Roma en bici

¡Hoy me he estrenado!
Y por fin me he atrevido a “bajar al pueblo” en bicicleta. Así, sobre las ocho hemos subido a los niños en las sillas traseras de las bicis y les hemos dejado en el colegio, luego yo he seguido hasta mis clases de italiano, para lo cual he atravesado la Piazza España (casi vacía a esa hora de la mañana), y me he sentido una privilegiada, luego he dejado la bici atada a una señal mientras disfrutaba, hoy sí, de la clase de italiano (es que ayer estudié lo que se suponía que ya tenía que saber del curso que nunca hice). Después he subido a casa, por el Lungotevere, una calle paralela al río, cruzando Piazza Popolo y Villa Borghese. 
En bici por Villa Borghese.
En bici por Villa Borghese.
Y ahora puedo decir que ir en bici por Roma se puede comparar a bañarse con tiburones. Por un lado sientes como la adrenalina se te dispara, como el corazón te late más rápido, y te domina una sensación de estar viviendo “de verdad”, que hace que casi sin darte cuenta te brote una sonrisa. Pero a la vez no puedes evitar pensar que tu vida está en verdadero peligro, aunque esperas que el riesgo sea controlado. Además, he de confesar, que en algunos momentos, especialmente en las calles más concurridas, se me ha despertado la vocación de profesora de español. Y creo que, sobre todo algunos motoristas, han aprendido hoy muchas palabras nuevas en nuestro idioma (auténticos cultismos les he gritado…¿o qué creíais?).
Hay sensaciones que son indescriptibles, podría emplear mil palabras o cien mil y no sería capaz de explicaros cómo me siento en algunos momentos. De verdad que suena a “licencia poética” o, aún peor, igual pensáis que estoy perdiendo la cabeza, pero esto que estoy viviendo es una historia de amor auténtica, un romance maravilloso con la ciudad eterna. E igual un día “se me rompe el amor de tanto usarlo” y entonces, habrá que oírme, pero por ahora…Creo que sólo me he sentido igual alguna vez en Barcelona. Y que conste que Madrid es mi ciudad y me encanta, pero no es lo mismo. 
Por ejemplo, esta mañana, he salido de clases, he desenganchado la bici, y mientras pensaba hacia dónde tenía que ir, me he quedado un rato contemplando la luz única del Mediterráneo sobre el edificio de la academia de italiano – el Palazzo Firenze, del S.XVI – y luego, ya montada en la bici, me he perdido por las calles estrechas del centro. En ese momento…¡no me hubiese cambiado por nadie!.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

5 comentarios en “Roma en bici”

  1. Gracias!!!…..llevaba casi una semana sin internet!!!……en 10 minutos he paseado, comido, aprendido……disfrutado de Roma……….
    .me encanta…tu enamoramiento…y como lo expresas…y creo que es correspondido…aqui hay tema!!!!…..te dejo que voy a hacer la tarea….(buscar sobre brunini y el otro….)……besos a mi princesa, mi benjamin , al listo de la familia y especial para ti…..

    1. Muchas gracias. Yo creo que sí que hay temita…¡veremos!. Os voy a preparar una ruta especial para cuando vengáis. Besos también para vosotros.

      1. esk te leo y no hago mas q ver a Audrey Hepburn y Gregory Peck en vespa en Vacaciones en Roma!!!con lo q a mi me gusta esa mujer….ainssss

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