Leuca y Otranto

Ayer tratamos infructuosamente de conseguir información turística de la región y no os creáis que es que íbamos preguntando por la calle, no no, íbamos a sitios teoricamente especializados, vamos, a las oficinas de turismo, donde nos miraban raro, nos contestaban rozando la grosería y seguían a sus asuntos (mirar Internet, hablar con su amiga o sacar fotocopias). Menos mal que san Google lo tiene todo y al final encontramos lo que queríamos: un paseo en barco entre el mar Jónico y el mar Adriático, en Santa Maria de Leuca, el punto más al sur del tacón. Y allí nos hemos ido esta mañana temprano; y sobre las 11 ya estábamos en nuestra barca, una que en agosto llega a pasear a 26 personas y que hoy era solo para nosotros…¡qué gustazo!. Y durante un par de horas hemos recorrido el mar turquesa, entrando en las diferentes grutas de la costa y…hasta nos hemos bañado. ¡Qué día más bueno!. Después hemos subido hasta la basílica y el faro de Leuca, para tener otra visión del pueblo (que es poco más que un puerto) y después hemos ido hacia el norte.
Como se nos echaba la hora encima y el estar fuera de temporada se hacía sentir mucho en las calles vacías y los restaurantes cerrados, paramos a comer en Castro (desierto) y luego continuamos hacia el Cabo de Otranto, el punto más oriental de Italia. Allí solo hay una zona militar y un faro recientemente restaurado desde el que se ve la costa albanesa. Además estando allí mi teléfono ha decidido darme la bienvenida a Grecia y conectarme con una compañía de ese país…¡qué miedo!. Al margen de todo eso, el lugar es bastante chulo.
De allí hemos seguido hasta Otranto, a sólo seis o siete kilómetros, un pequeño pueblo lleno de historia e interesantes monumentos que visitar, como el castillo de Alfonso de Aragón o la catedral, con un gran mosaico y una cripta con pinturas. Además tenía un poco más de ambiente y comercio. Ya comenzaba a anochecer y estábamos cansados, así que hemos vuelto a Lecce.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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