Campania 3: Sant’Agata sui due golfi y Nerano

Sant’Agata tiene algo fantástico…sus vistas. Desde lo alto de una zona llamada El Desierto, y más concretamente desde un convento carmelita que también tiene un mirador, se puede ver a la vez el golfo de Nápoles (con el Vesubio presidiendo), el Golfo de Salerno y la isla de Capri. Hoy, desgraciadamente, las nubes estaban algo bajas y en las fotos no se aprecia muy bien.
Desde allí nos fuimos hasta Nerano, un pueblecillo en lo alto de una montaña que luego baja hasta una playita pequeña y coqueta, llena de pedrolos (como dicen los bambini) pero con el agua más cristalina que hayamos visto hasta ahora en Italia. Un lugar con encanto, con pocos turistas y lleno además de sendas que unen el mar con la montaña.Precisamente caminando por uno de esos senderos terminamos descubriendo otra playita más pequeña y menos mágica, pero con unas vistas maravillosas de las islas de Scruopolo. Por cierto, este lugar fantástico donde hemos pasado el día se llama Marina del Cantone. 

 

Campania 2: Ravello y Positano

Mucho mejor la jornada de hoy: más soleada, más intensa y más interesante, pues hemos visitado los dos pueblos más bonitos que he visto por esta zona hasta  ahora. Primero Ravello, la ciudad de la música, que desde lo alto de la montaña tiene las vistas más impresionantes de toda la costa amalfitana. Y digo ciudad de la música porque tiene un auditorio diseñado por Oscar Niemeyer donde todos los veranos celebran un importante festival. Pero no sólo de música vive Ravello – o tal vez sí – llena de villas, entre ellas dos visitables e inolvidables, Villa Cimbrone – me faltan palabras para describir sus vistas privilegiadas desde su estratégica posición entre el mar y la montaña, sus estatuas, sus caminos – y Villa Rufolo – famosa por sus conciertos, por sus flores y también porque allí llegó Wagner para enamorarse del lugar, como no podía ser menos.
Y después fuimos hasta Positano, a solo 23 kilómetros, pero casi una hora de camino – ya os dije que las carreteras rozaban el camino de cabras. Pero el viaje ha merecido cada minuto, porque Positano también está en una montaña de difícil acceso, con un laberinto de escaleras y calles pintorescas, llenas de pequeños comercios artesanos que conducían hasta una playa más turística si queréis, o más cómoda, con chiringuitos, restaurantes y sombrillas de colores. Y allí hemos estado unas cuatro horas deleitándonos con las casas que se nos caían sobre la cabeza y con la inmensidad del salado Mediterráneo extendiéndose delante de nuestros ojos. ¡Muy agradable!

 

 

Campania 1: Amalfi

A unas tres horas de Roma, casi a la sombra de Nápoles y del Vesubio, a través de limoneros y carreteras infernales, se esconde la costa Amalfitana, como se conocen los pueblos que están en torno a Amalfi. Estos pueblos representan en el imaginario popular la época de la Dolce Vita, y uno puede imaginarse sentado en una terraza a orillas de un mar plagado de sombrillas rayadas, tomándose un vino y viendo pasar a mujeres (¿tal vez Sofia Loren?) con pañuelo y grandes gafas de sol. Y en cierto modo son así, invitan a disfrutar y sin embargo…me esperaba más. LLevaba tiempo soñando con este viaje, con este lugar y después de ver Cinque Terre, esto se me queda un poco corto. ¿Son bonitos los pueblos? Sí. Decadentes, como casi todos, pero bonitos. Porque las casas construidas sobre la roca le dan carácter y los limoneros, le dan color. Pero hay demasiada gente (y hoy es jueves oiga), los precios son abusivos (tanto que nos ha pasado algo que no nos había ocurrido en los casi tres años anteriores, nos han estado rebajando en casi todo, supongo que ellos mismo se da cuenta de que para unos pobres españolitos no son esos precios de norteamericano o de japonés), las carreteras (como ya os he dicho) son claustrofóbicas y las playas son de piedras y me esperaba un mar más celeste, pero bueno, como veréis en la fotos…feo no es :). Os dejo fotos de la catedral de Amalfi que es preciosa y vistas del pueblo desde lo alto del cementerio monumental (que estaba cerrado, pero al menos nos regaló esas vistas fantásticas) y desde un barco con el que recorrimos la costa y nos acercamos hasta la cueva esmeralda, donde la luz del sol se cuela por debajo del agua, dándole a ésta un color impresionante.

 

 

 

Como te digo una co, te digo la o

Hoy leo en la prensa española que solo hay otros dos países en Europa donde la gasolina sea más cara que en España (MaltaDinamarca creo). Evidentemente se referían al precio antes de impuestos, porque os puedo asegurar que cuando vas a las gasolineras italianas ya vas con los brazos en alto  (habitualmente medio euro más por litro)…
http://economia.elpais.com/economia/2016/04/27/actualidad/1461754618_150327.html

En las paredes

Ya os he puesto varias veces muros llenos de color, auténtico arte contemporáneo, hoy en cambio os dejo algo más sencillo y más típico, unas declaraciones de amor al más puro estilo italiano…vamos, ¡como en una novelita de Federico Moccia!

Ostia Antica

Tal día como hoy hace 42 años, la revolución de los claveles terminó con la dictadura portuguesa. Menos conocido (al menos para mí) es que hoy también se celebra el día de la Liberación italiana, la conmemoración del 25 de abril de 1945, cuando los partigiani, un ejército no regular de 300.000 resistentes (más de un 10% eran mujeres), consiguieron que las tropas nazis abandonasen Italia. Para celebrar el día (semi) festivo nos acercamos hasta Ostia Antica, a 25 kilómetros de Roma, donde desde el S.IV a.C. los hombres se enfrentan a la vida, a la muerte y a la maldad de algunos poderosos con más o menos suerte. Ostia significa “boca del río” y fue la primera colonia romana y el puerto fluvial que servía para abastecer la ciudad de Roma. En su momento de máximo esplendor (S.II d.C) llegó a tener 50.000 habitantes, pero un par de siglos más tarde la ciudad quedó destruida y abandonada. Hoy en día sólo quedan ruinas de aquella ciudad, que debió ser enorme y próspera, pero a apenas unos pocos kilómetros, a la orilla del mar, se levanta una ciudad nueva, Ostia, donde los romanos modernos se acercan cuando el calorcito aprieta. Una pena que no hayamos contratado una guía, porque la visita hubiese sido aún más interesante.