Cumpleañera

Un bonito, aunque nublado, día de cumpleaños. El tercero que celebro ya como romana. Abriendo la mañana con desayuno en la cama y cerrándolo con una tarta de pistacho de la Siciliana y con mi helado de la Romana favorito (baccio di dama). Nada cambia en este nuevo año, me sigue encantando comer y contároslo. Creo que sólo hay una cosa en la vida que me guste más: estar bien rodeada. Y hoy lo he estado física y también virtualmente, a través de muchas llamadas y mensajitos de cariño. Gracias. 

20150930_210532_resized

Consejos para tu viaje a Roma

Hoy voy a compartir con todos vosotros los consejos que suelo darles a los amigos que comienzan a preparar su viaje a Roma. Creo que el tiempo mínimo que se necesita para llevarse una idea aproximada y muy general de Roma son cuatro o cinco días. Menos de eso, es tomarse una pizza cambiando de aires, que ¡oye! también se agradece y se disfruta.
Ahí van los consejos:
  1. Si llegáis a Ciampino (y no tenéis unos amigos majetes que os vayan a recoger), lo mejor es que o reservéis previamente por internet el billete de autobús con Terravisión o que lo compréis en el aeropuerto. http://www.terravision.eu. Cuesta unos 4 euros por persona y trayecto, sale cada media hora aproximadamente y tarda unos tres cuartos de hora. Si andáis sobrados de presupuesto la otra opción es el taxi, el precio es cerrado y, si no lo han subido, cuesta 30 euros de Ciampino al centro, salen constantemente, pero no tardan menos de media hora.
  2. Otra cosa que es recomendable hacer también con antelación es reservar la entrada a los Museos Vaticanos. Os recuerdo que entrar a la Basílica de San Pedro no cuesta dinero (pero sí tiempo, pues las colas suelen ser kilométricas desde primera hora de la mañana). En cambio, la entrada a los Museos Vaticanos (donde está la capilla Sixtina) creo recordar que cuesta unos 16 euros, a los que hay que añadir tres o cuatro euros más de comisión si la compráis por Internet, la ventaja es que te ahorras la espera. Además, si tienes mucho interés, mucho tiempo y algo más de presupuesto, conviene reservar una buena guía. Sin embargo, si el presupuesto es más ajustado, lo mejor es hacer coincidir la visita con el último domingo del mes, hay que hacer cola desde la siete de la mañana, pero a cambio la entrada es gratis. http://mv.vatican.va/
  3. Moverse por Roma andando es fácil. Pero si en algún momento estáis cansados y queréis apuntaros al transporte público, la mejor página para ver las opciones y las conexiones es http://www.atac.roma.it. Pero, como ya os digo, Roma es una ciudad “pequeña” y asequible, donde cualquier desplazamiento a pie se hace agradable por las inmejorables vistas. Por eso lo más recomendable (si no tienes unos amigos simpaticotes en Parioli) es alojarse en el centro. Pero los hoteles en Roma son muy muy caros. La opción más asequible sería o bien un apartamento o bien algún hotel por la zona de Termini o del Vaticano.
  4. Las cosas que imprescindiblemente hay que visitar (aparte del Vaticano) son la Piazza Venezia (con el Monumento a Vittorio Emanuele II y el Palazzo Venezia), el Campidoglio (la plaza que diseñó Miguel Angel y desde donde se tiene una de las vistas más bonitas de los foros romanos), el Coliseo, la isola Tiberina, el Trastévere, el Castello di Sant Angelo, Campo di Fiori, Piazza Navona, Panteón, Fontana di Trevi (aunque lleve en obras año y medio), Piazza Spagna, Villa Borgese, y la Piazza del Popolo. Por el camino os iréis encontrando otras maravillas que no hace falta que os cuente, porque su sola presencia ya llamará automáticamente vuestra atención. Si tenéis más tiempo, no hay que olvidar las Basílicas Mayores y alguna catacumba.
  5. A mí me gusta mucho subirme a las alturas porque me da la sensación de que puedo abstraerme de lo concreto, tener una idea más general y abarcarlo todo. Por eso os recomiendo un paseo ya de buena mañana desde el Pincio (el mirador que está sobre la Piazza del Popolo) hasta Trinitá dei Monti (en lo alto de las escaleras de Piazza Spagna), las vistas de los tejados de Roma son fantásticas y te hacen casi volar. Y otra vista de altura que también me encanta, pero en esta ocasión mejor al atardecer, es la del Gianicolo, sobre el Trastévere, ideal para situarte en Roma como si a tus pies se extendiese un mapa de la ciudad.
  6. Sobre la gastronomía, pues lo que ya os he ido diciendo en el blog a lo largo de estos 25 meses…aprovechad para comer pasta y pizza, pero también adentraos sin miedo en el resto de delicias romanas. Hay que reconocerles una gran virtud a los italianos, para ellos dar mal de comer es casi un insulto, por eso cuando entras a comer en un local tienes muchas papeletas de irte satisfecho. Seguid vuestro instinto.
  7. Los últimos consejos que quiero compartir con vosotros están relacionados con el día a día. Primero, recordad que en Roma todo es negociable y que es importante que cuando vayáis a tomar algo siempre preguntéis antes el precio y también el suplemento en caso de que os vayáis a sentar en una terraza. Las diferencias pueden ser abismales…sino, que se lo pregunten a unos amigos que creo que nunca olvidarán el desayuno (4 cafés y 4 croissants) que tomaron en una terraza del Vaticano…les salió por 50 euros la gracia. Y segundo, ojo con el tráfico donde no hay semáforo. No esperéis que paren en los pasos de cebra, mejor intentad cruzar con precaución y sacar la mano (tipo guardia de tráfico) para que paren…¡suelen hacerlo!
  8. ¡¡Y…disfrutad!!

     

Conversaciones (al amor de la lumbre)

Últimamente tengo un pensamiento recurrente: nos han convencido de que todos somos iguales, pero en realidad, por desgracia o por fortuna, no es así. Evidentemente creo que todos deberíamos tener las mismas oportunidades de potenciar nuestros talentos, al margen de esos factores más “materiales” que condicionan nuestra vida diaria, pero no es menos cierto que ni todos tenemos las mismas virtudes, ni todos queremos explotarlas de la misma manera.

20150927_151948_resized

¿Y por qué digo esto? Pues tal vez sea porque hay conversaciones a mi alrededor que a veces me descolocan y me convencen de que aquí convivo con una realidad (si es que es real) que no es, ni mucho menos, la mía (ni ganas). Y es que ¿con qué cara debo quedarme cuando me dicen que las clases de fútbol (9 meses) cuestan una “minucia” (esa fue la palabra “minucia”) y luego me especifican que esa minucia es más del salario mínimo interprofesional en España (630 euros si no me equivoco)? ¿cómo disimular mi sorpresa cuando me aconsejan un hotel “muy acogedor” en la montaña por el irrisorio precio de 430 euros la noche? ¿cómo puedo reaccionar cuando veo que como regalo de cumpleaños entre compañeros del cole, regalan cosas como un chándal adidas y un balón de reglamento (unos 100 euros)? Y el mejor de todos… ¿cómo se puede seguir una conversación, después de que te cuenten que han conseguido una rebaja de 700 mil (rebaja repito, 700mil vuelvo a repetir) euros en el precio final de una casa?

Piazza Margana

Dicen que todos los caminos llevan a Roma, por eso, de una manera intencionada o improvisada, muchos de vosotros termináis pasando por aquí. Hoy concretamente comimos en el Ghetto con unos viejos antiguos amigos de maridísimo, en un restaurante que se anuncia como Hosteria (con hache) o viceversa.
20150927_151633_resized
El lugar está en la Piazza Margana y aunque los platos no son tan abundantes como en otros sitios, la verdad es que están ricos y presentan cierta variedad con respecto a la carta de otros lugares cercanos. Para que os hagáis una idea os dejo el plato que se ha pedido el ojazos, un plato de Orechiette cozze e ceci con pomodorini que se ha zampado en un santiamén él solito. La verdad es que no le falta de nada, la mar de completo, con pasta, mejillones, garbanzos y tomatitos cherry. ¡¡Delicioso!!.

20150927_144008_resized

La dura vida del turista

La vida de expatriado – aunque cada uno entienda por patria lo que le de la gana – a veces es difícil, pero en general te da unas experiencias y unas perspectivas difíciles de vivir en otra situación. Y a veces te sorprendes pensando “¡qué suerte estar aquí!”. Y, sin lugar a dudas, es una suerte estar en Roma, que es una ciudad maravillosa…sobre todo de noviembre a febrero. Los demás meses, esto es lo que te encuentras cuando vas al centro:

 

La pasta

Estos últimos días no tengo mucho que contar, estoy estudiando – lo que esta vida multidisciplinar y politecnológica me deja – para certificar de una vez mi “maravilloso” italiano y de paso – por exprimir un poco las neuronas – también para reforzar el inglés – ese idioma que un día más o menos dominaba y que actualmente tengo más que oxidado. Así que apenas he salido de casa para acercarme a la escuela a llevar o a recoger a la rubia y al ojazos…ah bueno y ayer me tomé por ahí un plato de pasta. Yo que  tengo el cerebro tan en ebullición que no quería tomar decisiones. ¿Qué tipo de pasta? ¿larga? ¿spaghetti, spaghettini, bucatoni, tagliatelle, trenette, fidelini? ¿corta? ¿penne, pennoni, tortiglioni, farfalle, conchiglie, lumache , creste di gallo, code di rondine, occhi di bove, occhi di elefante, di lupo, de passero, girini, vermicelli, linguine, bavette, orecchiette, fiori di sambuco, gramigna, sedani, Capelli d´angelo, maniche di monaca, avemarie, cappelli di prete? ¡¡Pues sí, todo esto son tipos de pasta…ahí es nada!!

IMG_0721

Y eso sin hablar de las salsas, porque hay ocho que se repiten más frecuentemente: la de pesto genovés (con albahaca y queso), la de pesto napolitano (con nueces y pimiento), la de ragú (nuestra boloñesa de toda la vida), la amatriciana (o de las cinco pes: pasta, panceta, pomodoro, pimiento y pecorino), la carbonara (de la que ya os hablé ampliamente en su momento), la arrabbiata (panceta, ajo, guindilla, pimienta negra, aceitunas, vino blanco y queso pecorino), la puttanesca (tomate, anchoas, alcaparras, aceitunas, pimienta, cebolla, ajo y guindilla) y la “nomeolvides” 😛 que no es otra cosa que pasta aliñada con aceite y mucho ajo y guindilla. Pero hay tantas salsas para acompañar la pasta como imaginación puedan tener los cocineros. Y una vez leí sobre un restaurante milanés llamado Spaghetteria en el que servían la pasta de 112 (para una emergencia) maneras, a saber, con todo tipo de frutas (desde el limón o la naranja, hasta grosellas o higos), flores (gardenias, tulipanes, violetas y rosas), frutos secos, quesos, trufas, pescados, mariscos y carnes (hasta de rana)…¡¡habrá que ir al restaurante a probar!!  

 

Picnics

Sé que algún día echaré de menos esos momentos en Villa Borghese después del colegio, esos miércoles de junio y septiembre, llenos de picnics, risas y pequeños guiños, y sé que al recordarlos se me pondrá una sonrisa tan boba como la que se me pone ahora…cuando logro llegar del colegio a casa con todos los semáforos abiertos. ¡¡Con qué poco se conforma a veces una!! 😛

20130926_131211