Epílogo: Grazie

Han pasado muchas cosas a lo largo de estos cuatro años, cosas buenas y no tan buenas y por eso, no quiero irme definitivamente sin antes dar las gracias – con algunos nombres propios, por primera vez en cuatro años – a los que me echaron una mano y me ayudaron a seguir…
Gracias sobre todo a los genitori que han soportado mis arranques de rabia y tristeza incluso a dos mil kilómetros de distancia.
Gracias a Il Ritorno que nos hizo de familia sustituta, ese lugar al que siempre volver porque uno se siente como en casa. Gracias por la conversación y el cariño durante las apericenas, delante de una pizza del Baffeto, en las cañas del Sorpasso, frente a cualquiera de vuestras delicias gastronómicas, durante las excursiones por los alrededores de la ciudad y sobre todo (por lo surrealista) en esas fiestas eternas con luces de colores, pelucas de Raffaella y música de los 80.
Gracias a Alexia, a Margarita y a Sabine por ser como son y por permitirme ser quién soy. Gracias a ellas y a sus familias, porque sin ellos todo hubiese sido mucho más difícil. Donde quiera que esté mi casa, está la vuestra. ¡¡Gracias de verdad!!
Gracias a los genitori della scuola que nos abrieron los ojos a otro mundo, a otra vida, que se animaron a todas las locuras que les propusimos, y que nos propusieron locuras a las que siempre (o casi siempre) nos animamos. Gracias por cuidar de nuestros hijos, por darnos conversación, por ayudarnos a descubrir Italia, por hacer que esta experiencia haya sido inolvidable. Gracias a todos y cada uno de ellos, pero un poco más especialmente a Christine, a Elena G., a Ricciarda y a Umberto, que nos salvaron la vida unas cuantas veces. Os esperamos a todos en Madrid. Ragazzi, grazie di cuore per tutti questi belli momenti che hanno fatto indimenticabile questa nostra vita romana. Lo sapete…vi aspettiamo tutti à Madrid.
Gracias a Antonio y a Lina que son de la Puglia, pero aman Madrid casi como nosotros.
Gracias a todos mis alumnos por enseñarme tanto, pero especialmente a Francesco, a Marie, a Claudio y a Arianna porque, sin saberlo, me dieron mucho más de lo que yo les di a ellos.
Gracias a Italia porque, aún con sus cosas, es un país fantástico, de los más bellos del mundo, y nos ha acogido como a uno más durante todo este tiempo. Gracias a Roma por ser tan bonita y enseñarnos tanto.
Gracias especialmente y de corazón a maridísimo y a los bambini que aguantan mis días buenos y los no tan buenos, que en algunos momentos de estos cuatro años, y por diferentes motivos, han sido bastantes, incluso demasiados.
Gracias a la familia y a los amigos que me habéis esperado en aquel lado del Mediterraneo y que siempre estáis conmigo. Espero que me ayudéis a hacer más liviano este nuevo punto de giro.
Gracias a los que me habéis seguido y me habéis dado un motivo importante para esforzarme cada día, para descubrir los secretos de este país y para compartirlos con vosotros. Ha sido divertido seguir el crecimiento de este blog e imaginaros al otro lado de la pantalla, leyéndome.
Gracias a todos siempre.
Pero tranquilos, que esto no es aún un arrivederci, sino más bien un ci vediamo presto, pues seguro que volveremos pronto a disfrutar de las calles romanas, aunque esta vez sea como turistas 😉

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Arrivederci Roma

La última noche del antecesor de maridísimo cenamos en un restaurante cerca de Campo di Fiori y cuando ya nos levantábamos para irnos comenzó a sonar “Arrivederci Roma”. En ese momento supe que sería la última entrada de este blog, que por entonces apenas había comenzado a dar un par de pasos. Sin embargo la vida pasa, la gente cambia y hoy, recién aterrizada en Madrid, habiendo salido de una manera casi precipitada de la ciudad eterna, os dejo, antes del epílogo de mañana, con esta canción que me pone la pelle d’oca, perche Roma sarà già per sempre nel mio cuore e…mi mancherà tanto!

Que aproveche

Hoy hace exactamente cuatro años que comenzó esta aventura que está a punto de acabar, pues fue un tres de julio cuando nos confirmaron nuestro destino a Roma. Y los bambini han pasado esta jornada, que podría ser nuestra última tarde en Roma, jugando con los que fueron sus primeros amigos. Y yo la he pasado hablando con dos de las personas que más cerca han estado de mí durante estos cuatro años. Después, paseamos bajo la luna creciente de julio, una vez más los cuatro juntos, por el centro histórico de una ciudad cálida, tanto por ese calor pegajoso que ha vuelto para quedarse, como por la cantidad de turistas que aún a estas horas de la noche lo llenan todo. Hemos caminado desde Piazza Spagna, hemos tomado una pizza y un tiramisú en Il Chianti, hemos tirado la moneda en la Fontana di Trevi deseando muy fuerte volver a Roma (¡qué largas se nos han hecho estas vacaciones 😉 !), nos hemos acercado hasta el Pantheon y allí, de frente a él, sentados en las escaleras, nos hemos tomado un último helado romano antes de volver a esa casa que pronto dejará de ser nuestra. Me doy cuenta de que a maridísimo le cuesta despedirse de la ciudad, para mí en cambio los lugares no existen, son las personas las que los crean. Dejo mucho más aquí de lo que hubiese imaginado. Y es que los seres humanos, cuando están a punto de morir, sólo suelen dar un consejo, que hay que aprovechar la vida, pero a mí me da la sensación de que aunque mi vida está muy llena, y soy consciente, no me aprovecha, yo tengo que regurgitarla para disfrutarla. Objetivo 43.

 

Lo mejor de Roma

Lo mejor de Roma es la propia Roma, son sus lugares, los comunes, los que a todos nos enloquecen y los propios, los que cada uno frecuenta y que conforman nuestros recuerdos particulares y especiales. Lo mejor de Roma son sus monumentos únicos, sus calles empedradas, sus noches cálidas, sus lluvias intensas (que tanto se han echado de menos este último año), el olor a pizza y a café envolviéndolo todo. Lo mejor de Roma es que está en Italia, un país que lo mires por donde lo mires es strepitoso (en el sentido italiano, es decir, extraordinario, maravilloso, alucinante, asombroso, fantástico, pero también un poco en el sentido español, o sea, exagerado) y donde puedes encontrar todo lo que alguna vez soñaste. Por eso pasamos estos últimos ratos despidiéndonos de la Roma que todos conocéis…
Y también de esa otra que sólo es especial para nosotros…como la pista ciclista de Ponte Milvio o el lago Martignano.
Aunque lo mejor de Roma también es su comida: la pasta al dente, la salsa de tomate que hace de la parmigiana algo inolvidable, las pizzas de masa fina y pocos y escogidos ingredientes, el café intenso, el tiramisú cremoso, los gelati…¡¡ay, los helados!!
Lo mejor de Roma, como decía un amigo mucho antes de que yo supiese que iba a terminar viviendo aquí, es que detrás de cada esquina hay guardado un secreto, una sorpresa y un encuentro que podría cambiarte la vida.

 

 

Pisa y Viareggio

Hace casi cuatro años, en octubre de 2013, a los pies de la torre de Pisa, prometimos, después de que a los bambini no les dejasen subir por no tener la edad reglamentaria (hay que tener ocho años) que volveriamos antes de regresar a Madrid para despedirnos de Italia. Así que ayer por la noche llegamos todos a Pisa para cumplir esta última promesa. El pueblo por cierto tiene mucho más que la torre, pues es muy animado y muy agradable para pasearlo. Hoy por la mañana, muy temprano, subimos a la torre y disfrutamos mucho del momento, como hemos tratado de disfrutar de estos años italianos.
Después, fuimos hasta Viareggio, uno de los pueblos playeros más famosos de la Toscana y pasamos la jornada en la playa antes de volver a Roma. La playa está bien, aunque había mucho oleaje, y el pueblo tiene un enorme paseo lleno de tiendas, restaurantes, heladerías y mucha animación, aunque no termino de comprender muy bien el sistema italiano, lleno de zonas balnearias (que te alquilan hamacas y sombrillas y te dan servicios como restaurantes o bares) que cierran la vista al mar. Pero bueno…estas cosas son así.

Urbino

Urbino es, por derecho propio, patrimonio de la Unesco. Es un lugar fantástico, y eso que la he visitado precisamente hoy, el día en el que las temperaturas han decidido bajar de los 36 a los 18 grados y la lluvia, intermitente, ha vuelto a aparecer…y yo con vestidito y sandalias. Pero sea como sea, sólo hace falta dar un paseo por sus calles para comprender por qué fue considerada la ciudad ideal durante el renacimiento, una de las épocas más interesantes de la historia. Y eso que a priori Urbino no lo tenía fácil para convertirse en la cuna del renacimiento siendo, como aún es, un pequeño pueblo en mitad de ninguna parte, pero lo consiguió gracias, sobre todo, a Federico de Montefeltro que fue duque de Urbino durante casi 40 años y que construyó el excepcional Palacio Ducal que aún hoy en día sigue dejando con la boca abierta a quien lo visita, porque no es un palacio, es una verdadera ciudad dentro de la ciudad. Y aunque el esplendor de Urbino desapareció por completo en la primera mitad del S.XVII cuando murió el último Montefeltro y los Della Rovere consiguieron el poder, aún hoy sigue conservando la magia que la debió caracterizar en la época del humanismo.
Además Urbino ha visto nacer a grandes personajes. Por ejemplo aquí nació el gran Rafael Sanzio y aún puede visitarse la casa en la que vivió unos pocos años de su vida, hasta que con unos ocho o diez años murió su madre y fue enviado a Perugia a trabajar en el estudio de un pintor. También en Urbino, pero más recientemente, nació Valentino Rossi. Y en un pueblo cercano perteneciente al término municipal nació Bramante. Hay otras cosas que pueden visitarse en la ciudad como los Oratorios de San Giuseppe y San Giovanni, el Teatro Sanzio, la rampa helicoidal y sobre todo las pequeñas calles de color arenoso y llenas de encanto. Sin olvidar las vistas que de la ciudad pueden observarse desde la Piazza della Resistenza, por decir una. ¡¡Un pueblo que me ha encantado!!

 

Città di Castello

Hoy es San Pedro y San Pablo, día festivo en Roma. Por eso me he ido lejos de Roma para despedirme también de Italia. Y así llegué hasta Città di Castello, a un par de horas de la capital, un pueblo de la Umbría profunda donde nació Monica Belluci que seguro que os suena más que la beata Margherita o que Alberto Burri un artista contemporáneo que también nació en esta ciudad, que aún conserva mucho de su pasado medieval. Cabe señalar varios palacios, un par de torreones, la catedral, el palazzo comunale y la pinacoteca (la tercera más importante de Umbria), además de un par de plazas interesantes como la de Fanti o la de Matteotti.
Después de esa parada técnica que además aproveché para comer, llegué (por una carretera de montaña) hasta Urbino, un pueblo que tenía pendiente desde hace mucho, la ciudad donde nacieron entre otros Rafael y Bramante y que me dejó impresionada por su fascinante belleza. Aunque he de reconocer que cuando llegué a Urbino, ya cansada del viaje, me dejé seducir por los paisajes y la piscina del hotel donde me alojaba…juzgad vosotros 😉