Valle d’Aosta: Aosta y P.N. Gran Paradiso

A poco más de una hora de Turín está la región más pequeña y menos poblada de Italia, con menos de 130 mil personas, Valle d’Aosta es una región muy singular que tiene además un estatuto de región autónoma especial, porque este pequeño valle es casi una fusión entre Francia e Italia. Y, aunque la región se unió a Italia cuando se formó este país durante el S.XIX, siempre ha sido objeto de presión política. Por ejemplo durante el fascismo de Mussolini se llevó a cabo una italianización de la zona, con más horas de italiano en la escuela y con medidas para favorecer la llegada de italianos y la salida de valdostanos hacia Francia y Suiza. También, tras la Segunda Guerra Mundial, Francia solicitó la anexión de este valle a sus territorios. Es una pena ese afán colonizador que (casi) todos llevamos dentro, porque la riqueza cultural de esta región reside sobre todo en la capacidad de sus ciudadanos de hablar indistintamente varios idiomas como el italiano, el francés y una versión del provenzal que se llama patois, y de hacer de la misma manera suyo lo mejor de la gastronomía e interpretar de una manera propia cada rasgo de las culturas que les influyen por cercanía. Pero bueno…al grano.
Aosta es una ciudad pequeña de origen romano, que presenta huellas de aquella época en monumentos como el Arco de Augusto, la Porta Praetoria o la muralla. Pero que también tiene otros lugares de interés como la Catedral, la Plaza Chanoux o la Colegiata de Sant’Orso. Aunque lo más impresionante de Aosta no lo ha hecho el hombre, pues son las montañas que rodean la ciudad y que todas superan los 3000 metros. Impresionantes.
El Parque Gran Paradiso, que funciona como Parque Nacional desde 1922, es el más antiguo de Italia, y antes fue coto privado de caza de los Saboya. No me extraña pues hay gamuzas, águilas reales, marmotas y también íbices, que son un tipo de cabras montesas símbolo del parque y que hemos tenido la suerte de ver saltar a sólo unos pocos metros de nuestros ojos mientras hacíamos un par de rutas muy chulas por el parque. Por la mañana, aprovechando la jornada soleada, aunque algo fría, fuimos en coche hasta Cogne y allí aparcamos y comenzamos una ruta de montaña que circundaba el pueblo desde las alturas (una hora y media en total más o menos), desde allí hicimos otra ruta, la de la cascada de Lilac, que es una maravilla, porque además de que la cascada está aún helada, se puede ascender por un sendero que nos lleva a un mirador desde el que puede verse la cascada desde lo alto. Esta ruta dura más o menos una hora desde el pueblo, caminando junto al río (y otra para volver). Después de comer de picnic, volvimos al coche para adentrarnos en el parque y acercarnos hasta Valnontey, donde hicimos otra pequeña ruta (ésta más corta) entre las montañas. Muy recomendable este Parque Naatural al que el nombre le va que ni pintado.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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