Museos Capitolinos

Esta mañana el ojazos tenía una “polpetta party per maschi”, una de esas fiestas curiosas que se inventan los italianos de bien, y que una vez traducido no viene a ser otra cosa que una fiesta para que los críos coman albóndigas…¡¡como saben de marketing los italianos!!. Por otro lado, maridísimo está embarcado en una expedición que le lleva por mundos lejanos, concretamente los de sus próximos exámenes. Así que la rubia y yo decidimos darnos un barniz cultural e ir juntas hasta los Museos Capitolinos. Como sabéis los Museos están muy cerca del monumento a Vittorio Emanuele II, más concretamente en la Piazza del Campidoglio, una de las más bonitas de Roma, pues no en vano fue diseñada por Miguel Ángel a mediados del S.XVI.

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El Capitolio es la colina más pequeña de Roma y un lugar que, desde épocas muy antiguas ha tenido una enorme importancia religiosa. Se han encontrado restos que atestiguan la existencia de un asentamiento en esta zona, ya en la Edad de Bronce, incluso antes de la formación del primer núcleo urbano de Roma. Posteriormente, en el S.VI a.C, existió una templo de Júpiter en el mismo lugar donde hoy está el museo (aún se pueden ver los muros). Y después fue durante años fortaleza y en la época de la República archivo público romano y casa de la Moneda. Pero no fue hasta finales del S.XV cuando se convirtió en museo, probablemente el museo público más antiguo del mundo. Hoy en día hay dos palacios, el de los Conservadores y el Palacio Nuevo. Os recomiendo que vayáis con tiempo, no sólo por el gusto de disfrutar de todo lo que se guarda entre esos muros, sino también porque el recorrido no es nada sencillo y no está perfectamente indicado, lo que puede dar pie a ciertas confusiones. En todo caso, sin pararse demasiado, hay que contar con un par de horas para recorrerlo.
Por lo demás es maravilloso. En la colección permanente se incluyen obras clásicas fantásticas como la loba Luperca (que siempre se pensó que era etrusca, aunque ahora parece ser que fue hecha en el S.XI), la estatua ecuestre de Marco Aurelio (hecha en bronce dorado en el S.II), el niño que se quita una espina (un bronce del S.I a.C y que me ha fascinado desde la infancia) y el Galata Capitolino (al que tampoco consiguen sacarle la edad).
 
Pero también hay otras obras más recientes y no menos increíbles, como la Medusa de Bernini. Además actualmente (hasta el 24 de enero) hay una exhibición con obras de Rafael y de algunos manieristas, como Parmigianino, al que no conocía y que me ha encantado. 

 

Y por si todo esto fuera poco, el museo tiene una terraza panorámica desde donde disfrutar de Roma y, si se da el caso, tomar un refrigerio en su bar restaurante. Vamos, que para una primera visita a Roma igual no os lo recomiendo, pero si recaéis y volvéis, ¡echadle un par de horas, que se lo merece…y vosotros también!

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

2 comentarios en “Museos Capitolinos”

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