Santa Severa

Hace bastante calor en Roma estas últimas semanas. No es que sea (aún) insoportable, pero se nota el aumento de temperaturas. Así que ayer cuando pensaba qué hacer hoy con los genitori se me ocurrió que lo mejor sería ir a comer a la playa. Y siguiendo los consejos de la chama Valdivieso, que estuvo hace un par de semanas, y teniendo en cuenta que era un destino desconocido por mí, nos acercamos hasta Santa Severa, en el ayuntamiento de Santa Marinella, a unos sesenta kilómetros al norte de Roma. El pueblo – apenas puede llamarse así – tiene una playa agradable dominada por un castillo que puede visitarse y además hay muchos senderos para caminar o montar en bicicleta que terminan llevándote a otras calas pequeñas y seguras, aunque siempre (como es extraña costumbre aquí) cedidas a un establecimiento balneario que las explota comercialmente. En la playa pública, hoy, para ser jueves había bastante gente, también motivado (supongo) porque era la última jornada lectiva de los niños italianos.
Volviendo a lo que íbamos, debo decir que ya en la antigua Roma había aquí una ciudad sobre la que en el alto medievo se desarrolló un pequeño pueblo medieval donde, según los escritos, en el S.XI ya había un castillo junto al mar que terminó en las manos de familias nobles hasta que en 1482 el Papa Sisto IV lo donó a la Orden del Espíritu Santo a la que perteneció hasta el año 1980. El castillo en todo caso ha sido ampliado y restaurado en varias ocasiones (la última en los años 70). Por su parte el pueblo como destino turístico se desarrolló en los años treinta del S.XX cuando se convirtió en residencia estival de numerosos gerifaltes fascistas. Hoy en día es un tranquilo pueblo de costa, con edificios bastante respetuosos con el entorno y que conserva muchas zonas agrícolas cercanas. Como te digo una co…te digo la o…En fin, que de allí nos fuimos a Fregene – donde sí que he estado ya varias veces – a comer, bastante bien, en el restaurante Baia, entre el Lido y el Villaggio dei pescatori. Qué duro volver después al atasco romano…

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s