Villa Torlonia

Lo bueno y lo malo de Roma es que, meteorológicamente, uno nunca sabe cómo va a desarrollarse el día. Hay que ir preparado para todo. Hoy por ejemplo, el tiempo ha sido muy primaveral, es decir medio loco, y así cuando nos hemos levantado el cielo estaba encapotado (¿quién lo desencapotará?), pero sin embargo, a lo largo de la mañana ha ido saliendo el sol para quedarse y terminar calentando de lo lindo. Nosotros ya habíamos decidido hacer un picnic con mi amiga la belga y su familia en Villa Torlonia. Esta villa no es más (ni menos) que otro de los parques de Roma que, aclaro, es la ciudad europea con más espacio público verde, exactamente 87.000 hectáreas de verde, el 68% del territorio de la ciudad.
Al fondo la pequeña residencia de Mussolini.
Al fondo la pequeña residencia de Mussolini.
La historia de Villa Torlonia está marcada por muchos nombres y muchas restauraciones, pues muchos han sido sus ocupantes desde que en 1797 un Torlonia se la comprase a un Pamphilj. A partir de ahí, comenzó una restauración que  conllevó la construcción de varios edificios (que aún hoy en día siguen en pie y que son a cual más espectacular) e incluso a la edificación de dos obeliscos de granito rosa. Además en 1919 fue descubierto un gran cementerio judío subterráneo. Posteriormente entre 1925 y 1943 le regalaron la Villa a Mussolini que la convirtió en su residencia. Después de la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1944 y 1947, acogió a las tropas aliadas. Después fue abandonada hasta que en 1977 la compró el Ayuntamiento de Roma que un año después la abrió al público.
Como no está muy lejos de nuestra casa, hemos decidido ir en bicicleta en un paseo (entre el tráfico) de unos quince minutos. Y hay que reconocer que es un lugar ideal para nosotros y para todos aquellos que no tenemos la suerte de tener un jardín de, al menos, 500 metros, en el centro de Roma. Una buena excusa para pasar el día entre amigos, a la sombra de algún árbol (desde pinos a palmeras) y comiendo en el suelo y con las manos. Es decir, un buen lugar para descansar, olvidar, disfrutar y coger fuerzas para seguir caminando.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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