Bajo el suelo de Roma

Si hoy llueve…¡es domingo!.
Y, como corresponde a un buen domingo, y especialmente a éste, después de haber estado todo el fin de semana dentro del término municipal de Roma, hay que ponerse el salacot e intentar descubrir algo nuevo. Y, para protegernos de la amenaza de lluvia, hemos decidido sumergirnos en las profundidades de la ciudad, la que se esconde debajo de esa otra Roma que está en la superficie y que vemos todos los días…así nos hemos dirigido a las catacumbas de San Calixto. 
Las catacumbas pillan a desmano, están a las afueras de Roma, al sur, pero creo que merecen la pena. A mi me impresionaron muchisimo la primera vez que vine a Roma y, aunque desde entonces, no había vuelto, no me han defraudado en absoluto, son tal y como las recordaba. Los pasillos lúgubres y húmedos, formando un laberinto gigante, del que debe ser imposible salir solo, las tumbas, sobre todo las más pequeñas, los mosaicos y los frescos iconográficos, restaurados durante años de estudio. Todo sencillamente impactante. Además, hemos tenido la suerte de tener un guía fabuloso (jmburgui.es) que ha hecho que todos disfrutásemos muchísimo de la visita (y que nos ha dejado sacar un par de fotos).
Catacumbas de San Calixto.
Catacumbas de San Calixto.
Además, como hemos sido la última visita de la mañana, nos hemos encontrado a este mismo guía saliendo a comer y se ha ofrecido para llevarnos hasta la Iglesia de San Sebastián, que está muy próxima. Pero de camino – debe ser clérigo, pues vive allí mismo junto a las catacumbas – nos ha enseñado su pequeño huerto. Aquí hemos tenido la anécdota kamikaze del día, pues nos ha ofrecido tomates, pero como a mi hijo no le gustan, ha visto una cosa verde y…¡¡ñam!!. Era una guindilla, no digo más. Casi tienen un nuevo mártir en San Calixto. Pobre mío.
La Iglesia de San Sebastián no es especialmente bonita, o al menos a mi no me lo ha parecido, aunque destacan en ella dos esculturas, una figura recostada del santo atravesado por las flechas y hecha por los alumnos de Bernini, y un busto de Cristo hecho por el propio escultor. 
Después, aprovechando un agradable rato de sol, hemos caminado por la Via Appia Antica, como debieron caminar por ella hace dos mil años…
Luego hemos ido a comer a una trattoria cercana y a tomar un helado y para casa a seguir desembalando…Lo que me hace plantearme la de necesidades absurdas que nos creamos (o nos crean) y lo feliz que era yo con cuatro cosas…

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

2 comentarios en “Bajo el suelo de Roma”

  1. Y mañana, que es hoy, es tu cumple…!!! Aprovecho mi primera entrada para felicitarte de nuevo. Un besazo. Tqm. Y a ver si subimos esas entradas…

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