Crostata

El otro día uno de los alumnos que he tenido a lo largo de este año, me trajo esto…

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Y, ¿cómo decir que NO a una auténtica crostata con mermelada de albaricoque hecha por una cocinera italiana? ¡¡Al cuerno (un día más) la dieta!!. 
Cuando he buscado el origen de los platos más representativos de la cocina italiana he descubierto que son bastante recientes, sin embargo no es el caso de la crostata, cuyo origen se remonta probablemente a los primeros cristianos. Una leyenda cuenta que la sirena Partenope habitaba en el golfo de Nápoles y las mujeres de las poblaciones próximas le agradecían su ayuda, con este postre, pues cada ingrediente representaba un don: la harina la fuerza y la riqueza, la ricotta, el trabajo, la mermelada el fruto, los huevos la renovación de la vida y el azúcar la dulzura. Otra leyenda más realista cuenta en cambio que fue  una monja en el convento de San Gregorio Armeno la que revisó una receta antigua para hacer este postre un Viernes Santo, como símbolo de la resurrección de Cristo. Y así comenzó a popularizarse. Para saber cómo después se fue extendiendo la receta, hay que hacer caso a una última leyenda, según la cual un marqués tuvo un percance en Nápoles y tuvo que dormir en una casa donde le dieron a probar la crostata, y le gustó tanto, que pidió la receta y la introdujo en la corte de los Borbones. Allí, la reina María Teresa de Austria, mujer de Fernando II, que era apodada “la reina que no sonreía nunca”, no pudo por menos que esbozar una sonrisa después de probar el dulce.
Por si queréis preparar un desayuno o merienda muy italiano (no se sirve como postre) debéis amasar la harina (300 gr), con el azúcar (100 gr), los huevos (2), la mantequilla (100 gr), la corteza rallada de un limón y una pizca de sal. Cuando ya se haya conseguido una bola de masa, se envuelve en plástico y se deja reposar en la nevera al menos media hora. Después hay que estirarla con el rodillo hasta dejarla con unos 4 mm de espesor. Se unta un molde con mantequilla y se coloca la pasta. Se pone una capa de mermelada sobre la base y luego se va decorando con tiras de masa por encima, uniendo las tiras con la base, con ayuda de un tenedor. También se puede añadir por encima, como en este caso, trozos de almendras y espolvorear con azúcar glass (para aligerar un poco más). Se hornea a 180 grados durante unos 40 minutos y…¡¡a ver si vosotros podéis disimular la sonrisa!!

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

3 comentarios en “Crostata”

    1. Esta fabulosa crostata creo que no se le va
      a resistir a la recién llegada Thermomix.Prometo practicar para tener la receta controlada cuando nos veamos..
      Bona nit!!

  1. El nombre que le han puesto al dulce es feo, pero feo feo. Pero si hay que probarlo se prueba, aunque me salte la dieta que acabo de empezar hoy por enesima vez. Claro que hasta que llegase un trozo a Madrí iba a estar más duro que una…

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