San Pedro

Mi madre me dice que me lee otoñal y melancólica y nada más alejado de la realidad…¡¡Alegría, alegría, ponte la peineta, Mari, y los tacones bien altos, que nos vamos de sarao!!.
Bueno, en realidad, ni una cosa ni otra. Pero es cierto que ando un poco “como vaca sin cencerro”. Y es que, pese a que durante muchos años me he quejado de la rutina – pues la identificaba con el tedio y el aburrimiento – la verdad es que, ahora que carezco de ella, no sabéis cómo la echo de menos…¡¡cosas de ser cuadriculada!!. Parece mentira, pero el hecho de levantarse cada día a la misma hora e ir al mismo sitio durante unas horas determinadas, hace que, al menos yo, me organice mejor el tiempo y lo aproveche mucho más. Sin embargo aquí me cuesta muchísimo organizarme una agenda y cumplirla y, por ello, todos los días, desperdicio demasiada energía y demasiado tiempo. Es como si estuviese en unas vacaciones que nunca terminan: cada día tengo nueva compañía, lugares nuevos e interesantes por descubrir, cosas que comprar sin saber bien dónde, soluciones “comunicativas” que encontrar e incertidumbre constante…no suena del todo mal, pero para mí, ¡¡también es cansado!!.
Lo más parecido a una rutina que he tenido estos días es mi visita a El Vaticano…y es que ir 3 días de 5 debería ser ya considerado casi trabajo, ¿no?
Los doce apóstoles del Vaticano.
Los doce apóstoles del Vaticano.
Desde la Cúpula del Vaticano.
Desde la Cúpula del Vaticano.
Hoy he subido a la Cúpula. No había vuelto a subir desde la primera vez que vine hace 25 años. Era uno de mis pocos recuerdos de Roma. De aquella vez en la que os conté que Roma “ni fú ni fá”, los únicos recuerdos que me llevé fueron las Catacumbas, la Fontana di Trevi, una idea vaga del Coliseo, la insolación que se pilló mi amiga Raquel en la Plaza de San Pedro esperando a que el Papa Juan Pablo II nos bendijese (a nosotras, que íbamos a ética) y las vistas de la Cúpula del Vaticano. En estos 25 años supongo que habré cambiado (eso espero), sin embargo, me siguen sorprendiendo esos mismos lugares que impresionaron a la adolescente que fuí. ¿Veis como en el fondo, soy constante y leal (a mis afectos, a mis lugares, a mis personas) y, sobre todo… cuadriculada? Y, por cierto, pese a que éramos cientos en un cubículo minúsculo y enrejado, he disfrutado muchísimo viendo extenderse el Vaticano soleado ante mí.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

8 comentarios en “San Pedro”

  1. No puede ser, no he leido eso… eso… todos los dias al mismo sitio???… a que sitio te refieres??? debes estar delirando, tienes fiebre o algo peor … yo te leo feliz.. y tambien a trocitos y entre lineas algo de nostalgia, pero sobre todo feliz.
    Ainsss…

    1. Esta semana 3 veces al Vaticano…¿qué te parece Almudena? Después de vivir en Roma, igual hasta me hago católica, jaja. Ahora en serio, a mí siempre me han encantado las iglesias y las alturas, combinación perfecta en Italia, para ir subiendo a todas las torres, cúpulas y lugares maravillosos con vistas increíbles. San Pedro es un poco “saturante” para mi gusto, demasiadas cosas, demasiada gente, demasiado oro…pero no se puede dejar de ir. Y a mí me encanta hacer de guía. Ya te lo enseñaré algún día.

      1. jolin Elenita…al final te veo en serio dedicandote al tema!ya te documentas y todo,para cuando vaya yo habras ido millones de veces a esos sitios,no se si te quedaran ganas…tendre q darme prisa…jejeje.dice la otra Gundín q igual es buen momento para q le entregues tu curriculum a Fran,que ahora q va a darle un papel mas importante a la mujer en la Iglesia,el q se merece por otra parte,pues lo mismo te contrata de jefa de prensa y vas los 5 dias de la semana.bs

  2. Jaja.. No creo que te hagas católica, ni aunque terminaras siendo guia en el Vaticano, es que, escribo fatal y no le he dado el sentido que quería.. jeje, que lo que no me puedo creer….. es que “echaras de menos” la rutina de ir todos los dias al mismo “sitio” (curro).

    Lo de ir tres o cinco días al Vaticano a la semana…a mi me parece un regalo para alguien enamorado de la historia y del arte..

    Vamoooos… que me he expresado como el traserete, jajaj

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