Tarquinia

Hoy, como casi todos supongo que sabéis, es el día de la Inmaculada, fiesta nacional también en Italia. Las opciones eran varias, pero la desidia se las ha ido llevando y al final sólo el día soleado nos ha sacado de nuestra pereza y nos ha animado a no quedarnos en casa y por eso hemos decidido ir a explorar un poco el Lazio Etrusco y nos hemos acercado hasta Tarquinia. Os pongo un poquito en antecedentes, Etruria fue un país que se extendió por lo que hoy es el norte del Lazio y toda la Toscana desde el S.VIII a.C. hasta que la expansión de la república romana les absorbió; aunque el poder de este pueblo siempre estuvo presente, pues varios de los reyes romanos fueron de origen etrusco. La cuestión es que se trataba de un pueblo bastante avanzado en temas militares, de construcción y también socialmente. En Tarquinia está la necrópolis etrusca más grande del Lazio, con más de seis mil tumbas enterradas, excavadas en el suelo y con pinturas sobre la roca. La verdad es que yo no me imaginaba que fueran así y me he quedado muy sorprendida. Muchas de las pinturas están en bastante mal estado de conservación (no en vano la mayoría son del S.V a.C), pero otras son fantásticas y dicen mucho de esa civilización que creía en Charun – un demonio alado y de color azul que acompañaba el alma de los difuntos, pues era el custodio del inframundo – y que veneraba a la Gorgona, que petrificaba con su mirada, pero que también era símbolo de poder. Una sociedad donde las mujeres de la alta nobleza compartían la riqueza y el poder con los hombres. Y donde las mujeres en general, aparte de ser el centro de las familias, participaban también de la comida, del vino y del sexo, no por una razón económica (como sí ocurría en Roma o en Grecia, donde sólo las prostitutas estaban invitadas a ese tipo de eventos) sino por un mero disfrute hedonista. Así, según he leído, las etruscas de la época, eran para los romanos y para los griegos, las suecas de la generación de nuestros padres, esas mujeres liberadas y seguras de sí mismas que llegaban a sacar a los hombres de una sexualidad pacata o de pago. Y todo esto se ve en las pinturas de las tumbas etruscas, como también se ve el tipo de vestimenta, sus costumbres y las diferentes clases sociales. Por lo demás, Tarquinia, la nueva Tarquinia, es un pueblo agradable para pasear, con algunos edificios interesantes como el Museo Nacional, el convento de San Francesco o el Palazzo Comunale y que tiene iniciativas divertidas, como crear una ruta donde además de los nombres de los monumentos a visitar, te pone la distancia, el tiempo estimado y…¡las calorías que vas a perder caminando hasta allí!. La verdad es que hemos pasado un buen día.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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