Post-it

No he hecho gran cosa hoy, ni tengo muchas ganas de escribir, así que sólo os dejo una foto que vi el otro día en una revista y me hizo gracia. Tomároslo como un recordatorio para estos días de Semana Santa: besad mucho, comed torrijas y no os olvidéis de demostrarle a vuestras gentes lo importantes que son para vosotros. A ver si me aplico el cuento…

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Ser o no ser

Hoy estoy cabreada con el mundo más de lo habitual, que ya es mucho decir, pues en general, choco contra la incompetencia y las malas decisiones de la gente que se supone que debería ser más lista que el resto o que por lo menos tienen más influencia. La vida es injusta y lo sé, pero yo necesito explicaciones que me ordenen las ideas y consecuentemente el mundo, pero ahora mire a donde mire todo es caos y sinsentido. Hoy estoy gris y para explicarlo tendría que escribir más de lo que la presión del yeso me permite. Y aunque – como dice Évole – yo ya no sé lo que “je suis”, sí que pienso que todo podría ser fácil si no nos empeñásemos en hacerlo imposible. Mientras esperamos la tragedia de mañana, os dejo la bandera de Bélgica sobre el Campidoglio y la Fontana de Trevi.

Febrero

Hoy es el día de la poesía y pensaba compartir alguna poesía italiana pero…¿a quién pretendo engañar? ¡No tengo ni idea!. Así que mejor me remito a la pregunta que han hecho hoy los bambini durante la cena “¿por qué febrero tiene 28 (o 29) días?”, “pues será por algún romano” – he contestado yo cargada de…ignorancia. Y ecco…pues sí, fue por un romano, o por varios. Porque la historia comienza con el primer calendario romano que solo tenía 10 meses, con 61 días sueltos e improductivos. A estos días los agrupó Numia Pompilio (S.VIII a.C) en 2 meses de 28 días cada uno, enero y febrero, y los días que sobraban los repartió entre los demás. Pero el desbarajuste era total y el calendario no cuadraba con la astronomía, así que Julio César (S.I a.C) decidió ordenar de nuevo los meses alternando los de 31 días con los de 30 y dejando Febrero sólo con 28 para purificarse. Ya de paso, aprovechó y el séptimo mes, el de su cumpleaños, pasó a llamarse Julio. Pero aún así el calendario no se ajustaba del todo. Y fue cuando vino Octavio Augusto (en el mismo siglo) y añadió un día a febrero cada cuatro años, para cuadrar un balance final que, pese a todo, sigue desfasándose un día cada 3300 años. ¡Increíble!. Por cierto, como podéis imaginar, Octavio Augusto también aprovechó su modificación bisiesta del calendario para bautizar al octavo mes como Agosto. ¡¡Viva agosto!!

 

Pic-Nic o Embutidamiento

Comienza la temporada picnic. Hoy en Villa Ada. Con sol, buena temperatura, juegos y paseo. Después hemos ido a casa de unos compatriotas bien majetes a un “salumimento” o “embutidamiento” (que en su traducción al español más ortodoxo viene a ser ponerse morao a jamón y lomo, y encima con buffet de postres). ¿Qué más se le puede pedir a un buen domingo?.

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