Luces de Navidad

Madrid tiene un tráfico caótico. Pero llegas a Roma y aprendes a relativizarlo. Y es que aquí, los carriles están marcados por la costumbre más que por la pintura (y las costumbres difieren mucho de unas casas a otras), para las motos y las bicicletas el sentido de la circulación no es vinculante, los peatones han aprendido que la mejor manera de salvar la vida es evitar los pasos de cebra y simplemente cruzarse sin mirar, a veces los semáforos están en ámbar para todo el mundo y, la más importante, el primero que llega, el primero que pasa. A mí reconozco que cuando vuelvo a Madrid me lleva un par de días habituarme a dejar de conducir “como una romana”, de manera que cuando llevo a la familia y a los amigos, les faltan asideros a los que agarrarse. En fin…y todo esto para deciros que ya es Navidad y por eso, al caos habitual, hay que sumarle las grúas terminando de poner las lucecitas. Hoy treinta y tres minutos para recorrer dos kilómetros. Pero qué bonita Roma iluminada (y sin iluminar también :P).

 

 

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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