Il ritorno

Supongo que a estas alturas ya os pensabais que no volvía…pero al final aquí estoy de nuevo. Y es que, después de haber disfrutado durante tres semanas de mi familia y amigos he vuelto a esta Roma eterna. Y no os creáis que es precisamente eterna porque el tiempo se ralentice, porque la verdad es que cuando pienso que ya llevamos aquí dos años y medio, no puedo evitar asombrarme. Se me ha pasado volando. Aunque sí que es cierto que el día del retorno se hace difícil, porque aunque a veces venga bien tomar distancias y ver las cosas con otra perspectiva, al final no se puede evitar y cada uno es de su tierra y, sobre todo, de su gente.
Pero bueno, durante estos veintiún días, además de disfrutar todo lo que he podido, o me han dejado las circunstancias y mi organización, también me he dado cuenta de esas pequeñas cosas que echo verdaderamente de menos de España y aquellas otras que simplemente tengo idealizadas. Todo ello sin contar, por supuesto, a las personas, que son siempre lo más importante.
Y es que sobre todo echo de menos:
Los desayunos a la española. Esos desayunos salados con zumo de naranja, té y pan con tomate (y si ya es con jamón no puede ser más perfecto). Yo no soy de cornetto y capuccino 😦 .
Echo de menos las infraestructuras: las carreteras, el metro, la limpieza de las calles…y es que, os quejaréis madrileños, pero de verdad, cuando uno llega a Madrid de Roma, Madrid brilla.
Y en invierno echo de menos la luz de Madrid, que le gana al menos hora y media a Roma.
Sin embargo tengo idealizada, muy idealizada, la atención en general y la burocracia en particular, especialmente después de que me atormentaran entre la Tesorería y el Instituto de la Seguridad Social y me hicieran perder cuatro preciosas mañanas para nada. Y luego mejor no hablamos de los precios. Madre mía…¡¡qué caro está todo en Madrid!!. Mucho menos que en Roma, eso sí, pero mucho más de lo que yo recordaba.
¡¡Bienvenidos de nuevo a Roma!!

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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