar a los 80 hermanos carmelitas, pero que, en el S.XVIII se convirtió en la Farmacia Papal. Mientras tanto los religiosos se encargaban de cultivar las plantas, estudiar sus propiedades medicinales y curar las enfermedades.
Uno de los productos más famosos de la farmacia era un antídoto contra el veneno de las serpientes, llamado Theriaca y que era carísimo, porque estaba hecho por 57 sustancias, entre ellas por supuesto veneno de víbora, pero también otras como el oro, piedras preciosas, mirra y opio. El Theriaca, que se utilizaba como antídoto contra el veneno de las serpientes, pronto se descubrió como un remedio para todos los males de la sociedad. Aún en un gran recipiente se guarda un poco de Theriaca que lleva 150 años allí. También nos hemos asomado a otro de los enormes recipientes para oler el Vips Vaporub original (según palabras textuales del guía)  🙂 

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En otra sala estaba el almacén donde se guardaban todas las esencias (incluida marihuana) en preciosas cajas. Los armarios son fantásticos y están pintados en su interior con imágenes de miembros de la realeza italiana (sobra decir que varias de las puertas carecen de pintura en su interior).
Imagen del Observatorio Romano.
Imagen del Observatorio Romano.
También enseñan una habitación donde está toda la maquinaria que ya en el S.XX se utilizaba para confeccionar las píldoras, algunas, según nos han contado, eran del tamaño de una oblea…¡un poco difíciles de tragar!. Las maquinas son presas, centrifugadoras, secadores y demás instrumentos que más que sanar parecen destinados a torturar.
La farmacia, que está en el Trastévere, estuvo abierta al público hasta el año 1954. Y sólo recientemente ha vuelto a abrirse como un sitio histórico, al que puedes acceder por 5 euros (pidiendo cita antes, eso sí, en la foto de abajo encontráis el teléfono). Por cierto, no se pueden sacar fotos 😦

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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