Il ghetto

Llevo varias semanas queriendo ir a los Museos Capitolinos, pero por hache o por be, al final algo me lo impide. Hoy ha sido una huelga que hacía que varias salas del museo permanecieran cerradas y, digo yo que teniendo aún más de seiscientos días por delante en Roma, no iba a gastarme el dinero de la entrada precisamente hoy. Así que me he quedado con las ganas, pero ¡eso sí! he disfrutado de la subida hasta esa plaza majestuosa. 
Así que, contrariada, pero tampoco en exceso, pues el día de hoy era tan bonito que merecía la pena pasearlo, me he acercado hasta el Barrio Judío, que está a tiro de piedra. El Ghetto es el lugar donde fueron “encerrados” los judíos romanos entre 1555 y 1870. Parece ser que en un tiempo el barrio estuvo rodeado por una gran muralla con tres puertas que se cerraban todas las noches y sólo un salvoconducto permitía salir de día, básicamente a los médicos y a los comerciantes, que eran los que se dedicaban a salvar y a alegrar las vidas de aquellos que ejercían como sus carceleros.
El barrio judío se vertebra en torno a la Via del Portico d´Ottavia, donde está los restos de un edificio del mismo nombre que construyó Augusto en honor a su hermana pequeña aproximadamente en el año 27 a.C. Parece ser que en un principio era un lugar hermoso, adornado con mármoles y obras de arte, aunque luego, en la edad media, y hasta el S.XIX, fue utilizado como mercado de pescado y hoy en día se encuentra en bastante mal estado. A partir de ahí y hasta llegar a Via Arenula, se extiende la Via del Portico, llena de restaurantes, pastelerías, un liceo y otros pequeños negocios tradicionales. A mí es un barrio que me resulta muy agradable para pasear y alejarse un poco del bullicio más turístico, sobre todo si vas en día de diario. Después he seguido caminando junto al río hasta llegar al Ara Pacis, cerca de donde tenía aparcado el coche, y por el camino he visto un burro con alas. Siempre se puede soñar.

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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