Ángeles y Demonios

Ayer dos de nuestros invitados de esta semana me preguntaban por las iglesias donde ocurrían los asesinatos de “Ángeles y demonios”. Debo decir que ni me había leído el libro, ni había visto la película, pese a estar en mi lista de “películas protagonizadas por Roma”. Así que esta tarde he hecho mis deberes y, aprovechando que estaba sola, la he visto, un poco por encima, porque en realidad el género no me interesa mucho. La historia en sí es bastante inverosímil, por no hablar de esa Roma medio vacía en plena elección del nuevo Papa y de la imagen de ineptos que dan a la policía italiana, pero al César lo que es del César, las imágenes de Roma son verdaderamente espectaculares. Por cierto, las iglesias son Santa María del Popolo (en la plaza del mismo nombre), San Pedro, Santa María della Vittoria (cerca de Largo Santa Susanna), la Fuente de los Cuatro Ríos (en Piazza Navona) y el Castello di Sant’Angelo.

I Peggiori

Acabo de llegar del cine de ver con una amiga la película “I peggiori” de Vicenzo Alfieri y que se encuadra dentro de un nuevo género conocido como spaghetti comic comedia, dentro del cual también está la película de la que ya os hablé en su momento “Lo llamaban Jeeg Robot”. La película cuenta la historia de tres hermanos que después de que su madre arruine a cientos de personas y huya, tienen que reinventarse llevando el peso de su apellido. Y para ello escogen unas máscaras de Maradona que, por casualidad, les terminan convirtiendo en héroes justicieros y anónimos. Entre lo positivo decir que la película transcurre en Nápoles, que sale aún más fascinante de lo que ya es en realidad y que es bastante divertida. Entre lo menos positivo tal vez el guión que, aunque tiene un punto original, creo que peca demasiado de inverosimil y de ritmo desigual. Pero suficiente para entretenerte durante hora y media, sobre todo si le pones el colofón con un prosecco y debate social 🙂

La Porta Rossa

La porta rossa es el tránsito entre la vida y la muerte, el arco que atravesamos para dirigirnos hacia el paraiso o el infierno. Sin embargo el comisario Leonardo Cagliostro, después de ser asesinado mientras investigaba un asunto de tráfico de drogas en Trieste, no es capaz de atravesar esa puerta. Aún le quedan cosas pendientes en este mundo, entre otras, averiguar quién le mató y proteger a su mujer, juez y embarazada. Sólo una adolescente, con sus propios problemas, es capaz de verle y, por tanto, la única que puede ayudarle. 
Esa es, en pocas palabras, la sinópsis de la serie que emite RAI2 un par de veces a la semana y que tiene a Lino Guanciale como protagonista. El tal Guanciale se dedica por vocación al teatro, no sólo a hacerlo, sino también a promocionarlo y popularizarlo (a precios asequibles y para todos los públicos), pero su categoria de sex-symbol nacional le da un papel preponderante en la televisión de este país, pues su sola presencia asegura buenas audiencias. Yo veo la serie cuando me acuerdo y por internet (en http://www.raiplay.it …pero desistid, no se puede ver desde España). Reconozco que cuando me contaron que empezaba la serie y me hicieron un pequeño resumen pensé…”madre mía parece Ghost, esto no es para mí”. Pero no ha sido así. Porque el frío de Trieste se traslada también a la trama y, aunque los personajes lloran, y mucho, y cada uno vive su drama particular, en la serie no se juega ni un poco con la sensiblería barata. Todo es duro, tosco, frío. Es género negro, sí, pero con matices y eso no está mal. Pero tampoco bien. A veces me da la sensación de que quieren abarcar más de lo que pueden y que solo el buen hacer de los actores salva una madeja sin cuenda. Pero bueno, a mí me entretiene y me ayuda a seguir practicando el italiano, que son las dos cosas de las que se trata.

Italy: love it or leave it

Hoy, viendo lo que Facebook me recuerda que tengo que recordar, me he dado cuenta de que este día en concreto podría ser considerado mi blue monday particular. Pero bueno, hoy solo una lluvia pertinaz y un pequeño dolor de cabeza vinieron a perturbarme, así que no tengo queja por el momento. Los que sí que tienen queja son los directores de un documental que vi el otro día (quién dice el otro día, dice hace un par de meses) en Netflix y que se llama Italy: Love it or leave it. Que no es que sea un peliculón, pero es interesante ver como estos dos jóvenes deciden recorrer Italia para resolver el punto de giro en el que se encuentra su vida, o quedarse en Italia – en Roma concretamente – o exiliarse a Alemania. El final no os lo cuento, porque tampoco tiene importancia. Lo importante, como siempre, es lo aprendido en el viaje. Imperdibles las palabras de Andrea Camilleri: mi consejo es quedarse y no rendirse nunca. Pues ahí lo dejo.

Masterchef Italia

Hoy, después de acostar a los bambini, he visto un capítulo de la primera temporada de Masterchef Italia – van por la sexta. Primero porque, curiosamente, a mí que me gusta mucho más comer que cocinar, me divierten bastante los programas de cocina desde aquel lejano (y mítico) “Con las manos en la masa”. Éste además tiene una gran virtud con respecto a los programas españoles y es que empieza a una hora razonable (las 21.15) y solo dura 45 minutos. Otra razón por la que he decidido verlo es por el italiano (el idioma ¡claro!) y es que es gracioso tratar de identificar los diferentes acentos, aunque ya he visto que como vocabulario lo máximo que podré aprender si sigo viéndolo son sinónimos de la palabra “asqueroso”. ¡Cuánto gusta el maltrato en la televisión últimamente!. Por lo demás, pues más de lo mismo, pero con otras caras y con bastante “italianismo”. Bueno, no está mal. Si os interesa esta versión creo que la echan en algún canal español. Podéis buscarlo.

Viva L’Italia

Hoy os traigo otra película italiana, en esta ocasión del año 2012, que trata sobre un político que sufre un ictus que le provoca un tipo de demencia que conlleva una gran desinhibición verbal, es decir, dice todo aquello que piensa. Esto que al principio supone un gran problema para su carrera política y también para su vida familiar, termina ayudando a todos los que le rodean a ser más honestos consigo mismos y a luchar por lo que creen. Pero más allá de esta familia que juega con unos cuantos estereotipos, está la sociedad italiana, con sus virtudes pero, sobre todo, con sus vicios. Así esta peli coral utiliza la puesta en escena sólida y unos diálogos potentes para lograr lo que pretende del espectador, a veces una sonrisa, otras un nudo en la garganta al comprobar como esa sociedad que nos muestra y que se desmorona en todos los sentidos ante la indiferencia general, es la nuestra. La película es entretenida y apela a la conciencia social, aunque tal vez juega un poquito con eso que hoy en día gusta llamar “populismo”. En cuanto a las imágenes de Roma, pues alguna hay (calles de Campo di Marzio, las escaleras de la Galería Nacional de Arte Moderno, Villa Borghese…), pero no destaca por eso, aunque sí que nos muestra alguna imagen interesante de L’Aquila aún en plena reconstrucción (como os he dicho la película es de 2012, sólo tres años después del gran terremoto que destruyó esa ciudad) y también la fantástica playa de Saboudia. Yo la recomiendo (la película y también la playa de Saboudia 🙂 ).

L’ultimo bacio

Hoy os traigo otra película que se ambienta en Roma, aunque Roma sale poquito, al menos la Roma que todos conocemos, pues salvo alguna secuencia con los puentes sobre el Tevere de fondo, la mayoría trascurre en lugares que, al menos maridísimo y yo, no hemos sido capaces de identificar. Pero me apetece recomendarla porque, además de ser una de las películas más reconocidas del cine italiano reciente (es de 2001), también representa bastante bien un tiempo, un lugar y una edad. La crisis de los treinta, que en muchos casos bien puede extenderse hasta los cuarenta, en la Roma actual. Y es que los cinco amigos que protagonizan la película representan diferentes situaciones que pueden darse en la vida amorosa de un hombre; por un lado está el ligón que no se compromete, por otro el hombre abandonado, también el casado agobiado y el casado feliz y, por último, el protagonista que, cuando se entera de que su novia está embarazada, descubre que tiene miedo a todo lo que se le viene encima y termina sucumbiendo ante los encantos de una turgente Lolita. El buen ritmo de la película y su tono poco ñoño se agradece, la verdad, y también la buena interpretación de los actores, pese a que a veces adolecen del mismo mal que los intérpretes patrios, que no es otro que la falta de vocalización…madre mía cuánto susurro entre dientes, que me hacía agudizar la atención, pues no sabia si lo que me fallaba era el oído o el italiano. En fin…que con la peli uno puede identificarse y pasar un buen rato, si bien sale Roma menos de lo que nos gustaría.