La bellezza del italiano

Un día por casualidad encontré en internet una página sobre súper políglotas y me quedé fascinada al ver a toda esa gente hablar hasta 20 idiomas con soltura. Seguí buceando en el asunto, hasta que descubrí la charla de uno de ellos, un norteamericano, que contaba que con 21 años se fue a estudiar a España y que casi un año después apenas conseguía decir un par de frases incorrectas en español y entonces se dio cuenta de que algo estaba fallando en sí mismo, que tenía que encontrar la personalidad del idioma y aprehenderla y que fue así como aprendió español y después otros 5 idiomas más. Del mismo modo especulaba con la inexistencia de esa teórica facilidad (o dificultad) cerebral, para hablar idiomas, y decía que cualquiera podemos conseguirlo si nos lo proponemos. Y digo que él especulaba con esa idea, porque no estoy en absoluto de acuerdo. Yo, por más interés que le pongo, creo que nunca hablaré otro idioma con una fluidez notable. O tal vez es que mi carácter introvertido no me predispone hacia la comunicación como objetivo fundamental y eso me auto-limita a la hora de aprender idiomas. Quizá.
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Sí, me habéis pillado, hoy estoy otra vez en guerra con el italiano. Reconozco que a mí el italiano siempre me pareció un idioma un poco cursi, sin embargo, una vez aquí ha conseguido conquistarme. Me gusta. Y me gusta porque me parece un fiel reflejo de la propia sociedad italiana, donde en un principio prima la cortesía, el adorno, donde lo subjetivo triunfa sobre lo objetivo y donde la apariencia lo inunda todo. Por eso el término “bellezza” está en el día a día y marca tanto al idioma italiano, como a los italianos e italianas y a la sociedad en general. La “bellezza” está en lo bonito, en lo grande, en lo trabajoso, en lo bueno, en lo tierno…los conceptos bueno y bello vienen a ser lo mismo en italiano, por eso no debe extrañarnos que se gasten el dinero que no tienen en parecernos bellos…porque sólo así aparentarán ser buenos.
La cuestión es que el italiano se me ha presentado como un idioma complejo, más que formalmente, conceptualmente, más profundo y más sonoro de lo que yo pensaba a priori y, pese a ello, y a la pasta que llevo gastada en cursos, sigo sin hablarlo con un nivel aceptable. Ya lo dije antes…quien es zote, es zote.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

5 comentarios en “La bellezza del italiano”

  1. No te desanimes. El italiano NO ES FÁCIL en absoluto. El hecho de que se parezca al castellano, en mi opinión, lo hace aún más difícil, porque es habitual liarse y hay muchísimos “falsos amigos”:

    Actualmente hago el último curso de italiano que oficialmente se puede estudiar en España (son 6 años) y, per incoraggiarti, te aseguro dos cosas:

    – Olvídate de que es fácil.

    – Quienes estudiamos italiano como lengua extranjera solemos tener muchísimo más ímpetu que quienes estudian otros idiomas. Será que lo hacemos por amor al arte…

    Macché “zote”?? Dai, forza!! Non mollare; )

    1. Y cuando dices que estudias italiano, ¿no hay gente que te dice “pero si es facilísimo, si nos entendemos perfectamente entre nosotros”? y ¡claro! explícales tú que para pedir una cocacola y una pizza sí que es fácil, pero que si quieres mantener una conversación la cosa se complica, sobre todo por la esencia del idioma que es diferente y por los “falsos amigos” que no son pocos. Pero yo no desisto, fino alla fine, objetivo conseguir hablar bien el italiano 🙂 Gracias por los ánimos.

  2. Tu zote?vamos no me hundas en la miseria, mujer.vale q no entiendo una papa pero hace ya muchos meses te escuche hablar y te desenvolvías muy bien,con canturreo y todo y lo del inglés ya…. En francés seguro q te defiendes,q envidia de zotez tuya hija.bueno,supongo q también es q no le debo poner mucho interés q también influye. A ver si va a ser q tengo q cambiar de idioma para tener un aliciente o un profesor nativo,eso si sería un aliciente!jajajjaja

    1. Es que encima parece que lo digo para que me digáis lo contrario, pero de verdad…he estudiado inglés desde que tenía 7 años y he pasado 15 meses estudiando y viviendo sólo en inglés, así que obviamente lo hablo y lo escribo, pero no correctamente (además he perdido muchísimo). El francés lo he estudiado 4 años y lo entiendo, pero me cuesta mucho hablarlo, y más ahora, que lo mezclo con el italiano. Y el italiano, pues igual, lo entiendo y lo puedo chapurrear pero, en mi opinión, demasiado incorrectamente en relación al tiempo invertido. Y sí, desde luego un profesor buenorr…digo, nativo, es el mejor aliciente para aprender un idioma 😀

      1. Elena, coincidimos en idiomas e incluso en la edad con la que empezamos a estudiar inglés. Salvo que yo, aunque sí me animo a tener cualquier conversación en italiano (con acento de Vallecas però), lo he estudiado sin vivir en Italia.

        Y tienes razón, el francés y el italiano se mezclan demasiado. He notado que ultimamente consigo separarlos pero, si tengo que hablar de un tema francés en italiano, por ejemplo l’affaire Charlie en los últimos días, ya comienza el caos.

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