Olimpiadas de la Sonrisa

La verdad es que hay celebraciones divertidas que además enseñan. Esta mañana por ejemplo fuimos hasta el Centro Deportivo Flaminia, cerca del río, para celebrar las Olimpiadi del Sorriso (las olimpiadas de la sonrisa) donde compiten niños de entre 6 y 12 años en diferentes deportes. La cuota de inscripción por niño es de 25 euros y da derecho a una camiseta, participar en varias competiciones de manera individual o en equipo, actividades lúdicas y un vale de comida. Todo el dinero recogido con esta iniciativa irá a parar a la Operación Smile, una asociación formada por personal sanitario voluntario que cada año opera en más de 60 países del mundo a niños con graves malformaciones faciales. Pues por si todo esto fuera poco, encima está muy bien organizado, con desfile por colores, equipos con nombre de los países beneficiarios del programa, muchos juegos, puestos con deliciosa comida y mucho más; de manera que no sólo los niños, se lo han pasado muy bien.

Magia

Esta tarde los bambini y yo fuimos con unas amigas hasta el Aditorium Conciliazione, junto al Vaticano, para ver un espectáculo de magia, de esa que tanto necesitamos en nuestra vida cotidiana. Os dejo una imagen del auditorio y dos del espectáculo (sacadas de la red) y un pequeño vídeo del truco de la caja de sables. No se ve muy bien, pero podéis hacer magia e imaginarlo. Espero que entonces os guste casi tanto como a nosotros.

 

 

 

The little reader

Hoy una recomendación romana para los más pequeños. ¡¡Qué también tienen derecho!! Y es que esta tarde estuvimos en el cumpleaños de una amiga de la rubia en una coqueta librería especializada en el público infantil y donde además hacen cuentacuentos, enseñan a hacer divertidas manualidades y se pueden probar deliciosas galletas y magdalenas. Yo también quiero…
Por cierto está cerca de la Piazza di Vittorio Emanuele, en Via Conte Verde 66B.

Teatro Vascello

Esta tarde estuve con la rubia en el Teatro Vascello, en la Via Giacinto Carini, cerca del Parque Doria Pamphili, viendo una obra muy divertida llamada “Sherlock Holmes”. La sala es muy del estilo de la Sala “La cuarta pared” en Madrid, con la parte técnica a la vista, sin escenario y con gradas en vez de butacas.

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La obra, que como ya os he dicho es muy divertida, tiene una escenografía básica, pero acertadísima, un guión muy original, que en 75 minutos abarca tanto el humor, como la danza y el misterio y está perfectamente interpretada por sus tres actores. Todo ello ha hecho que la rubia y la gran cantidad de gente joven (y no tan joven) que casi llenaba la sala, nos hayamos reído hasta la extenuación.

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REC 23

Hay veces que la imaginación no basta y que uno se cansa de ir a los parques a regañar a sus hijos por subirse a los árboles, cuando en realidad es a uno mismo al que le gustaría ejercer de vez en cuando de barón rampante y subirse no solo un rato, sino para siempre a un árbol y quedarse a vivir allí, con la perspectiva de superioridad que dan las alturas de este mundo tan absurdo y ridículo. También termina uno por aburrirse de las eternas marchas ciclistas que no llevan a ninguna parte, aunque por los kilómetros que llevamos ya recorridos podríamos haber hecho el camino de Santiago entero, por poner un ejemplo cercano y deseable. Y cuando llega un sábado y no hay ningún amigo disponible, uno no sabe ya qué hacer para llenar esos tiempos y esos espacios que cuando uno está en casa, llena la familia. Y buscando, buscando, hoy terminamos en este restaurante: Rec23.
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Ellos se autodefinen como “un trozo de Nueva York en pleno corazón de Testaccio”, pero tampoco lancemos las campanas al vuelo. El local no parece neoyorquino y está en el Testaccio…de refilón. Aún así, el restaurante está bien y ofrece opciones apetecibles, como aperitivo vegetariano, cena con música en directo y los fines de semana, de 12.30 a 15.30, dan brunch. 
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Para redondearlo los sábados acompañan el brunch con talleres infantiles, lo que le añade un punto extra. Además la comida, sin ser extraordinaria, no está nada mal, con dos buffets bastante completos, uno salado y uno dulce, a un buen precio. Eso sí, luego hizo falta el paseíto en bicicleta para volver a casa con menos ganas de subirse a un árbol. 

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El Valle del Treja

Hoy fuimos hasta Mazzano Romano, a unos cincuenta kilómetros de Roma, con unas familias del colegio, para pasar el día en el Valle del Treja, un río muy simpático que deja a su paso pequeñas caídas de agua donde además de recrearse la vista, uno puede bañarse.
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Después, comimos en una casa rural, el Casale sul fiume Treja, que es un sitio muy agradable donde te ofrecen la triple opción de utilizar sus zonas de barbacoa, de comer de picnic (ellos te lo proporcionan todo) o de comer en el restaurante. Hoy comimos de picnic. Además el río cruza su inmenso y muy bien cuidado jardín, donde se puede jugar al fútbol, además de ver los más variados animales, de burros a caballos, pasando por ocas, perdices, cerdos y conejos. Así que ha estado más que bien pasar allí la mañana con los niños.
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Todo pintaba maravillosamente. Y el colofón a la jornada iba a ser un buen recorrido por el Parco Avventura Treja, lo que en Madrid se conoce como De Pino a pino, una colección de tirolinas con las que puedes disfrutar sobre el bosque, de la altura, la velocidad y sobre todo la adrenalina batiéndote dentro. Pero mientras esperábamos para que nos dieran los cascos, los arneses y demás materiales necesarios, comenzó a caer una tormenta tan tremenda que, tres horas después, aún no ha terminado. ¡¡Os lo tengo dicho…cómo llueve en Roma!!. En todo caso, lo de las tirolinas lo dejamos pendiente…¡volveremos!

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Coincidencias

Hoy, paseando por el centro, me he dado cuenta de que ya no me apetece tanto sacar fotos. Pero no creo que sea algo definitivo, sigo teniendo ganas de enseñaros rincones de Roma, creo que se debe más bien a los miles de turistas y al calor estival, que me tienen la razón nublada y soy yo, pero sin serlo o viceversa.
Por lo demás esta mañana estuvimos en el Teatro Argentina – uno de los más antiguos y bonitos de Roma – viendo una ópera en la que participaba la rubia con todos sus compañeros de clase. Ha sido precioso, los niños llenando el escenario junto a los cantantes de La Traviata. Y los padres babeando en las moquetas rojas. Todo un espectáculo.

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Por último, aprovecho hoy para deciros que me encanta que estéis ahí, al otro lado de mis palabras. Me gusta saberos, a aquellos que ya me conocíais, porque esto comenzó por vosotros, para contaros nuestras vivencias aquí; y me gusta también intuir a los que me seguís por otras razones, pero no me conocéis en persona. Si luego, como esta mañana, la diosa fortuna nos hace coincidir y ponernos cara mutuamente…¡mejor todavía!. Me encanta coincidir y también las coincidencias, cuando una charla intrascendente te muestra los caminos paralelos, los lugares comunes, las mismas vivencias formadoras que un día, quién sabe por qué, te llevan a encontrarte.