Volar a Roma

Se llega a Roma en avión. Se llega a Roma en barco. Se llega a Roma en tren. Se llega a Roma…siempre, porque ya sabéis a donde dicen que conducen todos los caminos. Y así, después de casi dos meses, retorno a Roma, con pena, pero también con ganas. Con ganas de comenzar otro nuevo curso, de enfrentarme a todo aquello que se me resistió o que se me quedó pendiente el curso pasado, con ganas de seguir descubriendo Roma y, sobre todo, de poner el marcador a cero y dar comienzo a la segunda temporada en esta ciudad que es ahora la mía.
Para llegar a Roma en avión desde Madrid, se pueden utilizar varias compañías de vuelo: Ryanair, Vueling, Air Europa, Alitalia e Iberia. Si yo pudiera elegir, escogería siempre ésta última, aunque las mejores ofertas las suele hacer Ryanair. En realidad, no hay mucha diferencia, pues ninguna compañía ofrece nada especial, al fin y al cabo se trata de un vuelo de sólo dos horas y media, aunque hoy por ejemplo, en Iberia, nos dejaron entrar en la cabina de mandos (¡lo que no consigan la rubia y el ojazos!).
Luego en coche formando parte del relajado tráfico estival, para llegar otra vez, atravesando las calles ya conocidas, a casa y ver que, aunque cada mes nuestra cuenta corriente se resienta al pagar el alquiler, al menos el propietario de la casa nos ha hecho las reformas que le habíamos pedido e, incluso, nuestros pequeños naranjos, que se habían contagiado de una plaga en junio, han revivido con más fuerza que nunca…

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Y hablando de los propietarios y de mi jardín os contaré una pequeña anécdota. Y es que, mientras estábamos fuera, los propietarios han hecho que “su” interna viniese, cada noche, a nuestra casa a regar. Así todos los días sobre las nueve o las diez de la noche, la señora venía y se pasaba su buen ratito riega que te riega. Incluso, estos últimos diez días, con maridísimo ya en Roma, la señora ha seguido viniendo a regar y limpiar la terraza, eso sí, en estas ocasiones, antes, asomaba muy educadamente su cabecita por la ventana del salón para saludar a maridísimo (que, desde ya os digo, no estaría muy “presentable”, pero bueno). En fin, pues resulta que esta especie de dádiva especial tenía fecha de caducidad y esa fecha era, nada más y nada menos que…¡¡mi llegada!!. Vamos, con el hombre no, pero estando ya la mujer en la casa, que riegue ella si quiere…¡¡¡qué re(dis)gusto volver!!! 😛

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

6 comentarios en “Volar a Roma”

  1. Has vueeeltoooo!!aunq eso signifique q Estas un poco más lejos,te sentimos más cerquita de nuevo aquí.me parto con lo de la interna pero claro tu que harías?yo sí tengo un tío dé buen ver en casa ,sólo.:..(pobre)pues le haría unas visitillas,q por cierto,las plantas,no hace falta regarlas todos los días…así q 2+2.

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