Buongiorno, notte

Recientemente he visto Buongiorno, notte, una película de 2003 que está inspirada en el libro Il Prigionero, escrito por Paola Travella y Anna Laura Braghetti, esta última condenada por el secuestro y asesinato de Aldo Moro. No sé si os suena la historia, fue toda una noticia en su momento, a mediados de 1978, cuando Aldo Moro – presidente de Democracia Cristiana y que durante seis años discontinuos había sido también primer ministro italiano – fue secuestrado por las Brigadas Rojas. Para ello los secuestradores mataron a cinco escoltas, sin herir ni siquiera al político, intelectual y profesor de Derecho. El secuestro duró 55 días y en un principio tenía por objetivo intercambiar al prisionero por brigadistas encarcelados. Sin embargo, en esta lucha entre el ansia humana por sobrevivir y la razón del Estado, el Parlamento optó por el ente abstracto y ni el gobierno de Giulio Andreotti (del mismo partido que el propio Aldo Moro), ni Enrico Berlinguer (del Partido Comunista) estuvieron a favor de este intercambio, de hecho sólo Bettino Craxi (socialista) y el recientemente fallecido Marco Pannella (del Grupo Radical) apoyaron las gestiones para liberar a Moro. Así que finalmente el cuerpo de Moro acabó acribillado dentro de un maletero en la Via Caetani, exactamente a mitad de camino entre la sede de Democracia Cristiana y la del Partido Comunista Italiano. Las teorías de la conspiración empezaron a surgir y aún hoy en día hay muchas dudas sobre este asesinato. No en balde, todos querían librarse de Aldo Moro, que se había convertido en un incordio, primero por todo lo que sabía sobre los años de plomo y después porque estaba dispuesto a hacer cambios dentro de las estructuras del Estado Italiano, que no agradaban ni a unos ni a otros. De hecho siempre ha existido la sospecha de que tanto los Servicios Secretos italianos como los estadounidenses podrían haber participado del asesinato. No se sabe, ni probablemente se sabrá nunca. En todo caso, en la película se narran estos 55 días de una manera bastante claustrofóbica, centrándose especialmente la atención en dos personajes: el de una de las secuestradoras – que debe mantener su rutina cotidiana, para así servir de enlace y tapadera y que, en el momento en que Aldo Moro es sentenciado a muerte, comienza a tener dudas sobre los medios de la lucha – y en el personaje de Aldo Moro, que interpreta Robert Herlitzka de una manera soberbia, pues consigue que te identifiques con él, sobre todo al final, cuando de una manera dolida, pero serena, acepta que ha sido traicionado por los suyos y no tiene más escapatoria que la inevitable muerte. La película además es oscura, no tiene muchos diálogos, transcurre mayoritariamente en el interior del apartamento donde permanece secuestrado Moro, aunque también salen algunas imágenes de la Roma menos turística, más auténtica y, sobre todo, a  mí me han gustado las imágenes de archivo (reales) que se intercalan en la ficción. 

Museo di Casale de’Pazzi

Hoy es la noche de los museos y, aunque la única vez que intenté ir, me encontré con colas tremendas que impedían la entrada a cualquier lugar, la verdad es que hoy me hubiese gustado volver a intentarlo, aunque al final me he resignado ante el hecho de que esta vez las circunstancias no son favorables.
En todo caso, esta mañana me resarcí y como la rubia ha tenido ensayo de baile durante más de cuatro horas, he cogido de la mano a mi ojazos y, después de hacer la compra, nos hemos ido juntos hasta el Museo di Casal de’ Pazzi, un lugar en el que en 1981 encontraron restos de lo que fue un río y en ese cauce, toda una serie de huesos y de fósiles del pleistoceno (me encanta esa palabra), es decir, de hace más de 200.000 años, entre ellos varios colmillos de elefantes muy bien conservados (los colmillos, para que os hagáis una idea miden unos cuatro metros…¡¡casi nada!!) e incluso algún resto humano. El museo es muy interesante para todos, pero sobre todo para los niños, pues compara a la perfección aquellos lejanos tiempos con la actualidad.

Mille miglia

Me gustaría poder acompañar con mis propias fotos esta historia, pero es que las pocas que he sacado, me han salido verdaderamente mal. Y es que lo de los móviles tiene sus ventajas, pero también bastantes inconvenientes. Lástima, porque hoy han pasado por Roma coches preciosos y muy exclusivos. Y es que desde el año 2013 Brescia ha recuperado Le mille miglia, que fue una de las más importantes carreras de coches de Europa desde 1927 a 1957, a la altura incluso de LeMans. Fue una carrera de gran popularidad, sobre todo porque, aunque la participación estaba limitada a los ricos, también la podían disfrutar los pobres, pues pasaba por muchos pueblos a lo largo y ancho de Italia, hasta que un piloto español, Alfonso de Portago, descendiente de Cabeza de Vaca, tuvo un accidente en uno de esos pueblos que, además de acabar con su vida y la de su copiloto, también se llevó por delante la de diez espectadores. Después de eso, se suspendió la Mille Miglia, aunque la tradición del motor se mantuvo en Brescia. Este año, en esta nueva revisión de la ya tradicional carrera, el recorrido va desde Brescia a Brescia, pasando por Roma, desde el 19 al 23 de mayo y yo hoy, concretamente, me los encontré por casualidad en Villa Borghese.

infogeneraliok

http://www.1000miglia.eu/

Tartineria

En una de estas que, sin saber muy bien cómo, los bambini se van a dormir a casa de unos amigos y te encuentras con maridísimo sola en una noche de jueves, te dice “nena, tú vales mucho” (bueno, esto es una licencia poética, dejadme soñar) y termináis cenando en un restaurante muy pequeñito que acaban de inaugurar al final de la calle: tartar de atún, flan de calabacín, falafel y tarta caprese…buoooono!!

Baby K

Me parece que nunca os he puesto una de las canciones favoritas de los bambini, pero es que las últimas veces que he compartido algo de música, me ha entrado la vena sensiblera y he terminado apostando por los cantautores…Hoy cambio radicalmente de tercio y os dejo con Baby K, el éxito absoluto del invierno en Italia, y comparto esta canción no solo porque me saca una sonrisa al recordar a mis vastaguitos bailando sobre la mesa, sino también porque el vídeo me trae a la memoria una peli que marcó a toda una generación, la mía precisamente, “Thelma y Louise” y porque independientemente de la melodía, que al menos es animada, y de la letra, que dice poco, no estaría nada mal ir de Roma a Bangkok pasando por Londres, buscándote o, mejor, directamente contigo 🙂

A la carrera

Que digo yo que poco os interesará mi vida, pero en fin, es que hay veces que la vida es sólo vida, de esa rutinaria y aburrida, que tampoco vivo en una montaña rusa de emociones ¡oiga! (y creo que digo bien, si añado un “afortunadamente”), así que en días como hoy tengo más bien poco que contar, ya sabéis, el fisio, las clases, cocinar, recoger a los bambini, salir a correr…en eso, si queréis que os cuente, estoy muy contenta hoy, porque después de tres meses dándome a la vida del cerdo, la verdad es que salí con pocas expectativas, de hecho mi objetivo casi olímpico era intentar aguantar un kilómetro sin echar el bocio, pero al final, así al trote, al trote, logré hacer cinco, con lo que me doy por satisfecha, contenta porque algo de memoria aún tiene mi cuerpo (para lo malo y para lo bueno, porque hay que ver cómo se acuerda el cochinorro de lo que le gusta el chocolate por más que yo intento que se olvide…). ¿Y qué más queréis que os cuente? Que mejor os dejo una fotillo chula para que compense esta insufrible perorata.

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