La Cassata

Hay un sitio cerca de casa al que al principio le tenía cierta manía, porque la única vez que había entrado me habían hecho “la del treinta y tres” con el cambio, sin embargo un día la “suocera” se empeñó en entrar allí a tomar un café y terminamos comprando una tarta de chocolate de esas que aún se me aparece en mis mejores sueños, y desde entonces se me quitaron todos los delirios y voy de vez en cuando, especialmente después de mi viaje a Sicilia, uno de esos lugares del mundo que me ha llegado al alma (pasando por el estómago, ¡claro!, que en mi caso es el camino más corto). Y es que este local del que os hablo es un lugar de repostería siciliana.

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Ayer de hecho fuimos allí con algunos italianos a tomarnos un helado y un granizado siciliano (de almendra, cremoso, cremoso) y me fijé que en el escaparate había las típicas cassatas, un tipo de tarta que, para ser sincera, no he probado nunca por razones meramente estéticas. Soy una superficial lo sé…mira que denostar una tarta porque no me gusta su físico…¡ya me vale!. En todo caso, la tarta lleva Pan de España (bizcocho de toda la vida), crema de ricota (con el típico queso y un poco de chocolate fondant), mazapán (cada vez más ligerita la cosa, eh?) y para decorar frutas confitadas y pasta de frutos secos (almendras, pistachos o piñones).

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La cassata es una lección de historia siciliana en sí misma, pues su origen se remonta al tiempo en que los árabes permanecieron en Sicilia (allá por el S.X), cuando llevaron hasta Sicilia la caña de azúcar, algunos cítricos y las almendras. A estos ingredientes se añadió el queso que se hacía en la isla desde la prehistoria. Un par de siglos más tarde, mientras los normandos andaban explorando Sicilia, se creó el mazapán, hecho a base de almendras molidas con azúcar, y se comenzó a utilizar también en la cassata. Y ya en el S.XV fueron los españoles los que le añadieron el chocolate y el bizcocho y, un siglo más tarde, la fruta confitada, creando todo ello la cassata original que hoy en día conocemos. Creo que más pronto que tarde debería dejar atrás mis miramientos y comerme un buen trozo de historia siciliana . ¿Qué pensáis?

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

3 comentarios en “La Cassata”

  1. Pues mira….yo de ésta creo q paso…esq no me gusta el mazapán,ni los piñones ni la fruta confitada asiq creo q no la iba a disfrutar mucho,no??Jjjjj…ahora….un granizado de almendra o un heladito…ummmm ya es otra cosa….jjj

    1. Yo le cogí gusto a los mazapanes este año en Sicilia, que nos los ponían para desayunar y ¡oye! una perdición. Y lo de los piñones es vicio en mi casa. De la fruta confitada la verdad es que sí que paso. Bueno, en todo caso, cuando me anime a probarla, ya te digo.

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