Hoy…el Papa

El Papa Francisco ante la imagen de la Virgen de la Inmaculada en la Piazza Spagna de Roma.
El Papa Francisco ante la imagen de la Virgen de la Inmaculada en la Piazza Spagna de Roma.
Dice mi amiga villaodonesa que las cosas “fervorosas” se contagian y puede que tenga algo de razón. Yo, ya he dicho muchas veces, que no soy católica, sin embargo, es cierto que tengo por este Papa una simpatía especial. Tal vez por ser hispanohablante, por ser sudamericano, por ser futbolero (como ejemplo de normalidad), por tener cara de buena persona o por los pequeños gestos que, en algunos momentos, valen más que cualquier grandilocuencia. Así hoy, cuando, desde el balcón de la Embajada de España he visto como el Papa Francisco llegaba caminando, entre la multitud, desde el fondo de la calle, hacia la columna donde reposa la imagen de la Virgen de la Inmaculada, he sentido cierta emoción.
Ahora un poquito de historia: La imagen de la Virgen está ahí desde que Pío IX la bendijera en 1857. El día de la bendición de la imagen, fue el día en que por primera (y última) vez en la historia, un Papa entrase en una Embajada. Y así, por haber sido visitada por un Papa, goza la Embajada del privilegio de un Dosel que preside su salón de ingreso. Desde entonces se instauró la tradición de que los Papas vayan a rezar y a hacer una ofrenda floral a la Virgen de la Inmaculada el día 8 de diciembre. Pero cada Papa tiene su propia personalidad y así se transmite en su forma de llevar a cabo la ceremonia.
En este caso, como no podía ser de otra manera, ha sido sencilla. El Papa Francesco ha llegado caminando por las calles anexas a la Piazza Spagna, saludando a los jóvenes y a los niños, a los comerciantes y a los turistas que se agolpaban por allí. Al llegar frente a la Embajada, ha saludado a las autoridades, al alcalde de Roma, a un cardenal (supongo que español) y al Embajador de España para la Santa Sede. En ese momento, el Papa a unos 30 metros de nosotros, ha mirado hacia nuestro balcón. Una coral de niños cantaba y, entre canción y canción, la gente ahogaba los silencios coreando “Francesco, Francesco”. Y en ese escenario ha tomado posiciones frente a la Virgen y ha comenzado a hablar en italiano (supongo, porque no he entendido nada más que el Ave María), pidiéndole a la Virgen “que el grito de los pobres no nos deje nunca indiferentes (…) salvanos a nosotros, a nuestra ciudad y al mundo entero”. A veces, mientras rezaba, alguna voz le interrumpía “Viva el Papa, viva”. Nada más. Puedo añadir como anécdota que estaba tan resfriado como yo (que ando muda) y ha tenido que sacar dos o tres veces el pañuelo de su abrigo blanco. Luego, ha dado la bendición, se ha despedido de las autoridades, pero él ha seguido, durante casi una hora saludando a los enfermos y al resto del público, hasta que se ha vuelto a sentar en el asiento del copiloto de su Ford Focus azul y se ha perdido por las calles de Roma. 
Fuente: Rai News.
Fuente: Rai News.
Fin de mi historieta romana de hoy. Para el que sea católico o tenga mucho interés, un par de enlaces (pero no se nos ve a nosotros…aunque en esta última foto que he colgado, haciendo un poco de zoom, igual nos podéis intuir):
http://www.youtube.com/watch?v=FauOXDsGeAA 
http://www.elmundo.es/internacional/2013/12/08/52a4a2e861fd3dc20a8b458d.html

Sábado 12 de octubre…tercer acto.

Como ayer no pude escribir, hoy…doble sesión (matinal y vespertina).
Sábado 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar. Comenzó el día a las 11 de la mañana en la Iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles, Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, una Iglesia del S.XVI donde están enterrados algunos miembros de la Familia Borgia. Allí asistimos con el resto de gente de la Embajada, incluido el Embajador de la Santa Sede, a una misa que daba el Cardenal Carlos Amigo para todos los españoles de Roma. La misa fue cantada y con partes en latín, y duró algo más de hora y media. Yo no profeso la religión católica (ni ninguna otra) y asisto en pocas ocasiones a este tipo de actos, pero cuando asisto, la verdad es que presto toda mi atención, especialmente a la Homilía. Y en este caso en concreto fue muy bonita, ya que Amigo habló sobre el amor y la importancia de no ahondar en nuestras diferencias, en tratar de sonreír para hacerle al otro la vida más fácil, en tener claras cuáles son las cosas esenciales y cuáles las superfluas. Me gustó mucho. Aunque reconozco que no deja de sorprenderme la vinculación tan fuerte que existe entre las instituciones españolas y la Iglesia Católica. Y a mí eso a veces, me hace sentir un poco extraterrestre. Aunque la misa, de verdad que fue preciosa y digna de ver. Para terminar hubo una ofrenda a la Virgen.
Misa oficiada por el Cardenal Carlos Amigo en la Iglesia de Santiago y Montserrat.
Misa oficiada por el Cardenal Carlos Amigo.
Por otro lado, como ya he comentado en alguna ocasión, hay un grupo de Facebook que se llama Españoles en Roma que ayuda a que la adaptación a la Ciudad Eterna sea más sencilla. En ese grupo, hay un cura, Juan, que de vez en cuando recomienda películas y que hace unos días comentó que iba a participar en esta misa. De hecho, allí estaba, junto al Cardenal Amigo y otros 20 sacerdotes (aproximadamente). A la salida, le vi y me acerqué a saludarle, diciéndole que le conocía de Facebook. De repente se acercaron también otras dos españolas a saludarle y fue así como me enteré de que este cura había estado en Gran Hermano…¡qué alegría no tener televisión! (insisto…¡cuánto daño ha hecho la televisión a nuestra cultura!). Por lo demás el hombre era simpático y con mucha labia…y me presentó a otros españoles en Roma del grupo de Facebook. Así que no tendré más remedio que salir de cañas aperitivo con ellos alguna vez por el Trastévere (:D)
Ofrenda a la Virgen.
Ofrenda a la Virgen.
Después, los trabajadores de la Embajada, junto con el Embajador de la Santa Sede, el Ministro Consejero y sus mujeres, nos fuimos a comer (pero cada uno pagó de su bolsillo, eh?). Yo, por protocolo, debía sentarme entre el Embajador y el Ministro Consejero, pero me negué diciendo…”¿pero yo que les puedo aportar a estos señores?”. Y en momentos como ése, es cuando me bloqueo y me viene a la cabeza mucha gente que estaría encantada de estar en esa situación y que además lo haría muy bien. Pero no es el caso. ¡¡¡Pero si yo era de las que en las cenas de fin de curso no quería sentarse al lado del profesor!!!.Total que al final todos los hombres (8) se sentaron en una mesa, todas las mujeres (11) en otra y los niños en otra (8). Mentiría si dijese que no me lo pasé bien, porque sí que me lo pasé bien y tuve la suerte de sentarme junto a gente encantadora, pero reconozco que a mí estas cosas me dejan tocada…En todo caso, todo el mundo disfrutó y la sobremesa se alargó varias horas.
Aunque nuestra jornada no acabó ahí, porque por la noche aún tuvimos cena informal con otra gente de la Consejería. Conclusión: Un día verdaderamente agotador. Necesito un curso de habilidades sociales y protocolo. Y…¡¡el fin de semana aún no ha acabado!!.

La recepción del Embajador…de la Santa Sede.

Cuando comencé este blog lo hice con la intención de contestar de una sola vez las preguntas que más me hacíais. También de revelaros algunos lugares especiales o menos conocidos, que fuese descubriendo en Italia en general y en Roma en particular. Y sobre todo lo hice con el deseo de tener una especie de diario para el futuro, para poder leerlo con mi familia dentro de unos años. Lo que me propuse desde el principio fue que, aunque se trate de mi vida y de cómo la vivo, intentaría adoptar un tono neutro, sin entrar en demasiados juicios de valor, ni siquiera para cuestionar(me) o justificar(me). 
Dicho lo cual, hoy volví a la recepción del Embajador, en este caso del Embajador español en la Santa Sede. Y antes de empezar mi relato, adjunto una foto de algo con lo que me topé el otro día y no pudo por menos que llamar mi atención. Igual es normal, pero…por todo lo que he explicado en el primer párrafo, aquí lo dejo.
Embajada de Italia para la Santa Sede.
Embajada de Italia para la Santa Sede.
Y ahora, a lo mío…
La Embajada de España para la Santa Sede es la misión diplomática permanente más antigua del mundo, pues fue creada por los Reyes Católicos a finales del S.XV. Actualmente, y desde el S.XVII, se encuentra en la Piazza de Spagna, más concretamente en el Palacio de España o Palacio Monaldeschi. En este lugar coinciden la Embajada y la residencia del Embajador (cosa que no ocurre en la bilateral). Es por tanto, un edificio de gran importancia arquitectónica, artística y, sobre todo, histórica, pues muchos momentos relevantes de la historia de España están relacionados con este lugar. En su interior hay objetos de gran valor, empezando por una escalinata hecha en mármol por Borromini, siguiendo por varios tapices de Rubens y terminando por dos bustos de Bernini, el alma atormentada y el alma cándida.
El alma atormentada.
El alma atormentada.
El alma cándida.
El alma cándida.
Hace un rato, he visto en un programa antiguo de Callejeros, como Paco Vázquez, el antiguo Embajador, mostraba el edificio y comentaba el poco presupuesto que había para su mantenimiento. (Os dejo el enlace por si os interesa verlo http://www.youtube.com/watch?v=fwb62_1nJ6Y). Como curiosidad os contaré que he leído que la última restauración de la fachada, hecha hace unos seis años, la pagó Amancio Ortega. No sé si es verdad, pero no me extrañaría, pues creo que es bastante religioso y éste es un lugar también relevante para los católicos, porque justo enfrente de la Embajada, hay una imagen de la Virgen de la Inmaculada, en la que cada 8 de diciembre el Papa del momento hace una ofrenda. Y claro, supongo que un edificio ruinoso, que encima lleva el nombre de España, condicionaría una relación de ideas que no favorecería mucho nuestra imagen. Pero en fin, como conclusión debo decir que caminar por el interior de la Embajada, es como hacerlo por el Palacio Real o por el de la Granja…¡¡es espectacular!!
Salón de la Embajada.
Salón de la Embajada.
Salón del trono en la Embajada.
Salón del trono en la Embajada.
Sala de la Embajada con tapiz de Rubens al fondo.
Sala de la Embajada con tapiz de Rubens al fondo.
Pero después del rollo éste que os he soltado, para hacerme la interesante y la culta (culturetilla de pacotilla, bien lo sabéis los que me conocéis hace tiempo) vamos a lo que nos interesa…
Primero subrayar el problema para vestirme, pues una de las primeras recomendaciones que me hicieron al “tomar posesión” como “señora de”, fue que para las recepciones de la Santa Sede, ni tirantes, ni falda por encima de la rodilla. Y tanto me han agobiado con el asunto que, pese a que creo que no soy muy descocada, me he dado cuenta de que no tengo vestidos que me cubran suficientemente y a la vez por arriba y por abajo, así que al final he decidido ir en traje pantalón. Aunque al final, pasa como siempre, que hay un código, pero mucha gente se lo salta, y tú como una tonta dándole vueltas a la cabeza.
En cuanto al ambiente, pues el público era mucho más homogéneo que el de ayer. La media de edad mayor, mucho mayor. Más de la mitad de los invitados eran clérigos, como no podía ser de otra manera. Por otro lado, además de la del vestido de pantera de ayer – que hoy iba de jardín japonés y estaba mucho más modosita – destacaban una Principesa, más concretamente la hija de Marconi (el inventor de la radio) y un Pope ortodoxo. También algún representante de Embajadas asiáticas. Por lo demás el catering más comedido. De hecho sólo he bebido un zumo de naranja y he comido un canapé y un pincho de tortilla. El discurso del Embajador me ha gustado bastante (el de ayer, si lo dio, me lo perdí entre copa de cava y copa de cava). Ha contado resumidamente la historia de la Embajada que os he contado yo antes, ha hablado de  la cantidad de españoles que se espera que vengan a la próxima canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII, ha ahondado un poco en la crisis y ha terminado con las palabras del Papa Francisco en la Encíclica Lumen Fidei: “no nos dejemos robar la esperanza”. Y creo que es una buena frase para terminar por hoy.
Y mañana…más.

La recepción del Embajador.

Hasta esta mañana, cuando alguien mencionaba delante mío la recepción del Embajador, irremisiblemente, me venía a la cabeza Isabel Preysler, toda glamour y distinción, repartiendo Ferrero Roché. – ¡¡qué daño ha hecho la televisión a nuestra civilización!!.
Pues no. Y sí. Que de todo hay en la viña del Señor.
Y es que esta mañana he estado en la recepción que el Embajador bilateral (España-Italia) daba en su residencia del Gianicolo con motivo de la fiesta nacional (¿aún se llama así al día del Pilar?). El lugar es impresionante. El entorno, en lo alto de una de las colinas de Roma, deja ver una de las vistas más fantásticas de la ciudad. Hoy el día no acompañaba y ha estado nublado e incluso ha llovido durante un rato, pero en un día despejado debe ser una auténtica maravilla.
La residencia del Embajador de España en Italia.
La residencia del Embajador de España en Italia.
Vistas desde la residencia del Embajador.
Vistas desde la residencia del Embajador.
En cuanto a mis impresiones, pues la mayoría me conocéis y sabéis que no soy yo dada a saraos multitudinarios, que lo del protocolo me viene en general bastante grande y que, aunque en los últimos tiempos me haya reformado un poco (por la dichosa crisis de los 40), lo mío siempre han sido los vaqueros, las sudaderas y las botas. Así que, en un primer momento entré en estado de pánico…”¿qué se pone una “chica” como yo, para ir a la recepción del Embajador?”…sobre todo cuando sabes que te van a mirar y que habrá gente que quiera conocerte, porque tu marido es uno de los organizadores y además se estrena en el cargo. Pero después, una se va viniendo arriba y al final, un vestido mono, unos tacones y la peluquería hacen milagros. Estoy segura de que habrá gente a la que he conocido hoy, que no me reconocerá con mi aspecto habitual. La cuestión es que, justo antes de salir de casa, he metido los nervios en un cajón, y en cuanto he llegado a la Embajada, me he ayudado por cuatro copas de cava (creo que no había bebido tanto en toda mi vida anterior junta), para empezar a hablar con unos y con otros, y al final hasta he conseguido pasármelo bien y he terminado disfrutando de la velada.
Si queréis saber sobre la gente, pues en general la gente iba guapa. Pero el ambiente era heterogéneo, te podías encontrar tanto a mujeres arregladas como para ir a la boda de un príncipe, como a jóvenes con vaqueros pirata y medio rotos, señoras que habían incrementado un poco más el agujero de ozono, a juzgar por la cantidad de laca que llevaban en el cardado y jóvenes rapados y con cresta mohicana, bastantes hombres (y alguna mujer) uniformados, y chicas jóvenes con vestidos de desigual. Que todo cabe en estos eventos. Había incluso, entre el ajetreo, tres señoras de mediana edad (por ser generosa), que eran para echarse unas risas. Igual son eminentísimas y celebérrimas, pero a simple vista eran una mezcla entre Belén Esteban y Sara Montiel, bastante retocadas estéticamente, y muy conjuntadas estilísticamente, con su vestido, sus tacones y su foulard de pantera, todo a juego. Además han estado casi todo el tiempo sacándose fotos en cada estancia, poniendo morritos y con la pierna medio estirada. Pero ya para ponerle la guinda al pastel, a la salida, mientras hacían eses y no atinaban a darle la mano al Embajador, decían “uuupsss, me parece que me he pasado con las copas”. A mí la verdad es que me han hecho mucha gracia, aunque casi acabo yo como ellas (¡es broma, mamá!). En fin, la pena es que me he quedado sin hablar con ellas, porque parecían bastante divertidas. ¡Igual la próxima vez!.
Por lo demás, si el lugar por fuera es una maravilla, hay que decir que por dentro no desentona en absoluto. Ahí está parte de nuestro patrimonio artístico: cuadros, tapices, relojes y algunos muebles verdaderamente espectaculares. El edificio tiene tres plantas, las dos primeras estaban abiertas (en la tercera están las estancias privadas del Embajador) y había aproximadamente unas diez salas por las que se podía circular libremente. Y en alguna de ellas, como podéis imaginar, había bebida y comida a discreción. ¡¡Cómo para no disfrutar!! 
Mueble de patrimonio nacional.
Mueble de patrimonio nacional.
Una de las salas de la Embajada.
Una de las salas de la Embajada.
PD: Voy a ver si paso el filtro de la censura, que me tienen miedo (:oP). Es broma. Participando de ello, y con este blog en el que intento guiarme por la neutralidad, poco más puedo añadir. Mañana más. Eso, en principio, sí que es verdad.