Febrero

Hoy es el día de la poesía y pensaba compartir alguna poesía italiana pero…¿a quién pretendo engañar? ¡No tengo ni idea!. Así que mejor me remito a la pregunta que han hecho hoy los bambini durante la cena “¿por qué febrero tiene 28 (o 29) días?”, “pues será por algún romano” – he contestado yo cargada de…ignorancia. Y ecco…pues sí, fue por un romano, o por varios. Porque la historia comienza con el primer calendario romano que solo tenía 10 meses, con 61 días sueltos e improductivos. A estos días los agrupó Numia Pompilio (S.VIII a.C) en 2 meses de 28 días cada uno, enero y febrero, y los días que sobraban los repartió entre los demás. Pero el desbarajuste era total y el calendario no cuadraba con la astronomía, así que Julio César (S.I a.C) decidió ordenar de nuevo los meses alternando los de 31 días con los de 30 y dejando Febrero sólo con 28 para purificarse. Ya de paso, aprovechó y el séptimo mes, el de su cumpleaños, pasó a llamarse Julio. Pero aún así el calendario no se ajustaba del todo. Y fue cuando vino Octavio Augusto (en el mismo siglo) y añadió un día a febrero cada cuatro años, para cuadrar un balance final que, pese a todo, sigue desfasándose un día cada 3300 años. ¡Increíble!. Por cierto, como podéis imaginar, Octavio Augusto también aprovechó su modificación bisiesta del calendario para bautizar al octavo mes como Agosto. ¡¡Viva agosto!!

 

Pic-Nic o Embutidamiento

Comienza la temporada picnic. Hoy en Villa Ada. Con sol, buena temperatura, juegos y paseo. Después hemos ido a casa de unos compatriotas bien majetes a un “salumimento” o “embutidamiento” (que en su traducción al español más ortodoxo viene a ser ponerse morao a jamón y lomo, y encima con buffet de postres). ¿Qué más se le puede pedir a un buen domingo?.

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Museos Vaticanos 2

Una de las mejores cosas de la vida es tener amigos. Amigos con los que reírte, con los que llorar, con los que viajar, con los que tomar cañas, con los que ir de compras, con los que aprender y, si encima tienes suerte, amigos que te invitan a cosas chulas como, por ejemplo una visita privada al Vaticano.
Hay cosas de esta visita que no podré enseñaros, lo prometí y muy religiosa no soy, pero honesta y con palabra siempre. Así que os quedaréis sin ver la Stanza del Pianto, la habitación anexa a la Capilla Sixtina donde, desde el 5 de diciembre de 1590 siendo Papa Gregorio XIV, se visten como tal los Papas recién elegidos. Pero si tenéis mucha curiosidad, os remito a http://www.lastampa.it donde se publicaron algunas imágenes hace sólo un año. Pero hay muchas estancias donde hemos entrado que sí que puedo compartir con vosotros. Es increíble el Vaticano, es tan grande y tan incalculable el valor de lo que guarda que, por motivos de seguridad muchas de sus salas permanecen cerradas y hay estancias que van abriendo y cerrando al público, y otras que, en este caso por privacidad están vetadas a casi todos nosotros. A estas últimas debemos asumir que nunca accederemos, pero al menos podemos darnos un paseo y disfrutar de muchas otras, como la Sala de los Claroscuros y la Capilla Niccolina que están en la parte más antigua del Palacio Apostólico. La primera fue pintada por Rafael y sus colaboradores, en un principio iba a ser un dormitorio, pero durante años fue la sala donde se mostraba a los Papas fallecidos antes de su entierro. La Capilla, debe su nombre al Papa que la mandó construir, el Papa Nicolás V y está dedicada a San Lorenzo y San Esteban, con frescos de Fra Angelico.
Otras de las salas en las que hemos estado son la de los animales, la Galería de las Estatuas y Salas de los Bustos, el Gabinete de las Máscaras y la Sala de las joyas etruscas.
Pero también hemos estado en lugares de la visita general en los que yo nunca había estado antes, como el pabellón de los carruajes, donde comparten espacio viejas carrozas, con Mercedes de mitad del siglo pasado y con los típicos Papa-móviles. Este de la imagen es en el que sufrió el atentado S.S. Juan Pablo II.
Increíble como siempre el Vaticano…¡¡y aún me queda tanto por ver!!

Una hamburguesa en Roma

Y no me refiero a una señora alemana, sino a ese bocata de carnaza con cosas con el que de vez en cuando nos envenenamos y alegramos a partes iguales. Porque ya os he dicho alguna vez que no soy muy carnívora, de hecho, esto no sé si os lo he dicho, pero durante más de ocho años fui gourmet-vegetariana (una versión chic del ovolactovegetarianismo, en el que de vez en cuando me daba el lujo de tomarme una loncha de jamón ibérico ;P ). Sin embargo, me dejo llevar gustosa, una vez cada tanto, a alguna hamburguesería. Ya son muchas las que he probado en Roma: Hard Rock Café (en Vía Veneto, vieja conocida), Eataly (en la misma calle, no me gustó mucho), Quarto (en Vía Crescenzio, cerca del Vaticano, me gustaba más antes), Knick Knack Yoda (también por el Vaticano, la mejor relación calidad-precio), Ham Holly Burger (una cadena por toda Italia, bueno para ir con los niños), C1B0 (un poco apartada, en Montesacro, pero muy rica), Big Al (sencillas pero gustosas, lástima que te claven en las bebidas), Hamburgeseria (en pleno San Lorenzo, muy buen ambiente), Open Baladin (cerca de Campo di Fiori, para acompañar la hamburguesa con deliciosas patatas y cerveza artesanal) y probablemente alguna otra que ahora no recuerdo. Hoy, para completar la lista, os dejo una en pleno centro, justo al lado de Piazza Popolo, que me gusta mucho… Brillo Burger. Parece que al final también ha llegado hasta la (gastronómicamente) inconquistable Italia la moda de las hamburguesas.

Bici e Baci

Este momento increíble en el que estás dando un paseo por Villa Pamphlj con una familia amiga y te llama por teléfono otra familia amiga para invitar al ojazos a dormir esa misma noche; de manera que la familia con la que estás paseando se ofrece también, (y casi sin coacción) a llevarse a la rubia a casa “para que podáis airearos un poco”. Y en ese momento, aunque la realidad luego sea bastante diferente y se limite a una pizza y un paseo entre bostezos, te imaginas como Audrey Hepburn, melena al viento, recorriendo Roma en vespa. Ay 😛 . Por si acaso un día se hace realidad el sueño, ya voy recogiendo datos, como este precioso negocio de alquiler, que también es museo de la Vespa, está muy cerca de los Foros y se llama Bici&Baci (Bicis y besos).

 

Paseazo

Incluso en estos tiempos – en los que soy feliz de otra manera, que decía aquel – en los que no puedo desatarme al contaros todas las cosas que me taladran la cabeza, mis reflexiones absurdas, mis descubrimientos romanos y esas anécdotas de mi vida italiana, al menos sí que puedo pasearme y compartir con vosotros las increíbles imágenes que me sigue regalando esta ciudad más de 30 meses después.