Lecce

Esta mañana dejamos nuestro trullo sin prisa, disfrutando del campo de olivos que lo rodea, y marchamos para seguir descubriendo la Puglia o Apulia que, no sé si os he dicho que es el tacón de la bota italiana. Visitamos un par de pueblos que no aparecían en las guías, pero que nos habían recomendado, Martina Franca y Cisternino, esperando descubrir algún tesoro oculto, pero no encontramos nada reseñable, así que seguimos hacia Lecce, ya en el sur, un pueblo grande y barroco, que nos ha recibido con un tiempo fantástico, sol y 25 grados, que nos ha invitado a pasear por sus calles, a ver las fachadas de sus incontables iglesias – a destacar el Duomo y la Basílica de la Santa Croce, llena esta última de imágenes mitad mágicas, mitad grotescas – a entrar y descubrir sus retablos blancos de piedra de Lecce y a dejarnos conquistar por sus plazas y sus rincones. Luego, después de un rato de descanso en el maravilloso alojamiento que hemos reservado (creíamos que era una habitación y ha resultado ser un apartamento) hemos vuelto a salir para disfrutar de la ciudad ya con luz artificial y a seguir dejándonos conquistar, esta vez por el estómago, a través de la comida pugliese. 

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s