Matera y Alberobello

Como os dije ayer, Matera es uno de los lugares más fascinantes que he conocido; además es un lugar muy antiguo, pues está habitado desde el paleolítico y aún conserva una mezcla especial de culturas y de historia, que se deja ver en el color mágico de la piedra. Además Matera será capital europea de la cultura en 2019 gracias, entre otras cosas, al esfuerzo que sus habitantes han hecho a lo largo del tiempo por conservar y mejorar esta ciudad que en los años 50 fue calificada por un ministro italiano como la “vergüenza” de Italia y que hoy en día destaca por ser “única”. Para empezar la mañana fuimos a la cisterna, que desde el SXVII y hasta 1936 ha recogido el agua de las colinas cercanas y de la lluvia, para dar servicio a la ciudad. El palombaro, que así se llama la cisterna, es espectacular, yo no me esperaba nada semejante, un espacio de 60×16 metros, con apariencia de tener unos robustos muros de piedra que construyeron los propios habitantes aprovechando para excavar en zonas donde ya había minas y cuevas. La cisterna puede llegar a recoger cinco millones de litros de agua…¡ahí es nada!. La ingeniería popular hizo el suelo del palombaro un poco inclinado, para que cuando hay poca agua, ésta vaya hacia los puntos de extracción. Pero la escasez de agua ha sido una excepción a juzgar por las marcas en las paredes que indican el nivel a donde ha llegado el agua. El punto máximo fue en 1936 cuando la cisterna fue cerrada por falta de uso después de que llegase el acueducto a Matera en 1927. En 1991 extrajeron todo el agua e hicieron las pasarelas para convertirla en un lugar de interés turístico, justo un par de años antes de que toda Matera fuese declarada patrimonio de la humanidad. Muy muy interesante la historia de la cisterna de Matera, de verdad. Después hemos revisitado la ciudad y hasta hemos hecho una caminata de una hora aproximadamente para subir al mirador de Murgia, lleno de cuevas donde podían verse hasta alguna iglesia rupestre como la de Santa Agnese. También hemos visto otras iglesias interesantes (muy bonito el Duomo) y hemos seguido disfrutando perdiéndonos por las calles de esta ciudad y dejándonos conmover por sus imágenes de postal.
Después, en algo más de una hora, recorrimos el trayecto que nos alejaba de Basilicata y nos adentraba por primera vez en la Puglia; en este caso concretamente en Alberobello, un pueblo conocido como el pueblo de los trullis, que son unas construcciones peculiares que antes las usaban los granjeros y pastores y hoy, además de viviendas, acogen comercios, restaurantes y hoteles como en el que hoy estamos…e incluso iglesias.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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