La Toscana: Castiglion Fiorentino 2

Siempre viene bien una jornada (o dos o tres o …¿por qué ponerle límites al campo?) de disfrutar del arte de no hacer nada. De simplemente despertarse, desperezarse, leer un rato en la cama, desayunar productos de cercanía, hacer la voltereta sobre el césped, jugar a los malabares, hacer gimnasia, montar en bicicleta, recoger (y comer) cerezas, probar a hacer pizza sobre la mesa de la cocina (y digo probar, porque el resultado no es que haya sido de lujo, pero bueno…se comió), degustar un vino local, pasear, jugar al escondite y sentarse en el porche a ver llover…slow life, vida ralentizada.

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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