Trentino Alto Adige 4 – Brunico

Esta mañana, después de dejar a los niños en el curso de esquí y a maridísimo emocionado, subiendo y bajando como un yoyó por las montañas, decidí acercarme al vecino pueblo de Brunico o Bruneck (en alemán). Bueno, lo de vecino es un decir, porque al estar aquí sin coche te conviertes en una prisionera de lujo, pues para recorrer los 18 kilómetros que separan San Vigilio de Brunico, tuve que coger dos autobuses y en total el periplo me llevó unos tres cuartos de hora. Además, cuando llegué allí y vi una larga calle comercial, pensé “¿Qué hago yo aquí?”. Y es que si hay una cosa que no me gusta es comprar. Si todos fuésemos como yo el capitalismo habría acabado antes de empezar, nunca encuentro la necesidad, ni la ocasión, aparte de que me aburre soberanamente. Total, que me puse a caminar sin rumbo hasta que encontré una senda (nevada y helada, lo que le daba cierta emoción) y comencé a caminar por ella. Al poco tiempo vi algunas señales. Me costó un poco más de veinte minutos llegar hasta el castillo del S.XIII que corona una de las colinas de Brunico y desde allí otros quince, más o menos, para llegar a un cementerio de la primera guerra mundial. No sé si es aceptable decir que un cementerio es agradable, pero éste de verdad lo es. De hecho me he quedado allí un buen rato leyendo un panfleto sobre la zona. Resulta que durante la primera guerra mundial se instalaron en Brunico hasta tres hospitales militares. Fueron, como podéis imaginar, muchos los soldados que murieron en estos hospitales y llegó un momento en que ya no se pudieron sepultar en el cementerio del pueblo, de manera que fue un general austriaco el que diseñó este otro cementerio ad hoc para los militares extranjeros caídos en los Dolomitas y fueron de hecho, prisioneros rusos, los que lo llevaron a cabo. Ahora en el cementerio sólo reposan soldados austro hungaros y prisioneros de guerra rusos y serbios, pues los restos de los soldados italianos fueron trasladados en 1932 a un osario de Cortina D´Ampezzo. El cementerio tiene tres zonas diferenciadas, la de los cristianos, la de los musulmanes (soldados de Bosnia Herzegovina) y la de los judíos, cada uno sepultado según su rito y hay una asociación que se encarga del cuidado del cementerio en general y de cada tumba en particular. Aparte de esto, que es lo que más me ha llamado la atención, Brunico tiene algún edificio interesante y unas calles bastante animadas. Doy por buena la visita.

 

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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