Pizza

Por todos es sabido que los dos emblemas gastronómicos de Italia son la pasta y la pizza. Pues ambos son los platos italianos más conocidos fuera de sus fronteras, sin embargo la importancia de ambos dentro de Italia, no es igual.
La pasta es un plato relacionado directamente con la familia y más concretamente con la mamma, se cocina y se come principalmente en casa, supone la base de toda la alimentación para los italianos, que la consumen como primer plato sola o acompañada de verduras y como plato único acompañada de proteínas. Y es un plato tan tradicional, que se da igual en toda Italia, tanto en el norte, como en el sur, por eso hay infinitos tipos de pasta, e infinitas salsas con las que acompañarla.
Sin embargo, la pizza es un producto típicamente del sur y, curiosamente, sólo llegó al resto de Italia después de la Segunda Guerra Mundial. En el éxodo de finales del S.XIX y principios del S.XX muchos italianos emigraron a Estados Unidos y fue allí donde algunos napolitanos crearon las primeras pizzerías. A ninguno nos sorprende hoy en día que el producto cuajase de inmediato y se hiciera tan tremendamente popular por su sabor y su bajo coste. Más tarde, en 1945, cuando los americanos entraron en Italia, trajeron la pizza de vuelta a sus orígenes y fue entonces cuando se extendió por toda la geografía italiana.

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Pero aún así, la pizza no es un producto casero, sino que es una comida divertida y festiva que se comparte con la familia y los amigos, pero en el restaurante, pues para que una pizza pueda llamarse así, es necesario un horno que alcance los 500 grados. Por eso suelen comerla fuera de casa y preferentemente por la noche (pues la pasta se come en casa al mediodía, en el momento en que se junta toda la familia).

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Por otra parte, no existe tanta variedad de pizzas, como de pasta, pues en realidad sólo existen unos pocos tipos de pizza. La pizza más sencilla sería la  Margherita, que inventó en 1889 el cocinero Raffaele Esposito en honor a Margarita de Saboya, y que consistía en una masa redonda y tricolor, como la propia bandera italiana, donde el rojo era tomate, el blanco mozzarella y el verde albahaca. Después están la napolitana (con tomate, anchoa, mozzarella y orégano), la romana (que añade un chorro de aceite a la anterior), la caprichosa (con mozarella, champiñón, alcachofa, jamón cocido, aceitunas y aceite), la cuatro estaciones (que es como la anterior pero con los ingredientes separados), la diabola (con tomate, mozzarella, embutido picante, orégano y aceite), la cuatros quesos (que generalmente son el provolone, el parmesano, el groviera y el pecorino), la siciliana (con aceitunas negras y verdes, anchoas, alcaparras, caciocavallo y tomate), la calzone (cerrada como una empanadilla gigante)  y la hortelana (que lleva mozzarella, berenjena, pimiento y calabacín y que en mi casa es conocida como “mi favorita” o “la que siempre pido” :)).

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

2 comentarios en “Pizza”

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