Facile e divertente?

¿Quién no recuerda aquel anuncio que decía algo así como “L´italiano è molto facile e divertente”?. Pues yo, hoy, por fin, he comenzado mi curso de italiano en la Academia Dante Alighieri, directamente en segundo curso…¡¡porque yo lo valgo!!. Y aún no he encontrado el carácter lúdico del que hablaba el anuncio, porque en realidad he estado toda la clase pensando “que no sea a mí, que no sea a mí”, cuando a la profesora le ha dado por hacer preguntas a discreción, para ver el nivel del alumnado, ya que según ella – ¡qué cosas tiene! – la gente pasa muy alegremente a segundo, sin tener las bases de primero consolidadas. En fin, la cuestión es que yo entiendo bastante, el sonido del italiano, como todos sabemos de sobra, es bastante similar al español y la gramática es bastante semejante a la francesa, pero con el lenguaje oral me pasa lo mismo en todos los idiomas (incluido el español) que la mitad de las veces no me salen las palabras y cuando me salen no sé ni lo que digo…si a eso le añadimos la presión y el público el resultado viene siendo catastrófico…pero bueno, ¡¡para eso voy a clase!!
Por lo demás, la academia está cerca de la Piazza Navona. Una de las plazas más importantes de Roma.
Piazza Navona
Piazza Navona
Según parece era un estadio donde se llevaban a cabo competiciones y que tenía un aforo de 30 mil personas. En la actualidad, ponen muchos mercadillos de pintura o de artesanía en Navidad, que me encantan. Aunque hay dos cosas que me gustan especialmente de la plaza. 
Por un lado, la fuente de los cuatro ríos justo frente a la iglesia de Santa Inés, una imagen que representa a golpe de vista el eterno enfrentamiento entre Bernini – Borromini, (algo así como McEnroe y Connors en el mundillo del tenis). Aunque en la actualidad los dos son recordados y respetados como lo que fueron, dos grandes artistas, lo cierto es que la suerte les trató de diferente manera y, si os interesan los culebrones truculentos, tipo “Hombre rico, hombre pobre”, os recomiendo que busquéis algo sobre la historia de estos dos señores.
Borromini - Bernini
Borromini – Bernini
Otra cosa que me gusta mucho es el Pasquino, que no está en la propia Piazza Navona, sino al final de una pequeña calle lateral, en la esquina de la Embajada de Brasil. En realidad el Pasquino ha perdido hasta la cabeza (como todos un poco en estos tiempos que corren) porque se trata de una figura de origen griego, del S.I a. C y que probablemente representa a Menelao, pero que, desde el S.XV y hasta la actualidad, ha sido utilizada como busto parlante, es decir para colgar en ella las protestas populares, cuando el sistema no se ha caracterizado precisamente por la libertad de expresión (y no sigo que me pierdo). 
Il Pasquino.
Il Pasquino.
Y ya, dejando aparte la Piazza Navona, ahora se me viene a la cabeza (perdida y desconfigurada), que os debo fotos de mi casa, lo sé perfectamente, pero…¿por que no venís a verla vosotros directamente? Por cierto, en cuanto al calendario de reservas, ¡¡completo ya hasta febrero!! 

Aperitivo romano

Salir una noche, para romper la rutina (romana, pero rutina). Pasear por el Trastevere, perdiéndote por sus calles, viendo a gente de todos los continentes, quedarte embelesado con la belleza decadente de algunos edificios, dejarte envolver por la brisa nocturna.
Aperitivo romano en el Trastevere.
Aperitivo romano en el Trastevere.
Sentarte a tomar el aperitivo de las ocho – un par de cervezas con buffet frío – levantarte hora y media después, sin haber arreglado el mundo, pero habiéndote puesto al día. Y volver a caminar por los adoquines de calles que son nuevas para ti, aunque en realidad tienen cientos de años. Dudar por un momento entre hablar o no con un grupo de “españoles en Roma”, y decidir finalmente que no, que hoy no es el momento ni la ocasión y preferir caminar tranquilamente hasta casa (7 kilómetros de nada), charlando de trivialidades, tomándote un helado y pasando por delante de alguno de los monumentos más hermosos e impresionantes de Roma…¡¡¡No tiene precio!!!
Il Pantheon.
Il Pantheon.
Monumentos como el de la foto, el Panteón que, casi al filo de la medianoche, aparece iluminado con una luz que destaca toda su espectacularidad, todas esas características arquitectónicas que le hacen único, como el hecho de ser circular o de que su cúpula sea mayor que la de San Pedro del Vaticano, pero sobre todo destaca su estado de conservación, teniendo en cuenta que lleva tal cual desde hace diecinueve siglos…¡¡que se dice pronto!!

El aperitivo

Esta noche no tengo muchas ganas de escribir, pero antes de irme a dormir, y por no perder la rutina, os contaré un cuento, pero uno cortito…
“Había una vez dos señores españoles que iban a trabajar en Roma. Un día, hace mucho tiempo de esto, en un viaje de localización por la ciudad eterna, coincidieron por azar y, siendo como era la hora del aperitivo (del español, no del italiano, que se sitúa sobre las 20.00 horas), decidieron sentarse, junto a la mujer de uno de ellos, en una terraza céntrica. Pidieron un vino blanco, una botella de agua y una cerveza sin alcohol. Y mientras departían amistosamente de aquello que les esperaba en esos lares, llegó la cuenta, que ascendía a 16,20€.  Cuando ya había pasado un tiempo prudencial y todos debían volver a sus quehaceres, se levantaron dispuestos a saldar sus deudas, pero…hete aquí que un caballero, también español, conocido de uno de ellos y de mayor experiencia en las tierras italianas, pasaba por allí en ese momento y les dijo “ya voy yo mejor”. El pago real por lo consumido fue de 8,60€. Precio de barra.
Y aquí se acaba este cuento de espagueti con pimiento” 
Por mi parte sólo me queda decir que, si queréis disfrutar de una cerveza o un vaso de vino en un entorno privilegiado, os sentéis en una terraza del centro, os costará un dinero, pero valdrá la pena cada céntimo. ¡¡Qué dura es la vida del turista!!
Pero, si simplemente queréis “abrevar” o despejaros, id directamente a la barra, pedidlo y tomadlo allí mismo. Un café en una terraza cuesta unos 3 euros, un café en la barra 0,90. Además, no olvidéis que en Italia…¡todo es negociable!.
PD: Dejo una foto del lugar al que suelo ir a trotar y que no pude subir el otro día.
Rincón de Villa Borghese
Rincón de Villa Borghese

Burocracia y rutinas

Poco a poco iré hablando de los trámites burocráticos necesarios para “integrarte” en Italia: el codici fiscale, la farnesina, la inscripción en el consulado, la apertura de una cuenta bancaria, el alta de un número de teléfono local, los cursos de italiano…aunque lo más importante aún lo tenemos pendiente…casa y colegio.
Aunque bueno, en realidad, hace sólo un momento que me han llamado del Licée Chateaubriand para decirme, en italiano, que los niños han entrado en el colegio. Vale, admitámoslo, en realidad no sé si me han dicho eso o no, eso es lo que yo he querido entender. Pero luego me he dicho “ay madre, ¡a ver si no me van a estar diciendo eso!” y, escudándome en que acabo de llegar y aún no hablo italiano, les he dicho que me lo repitiesen en francés. Y entonces ya lo he tenido del todo claro…¿cómo puedo ser tan brutica para los idiomas? Me he sentido tontísima…y al final lo peor…le he tenido que decir a la interlocutora que…¡sujetaos!…mi marido la llamaría. ¡¡Voy en caída libre…soy una auténtica “señora de”!!. ¿Quién me ha visto y quién me ve?…Pero bueno…yo creo que probablemente ¡¡¡los niños ya tienen colegio!!!!. Y nosotros una preocupación menos.
Ya sólo tenemos la ardua tarea de buscar una buena casa, cosa que no debería ser tan difícil, pero que en realidad hace leve lo de la aguja en el pajar. Mira que no soy yo muy exigente con el asunto y que desde luego no pido encontrar la casa de mi vida, sólo quiero una casa normal…una casa donde las habitaciones tengan puertas y no estén unidas entre sí, una casa donde los baños no salgan de la cocina y, a ser posible, el baño tenga ducha y la cocina tenga algo más que tubos de agua y gas, una casa que, si es un quinto, tenga ascensor, y ya, apurando un poco más, y esto ya es pedir por vicio, que no tenga frescos en los techos (recién levantada soy bastante sensible), ni mármoles de Pompeya en el suelo…vamos, lo que viene siendo un pisito habitable…Pues bien, he ido a ver casas (o cosas) verdaderamente espeluznantes, sitios donde muchos valientes aventureros no se hubiesen atrevido a adentrarse, lugares donde me entran ganas de sacar la cámara de fotos para retratar la imagen del espanto…y diréis, “pero al menos será barato”…¡¡JA!!. No puedo decir cifras porque me tiembla la voz y la mano sólo de pensarlo, pero hay que sacarse del bolsillo muchos cientos de billetitos de colores, de esos que a todos nos cuesta sudor y lágrimas conseguir. y es que a veces, sinceramente, yo no sé cómo no les da vergüenza pedir esas barbaridades por esos tugurios. Así que cual conquistadores hispanos, aquí estamos, con el machete, apartando maleza, y en busca del Dorado, que para nosotros no es más que un lugar agradable donde vivir estos cuatro años.
Vista desde mi ventana.
Vista desde mi ventana.
¿Lo conseguiremos? Os seguiré contando…