Como una romana

Estos días, sigo un consejo que me dieron hace muchos años, «para conocer una ciudad, hay que caminar por ella como si ya la conocieras». Y así, me muevo por Roma con seguridad y sin mapa, como si viviera aquí…pero, anda, ahora que caigo, en realidad…¡¡¡¡VIVO AQUÍ!!!.
El Tiber o Tevere.
El Tiber o Tevere.
Y a cada paso que doy, voy enamorándome un poco más de esta ciudad. Aunque la primera vez que pisé Roma – hace de esto más de 25 años – no me gustó. La ciudad me pareció sucia y los italianos conquistadores de medio pelo. Hoy que han pasado 25 años, por la ciudad (¡nada!) y por mi (bordeando los 40…¡un mundo!), a la ciudad la veo bella y brillante y sobre los italianos…¿dónde quedaron los latin lovers? ¿en serio que un meteorito se los tragó? ¿o ha sido por mí por la que ha pasado el meteorito? ¡¡Mio Dio, qué futuro más desolador (:oD)!!
El martes fuimos hasta el Vaticano, y en la plaza de San Pedro, sintiéndonos muy chiquititos y muy grandes a la vez, pasamos el rato charlando con una familia estadounidense (Barby-soccer and family). Fue la primera vez que dijimos «no estamos de turismo, vivimos aquí» («hace 48 horas» – se nos olvidó añadir).
Ayer fuimos en metro hasta el Coliseo, impresionante como siempre. Me sorprendió el hecho de que en toda la mañana no se me acercara ni uno solo de los cientos de guías que andan por allá como aves carroñeras buscando negocio, debe ser que al inscribirme en el consulado se quedaron con mi pinta de turista, o tal vez sea que «parezco italiana» (que me dijo alguien una vez), aunque lo más probable es que sea por el hecho de no llevar cámara (¡¡ay, mi camarita, cuánto la echo de menos entre tanta belleza!!).
Esta mañana subimos las escaleras de la Plaza de España hasta Trinitá dei Monti y caminamos hacia la Plaza del Popolo por arriba, sobrevolando los tejados romanos, y dejando a la derecha el maravilloso Parque de Villa Borguese, un tesoro en el centro de la ciudad.
Dispuesta a que 4 años me basten para conocer (un poco) la ciudad eterna.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

4 opiniones en “Como una romana”

  1. Eres la cañaa…Por un lado…, vaya trajín que debes tener, pero por otro lado…, te imagino disfrutando como una niña pequeña descubríendo cada rincón y empapándote de cada aroma y de cada sabor. Un besote

    1. Pues emocionada, muy emocionada con todo. Las tres semanas que llevo aquí sin parar ni un segundo. Por un lado deseando que llegue octubre y empiece la «vida normal» y por otro temiéndolo, por miedo a que, cuando me pare, me caiga de la bici. Pero feliz Almudena. Me acuerdo mucho de lo de la zona de confort…Cuídate.

  2. Me ha encantado eso de «Pero feliz Almudena» oohhh, Dioooos.
    Pues cuando pares la bici…aparca bien, disfruta de tanta belleza como tu dices y así reposas, para que cuando la vuelvas a coger, pedalees fuerte y si te caes de la bici, ya sabes…. te sacudes el polvo y otra vez arriba…vivo con mucho interés el Blog y sobre todo tus andanzas fuera de la «zona de confort»
    Un beso enorme para los cuatro.

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