El tráfico romano

“El que llegue primero, que pase”. Ése es el único código de circulación que existe en Roma. Se paran para dejarte pasar cuando eres tú el que tienes un stop, aunque luego te adelanten por un carril inexistente. Los semáforos y las señales son “orientativas”. En fin, que lo que sabías sobre conducción antes de llegar a esta ciudad, no cuenta. La vida como peatón también es dura, pues puedes pasarte horas ante un paso de cebra esperando que alguien te pare, pero si haces amago de cruzar por el primer lugar que se te ocurra, no parará uno, sino todos los coches. La cosa se complica aún más, si vas en bicicleta, y en ese caso el trayecto se convierte en un campo de minas, esquivando al coche que sale marcha atrás sin mirar, el que se salta el semáforo, el que te trata de adelantar aunque para ello tenga que empujarte contra otro coche, el que abre la puerta a tope…Y debo reconocer que eso y la “característica” informalidad italiana, ¡me superan!.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

4 comentarios en “El tráfico romano”

  1. ES todo un riesgo,doy fe y una locura.a mi q ya me parecía q los portugueses conducían mal ,los italianos los superan con creces!lo bueno es q no se ponen nerviositos..jjjj

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