Lombardia 4: Il Duomo

Hoy dedicamos prácticamente toda la mañana a ver El Duomo, la catedral de Milán, ese edificio de belleza imponente e hipnótica lo mires por donde lo mires: por fuera, por dentro o por arriba. Creo que Milán merece una visita sólo por descubrir esta iglesia gótica, una de las más grandes del mundo y tratar de imaginar a aquellos que la idearon y la pusieron en marcha allá por el S.XIV. Lo que más llama la atención de su fachada, aparte de su blancura, son los pináculos que la adornan, junto a las figuras, casi cien que la decoran. 20161002_121320
Además, si quieres, puedes subir hasta sus terrazas que dan unas buenas vistas de la Plaza del Duomo y de las Galerias Comerciales, aparte de una visión general de Milán, y que te dejan ver de cerca todo el trabajo realizado a lo largo de cinco siglos para terminar esta obra de arte. Además, en el punto más alto se encuentra la Madonnina, una estatua de cobre dorado, inaugurada en el S.XVIII y que representa a Santa María Nascente, la Virgen a la que está dedicada toda la catedral. Por cierto, a las terrazas podéis subir en dos versiones, la más barata cuesta unos 9 euros (creo) y pasa por la subida de los cerca de 200 escalones y la más “de lux” (que me parece que son unos 13) te lleva hasta un primer piso en ascensor, aunque nada te libra de un buen tramo de escaleras para llegar a la terraza principal.
Lo mejor en todo caso es un ticket combinado para entrar también a la catedral. La entrada que te permite entrar sólo al templo tiene un precio de un par de euros. El interior de la catedral es amplísimo, gracias a las columnas muy altas, pero el color oscuro de la piedra da gran sensación de recogimiento pese a la altura y la marabunta de gente. Después, porque la entrada combinada también lo permite, bajamos hasta el baptisterio, donde están los restos arqueológicos del santuario original del S.IV que hubo en este mismo lugar y donde parece ser que San Ambrosio bautizó a San Agustín. Y ya por último, también gracias a la entrada combinada visitamos el Museo del Duomo, donde se guardan todas las pruebas y figuras que se han realizado a lo largo de estos siglos y que resulta interesante para dar una vueltecilla y terminar de asumir el tesoro que representa este edificio.
Luego fuimos paseando hasta el barrio del hotel y comimos por allí antes de coger las maletas y marchar hacia una de las estaciones de Milán donde cogimos el tren hasta Roma, a donde hemos llegado hace apenas un rato.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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