Tratado de Roma

Este fin de semana se celebra el sesenta aniversario de la firma del Tratado de Roma y para conmemorarlo han venido nada menos que 27 presidentes de gobierno de la Unión Europea. Esta misma tarde se han reunido con el Papa y creo que mañana por la mañana tienen previsto hacer un eventito de los suyos en el Campidoglio. Pero tal y como está la identidad europea últimamente, yo creo que algunos no saben si vienen a un cumpleaños o a un funeral y encima, por aderezar, hay protestas de todo tipo y color. Y a todo eso hay que sumarle el clima de inseguridad que se respira en todo el mundo. Y por lo que me comentáis los medios españoles cuentan que Roma está blindada y tomada por el ejército, que uno no se puede mover por la ciudad. Sin embargo yo os digo que los tanques están en las calles, frente a los principales edificios, desde hace casi año y medio (desde los atentados de Paris) y que sí, que estos dos últimos días he visto muchísima más policía y seguridad que nunca y también mucha más prensa, pero que me he podido mover por la ciudad (en coche, en autobús y a pie) sin ningún problema…quiero decir, sin ningún problema extra a los habituales. Para muestra unos cuantos botones… 

De expresiones…

Cada vez se hace más presente el momento de la despedida. Cada vez son más esos instantes en los que nos paramos por un segundo para darnos cuenta de lo irrepetible que es esto que estamos viviendo, en los que disfrutamos y tratamos de guardarlo todo como un tesoro en nuestra memoria. Cada vez son más las referencias de nuestro entorno a ese momento en el que ya no estaremos en Italia. Cada vez son más los pequeños detalles que, en forma de burocracia, nos recuerdan que se acerca el fin de esta estancia que ha tenido de todo, pero en la que siempre ha flotado lo bueno.
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El otro día mi amiga hispano-franco-italiana me decía que volvería a casa y que tal vez incluso echaría de menos Roma, a mis amigos y esa sensación de libertad que da vivir en un país que no es el tuyo, pero que sobre todo (y aquí ya bromeábamos, pues ninguna de las dos somos demasiado dadas al sentimentalismo) echaría de menos esas expresiones justas y precisas que tiene el italiano…¿cómo dirás “boh”, “non ce la faccio”, “ovunque”, “oltre”…? Y es que efectivamente son bastante difíciles de traducir. “Boh” por ejemplo viene a significar algo así como “¿cómo voy a saberlo yo pobre mortal de cultura finita?”. “Non ce la faccio” sería “qué estrés más absoluto, no me da la vida para todas las obligaciones irrenunciables que tengo que asumir”. “Ovunque” querría decir algo así como “en todos los sitios donde alguna vez ha pisado un ser humano y en los que no, también”. Y “oltre” significaría “incluso más allá, además de todo lo anteriormente dicho y por encima de todo” Un drama… (:P)

Terremoto (n)

Hará unos veinte años, una de mis amigas de Madrid se fue a vivir a Oviedo. Hace siglos que no la veo, pero más o menos le sigo los pasos a través de las redes sociales. La cuestión es que al poco de mudarse me dijo “cuando uno se va fuera, se da cuenta del centralismo que hay en este país, se nota que los informativos los hacen en Madrid”. Estas Navidades, cuando la decisión de limitar el tráfico a ciertas matrículas en la capital, levantó tal revuelo que todos los informativos empezaban con esa “importante” noticia, pensé en ella. Hoy, de nuevo, pero esta vez a dos mil kilómetros de distancia de aquel país nuestro, volví a recordar lo que me dijo aquella vez. Y es que no es normal que los informativos hayan tratado el terremoto de hoy cerca de los Abruzzos, como si el epicentro hubiese estado en el mismo Coliseo. En las noticias (de aquí y de allí) importaban más las tres réplicas mínimas en la capital que el hecho de que el verdadero epicentro se encuentre en una zona castigada hace menos de cinco meses por un terremoto aún peor y que además, ahora mismo está aislada por la nieve. Y es que el terremoto se ha notado en Roma, sí, al menos yo lo he notado, pero os puedo asegurar que no pasa de ser una sensación más interna que externa (yo pensaba que se me estaba desbocando el corazón y que se me iba la cabeza, antes de darme cuenta de que lo que se movía era la silla) y el caos simplemente lo ha originado la (yo creo que) exagerada decisión de cerrar el metro y desalojar varios edificios públicos. Por lo demás, os dejo un vídeo que me mandaron unos amigos del terremoto de agosto en Roma. Éste ha sido pues más o menos por el estilo. Impresionante sí, pero nada comparado con las imágenes de desolación que vimos en Amatrice. ¿O sí? Pues eso.

Renzi

Al final me equivoqué. Italia dijo No. Y Renzi dijo “pues me voy”. Y Sergio Matterella (el presidente de la República) le dijo “pero ¿a dónde vas a ir tú, alma de cántaro? primero me apruebas los presupuesto y luego haces lo que quieras”. Y aquí seguimos. Lo que pasará luego, pues es un misterio: elecciones o dedazo, pues todo es posible en estas nuevas democracias que los europeos aceptamos con indulgencia. Y mientras tanto, yo creo que aquí ya ni se recuerda quién fue el último primer ministro elegido por los italianos. Durante el día, por cierto, tuve alguna conversación interesante sobre los motivos del No. “Renzi es un chaval muy majo y muy bien intencionado” – me decía una abogada del estado ya jubilada – “pero se ha precipitado”. Otros eran bastante menos generosos con la figura de su primer ministro. Lo que pasará, se verá…pero ya en 2017. Os dejo una imagen de esta misma mañana del Montecitorio lleno de periodistas, de policía y de curiosos.

Violencia

En un día como hoy, 25 de noviembre, comparto con vosotros la campaña que bajo el nombre de “La violencia tiene mil caras. Aprende a reconocerlas” puso en marcha el gobierno italiano hace un par de años para luchar contra la violencia de género. En este caso el primer cartel avisa de que “Sólo hay un modo de cambiar a un novio violento. Cambiar de novio”. En el segundo va aún más allá “No te cases con un hombre violento. Los niños aprenden deprisa”. Y es que Italia es un país donde, hasta hace no mucho, la violencia de género seguía llamándose “crimen pasional”, un país en el que durante muchos años existió el delito de honor, que permitía al hombre castigar a aquella mujer que mancillaba su honor y donde aún hoy en día la Corte Suprema considera que los celos son un atenuante en los casos de violencia de género, un país donde en 2009 murieron 176 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas y donde en lo que va de año ya han sido asesinadas 116. Ya veis…¡y creíamos que era solo un problema en España!. Comparto también una campaña que hizo en 2015 Fanpage y que seguramente casi todos habéis visto pues se hizo viral en su momento. Es verdad que hay muchísimas cosas que cambiar en el mundo, pero todos los que de un modo u otro educamos a los hombres y a las mujeres del futuro tenemos la oportunidad de mejorarlas un poco. ¡¡No la desaprovechemos!!.

Italianeando

En la plaza de la Fontana de Trevi hay un Benetton. Debe estar allí desde hace siglos, porque ya lo recuerdo de la primera vez que vine a Roma allá por el 88, cuando yo aún era tierna (ay madre, sí que ha pasado tiempo sí 😦 ). Ayer pasé por allí, mientras volvía a casa después de unas clases y decidí entrar a comprarles un par de camisetas a los bambini, que han debido crecer y con todas las que tienen enseñan el ombligo. La dependienta que me atendió fue muy amable pese a que…¡¡me estuvo hablando en inglés todo el tiempo mientras yo le hablaba en italiano!!. Al final se lo dije, sonriendo, pero enlazando unas frases con otras en mi mejor italiano y ella me dijo que cuando me había dirigido a ella por primera vez no le pareció que yo tuviese “acento italiano”. “Claro” – le contesté – “supongo que es porque soy española” y entonces ella dándome la razón me respondió “¿Ves? por eso”. Me podía haber dicho “perdona, es que esta tienda, estando donde está, atiende principalmente a personas que no hablan italiano y la fuerza de la costumbre hace que ya no sepa ni en qué me hablan, no me he dado cuenta”. Pero no, me dijo “Por eso”. Y yo le dije “Por eso…¿qué? ¿Que como soy española me hablas en inglés?”. Claro, porque por todos es sabido que en España se habla inglés, sobre todo cuando vas a comprar camisetas. Esto último no se lo dije, obviamente. La cuestión es que al principio no lo decía, pero según pasa el tiempo y más domino el italiano, más rabia me da que me hagan eso. Y a vosotros – desde allá desde donde me leáis – os puede parecer una tontería, pero para mí (y para otros extranjeros como yo que en algunos casos dominan y bastante la lengua de Dante) es un desprecio a todo el tiempo que he(mos) empleado en aprender una lengua que a fin de cuentas sólo se habla aquí. Así que, italianos de Italia, si me leéis, cuando alguien os hable en italiano, independiente de si lo hace bien o mal, contestadle en italiano por favor. Y para los que hayáis sido valientes y hayáis llegado hasta aquí, ahí os dejo una nueva foto con todo el brillo de la Fontana.

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Referéndum

Es bastante difícil pretender adentrarse en la política de un país ajeno, cuando apenas tienes la capacidad de comprender las bases que sustentan el tuyo propio. Sí, ya lo veis, al final lo han conseguido y yo, que durante años deseé cumplir los dieciocho para poder votar, me veo ahora con un escepticismo difícil de dominar. Y eso allá en España, porque acá, voy aún más allá, mucho más allá y presencio con bastante (por no decir toda) indiferencia, la lucha entre el sí y el no a la reforma constitucional que se votará en Italia el próximo 4 de diciembre. Pero bueno…

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Por un lado están los partidarios del SÍ, encabezados por Renzi, que dicen que con la reforma se agilizarán y abaratarán mucho los procesos; porque se acabará con el bicameralismo perfecto, es decir, la igualdad de poder entre las dos cámaras, ya que se pretende reducir el Senado de 315 a 100 senadores, que además verán también reducidas sus competencias – por ejemplo ya no votarán al gobierno. Además con la reforma, el Senado hará de “cámara de compensación” entre el gobierno central y los poderes locales, lo que los partidarios del SÍ consideran que disminuirá los contenciosos entre el Estado y las Regiones ante el Tribunal Constitucional. Por otro lado los partidarios del NO creen que se trata de una reforma ilegítima y que al desaparecer el bicameralismo perfecto se crearán conflictos de competencias entre el Estado y las regiones y entre la Cámara y el nuevo Senado, además piensan que ni se simplificará el proceso – pues habrá al menos siete procedimientos legislativos según las reglas del nuevo Senado- ni tampoco se abaratarán costes. Además creen los partidarios del NO que se dificultaría aún más la participación ciudadana directa, pues hasta ahora se necesitaban 50.000 firmas para hacer un proyecto de ley de iniciativa popular y con la reforma se necesitarían 150.000. En fin…¿Quién tendrá razón? ¿Quién brindará con prosecco el próximo día 5? Pues yo creo que Renzi, primero porque el bloque del SÍ es más homogéneo que el frente por el NO y también, y sobre todo, porque se está utilizando mucho el miedo al “populismo”, en este caso de Grillo, para promover el SÍ, aludiendo a que un triunfo del NO debilitaría mucho al gobierno de Renzi y, consecuentemente, fortalecería a Cinque Stelle, el único partido que ahora mismo puede quitarles algo de fuerza. Si se cumplen mis predicciones (que ya os digo que suelo acertar más que las encuestas oficiales) y gana el SÍ, ya nos contarán los italianos los pros y los contras de esta reforma y si es verdad que supone más agilidad en los procesos y más estabilidad política.