Splendide

Dice Carmen Posadas que a cada amigo hay que saber qué pedirle. Totalmente de acuerdo. Me duelen esas críticas gratuitas sobre lo que los amigos están dispuestos a hacer por ti, sin valorar en la misma medida lo que tú haces o estás dispuesto a hacer por los demás. Aceptémoslo, en muchos casos somos nosotros los que no sabemos pedir ayuda y no son los demás los que nos la niegan. En cualquier caso, como ya os he dicho, sea para enjugarte las lágrimas, sea para sacarte de un apuro o sea para ir de fiesta…¡¡qué bueno es tener amigos!!. Hoy una de ellas me invitó a un evento promocional en el Hotel Splendide Royal de Roma…y cómo nos hemos puesto: para empezar, nos hemos puesto al día y para seguir nos hemos empachado de bocaditos (luego me quejo de que cada vez cuesta más abrochar los pantalones) y de las vistas del atardecer sobre la ciudad.

 

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

2 comentarios en “Splendide”

  1. Pues mira qué casualidad que justo estos días una amiga me ha dicho algo muy parecido.q hay q saber q le pides a cada tipo de amigo.unos te aportan un 10%,otros un 30…en fin q me ha hecho gracia este post.ah y otra cosa….me Ceuta creer q no te abrochen los pantalones aunq te hartes a bocaditos 😂😂😂

    1. Fíjate que yo no creo que sea tanto de aportaciones que tengan que completar una totalidad, un 100%, como de disfrutar de lo que alguien puede y quiere ofrecerte en un momento dado. Yo antes era bastante más radical, ahora intento ser más flexible y asumir que mis amigos tienen su vida, como yo tengo la mía y ¡basta! Ya no quiero ser la mejor amiga de nadie, pero quiero que me quiera la gente a la que quiero, eso sí. Y que si un día los planetas nos cruzan y podemos tomarnos un corto, contarnos la vida y echarnos unas risas recordando una vieja anécdota, aunque pasen cien lunas antes de que volvamos a vernos, ya me merece la pena, al igual que me merecen la pena esos con los que compartes tu día a día y a veces, en días negros, consiguen sacarte una sonrisa durante un paseo sin rumbo y una charla intrascendente. No sé…qué vivan mis amigos 😀

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