Barberos y huevos

Hoy no he hecho nada relevante. Bueno, vale, lo confieso, lo de relevante era un eufemismo, porque en realidad no he hecho nada aparte de preparar palmeritas y batido de frutas para desayunar (ayer me hicieron tortitas y estaba en deuda), leer un libro en italiano (999) del que ya os hablaré, cocinar una versión españolizada de la pasta amatriciana, ver una serie y cantar con los niños en el karaoke del móvil. Todo muy productivo 🙂
Y hablando de cantar, os contaré que ayer fuimos con unos amigos al Teatro de la Ópera a ver “El barbero de Sevilla”, que el 20 de febrero celebra los 200 años de su estreno en el Teatro Argentina. Me gustó porque (o aunque) era una versión muy poco ortodoxa, ciertamente extraña, en la que la acción trascurría a través de 200 años de historia de la revolución, de la lucha entre la conservación y la innovación, un recorrido de 1789 a 1968, hasta llegar a 2016, y todo ello con una escenografía y un vestuario que recordaban más a los de una peli de Tim Burton que a los de una ópera clásica. Después de la ópera nos fuimos hasta el Lungotevere Flaminio, a una trattoria tradicional llamada Lo Sgobbone, para comernos unos huevos con trufa y un plato de pasta con pulpitos. Lujazo.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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