Lo peor de Roma

Hoy hemos tenido una jornada difícil, de esas en las que estás contento aunque no paras de llorar. Hoy hemos celebrado la fiesta de despedida de los niños con sus (cincuenta 😛 ) mejores amigos del colegio y sus padres. Y estamos contentos porque tanto los bambini como nosotros hemos dejado aquí un grato recuerdo, por todas las cosas buenas que nos deja esta experiencia romana y porque volvemos a casa. Pero no paramos de llorar al pensar que pasamos página, que dejamos atrás personas y lugares, con lo que eso significa. Espero que podamos cumplir al menos una parte de todos los buenos propósitos que hoy hemos verbalizado. En todo caso, Roma ya forma parte de nosotros, con lo bueno y con lo malo…que es lo que hoy os dejo, para que el camino de vuelta se me haga más liviano 🙂
Lo peor de Roma es sin duda alguna el tráfico, que hace perder la paciencia al más pintado y el tiempo a todo el que se mueve por la ciudad. No es la única cosa mala, tiene otras, como el mal mantenimiento de las infraestructuras y, sobre todo, la suciedad, pero a decir verdad, eso es una cosa que a mí (visualmente) me afecta bastante menos (si ya hablásemos del olfato, que no es el caso, la cosa cambiaría). Los otros puntos negativos a los que nos hemos tenido que enfrentar a lo largo de estos cuatro años no tienen tanto que ver con Roma, pues creo que las hubiésemos sufrido en cualquier otro lugar (incluso a menudo te ocurren en tu propio país): la dificultad para comunicarse (que no siempre viene dada por el idioma), las burocracias absurdas (¿qué os voy a contar?), el desconocimiento de los protocolos más habituales (infernal lo de ir al médico), las interpretaciones libres de la ley (ejem, ejem)…

 

 

Refranes

Hoy hablando de esto y de aquello, me he acordado de que hay un refrán italiano que dice “donna in altezza, mezza bellezza”…vamos, que les gustan altas y altos. Pues no sé si la voluntad hace crecer, pero lo cierto es que la mayoría de la gente italiana con la que nos relacionamos aquí es más alta que nosotros (lo que en mi caso tampoco es mucho decir 😉 ). He dicho.

Subjuntivo

Encontré esto por la red y me gustó. “No me importa el pasado de la gente con la que voy, me importa su subjuntivo“. Me interesan sus hipótesis, sus dudas, sus posibilidades, sus deseos y ante qué se subordinan. Y ni siquiera necesito compartir o comprender sus razones, sólo conectar con ellas; a veces es difícil y otras directamente imposible, pero cuando ocurre, sobre todo si es frente a un prosecco…¡es simplemente maravilloso!

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Defectos

Hoy mientras buscaba para una de mis clases algún artículo sobre las costumbres españolas que más sorprenden a los extranjeros, encontré varias opiniones interesantes que venían sobre todo de mujeres americanas, pero no encontraba ninguna opinión de italianos..hasta que la encontré. Y fue en los comentarios a un artículo lleno de obviedades, porque hoy en día, en mi opinión, lo que pone el termómetro a la realidad no son los artículos escritos a veces con desgana por periodistas mal pagados, sino los comentarios que a esos artículos hace la gente de a pie y que se lo toman como algo personal. Así, uno de esos comentaristas anónimos hablaba de un país precioso lleno de gente embustera y con pocas ganas de trabajar. La verdad es que aunque el comentario venía de un italiano que llevaba tres años viviendo en España, me quedó la duda de a qué país se refería, si a éste o a aquel. Y es que a veces lo que más nos crispa de los demás, son nuestros propios defectos. Ahí lo dejo…¡con uno de los limones de mi limonero!

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