Natale

Me acuerdo que allá por el 86 tenía yo una amiga que ya andaba loca por ese Eros que aún no era conocido. Yo, ni entonces, ni después, le encontré la gracia, aunque sé de sobra que más de una vez he cantado sus canciones, pero siempre me han sonado muy ñoñas. Aunque bueno, al César lo que es del César y no se puede negar que durante los últimos ochenta y todos los noventa, Ramazzotti y Laura Pausini (otra que tampoco me va demasiado) fueron los grandes representantes de la música italiana en España y como tal también se merecen un pequeño hueco en este blog. Así que aquí os dejo a Eros Ramazzotti cantando un villancico navideño.

Descanso

Sinceramente, con la que está cayendo en el mundo y después del turre que os di ayer con la historia de Roma (que, en realidad, no es que os lo cuente a vosotros, sino que sois la excusa perfecta para obligarme a estudiarlo…que falta me hace), hoy creo que merecéis un descanso. Así que os dejo una imagen del monumento a Vittorio Emanuele esta misma mañana. No sé a santo de qué tanto uniforme de gala, porque por más que lo he buscado en la prensa local no lo he encontrado. Pero ahí lo dejo…

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Historia 5: Dinastía Claudia.

La mayoría de nosotros – o tal vez sólo los que nacimos en familias de color de rosa en la parte brillante del mundo – guardamos un recuerdo tierno y maravilloso de nuestras abuelas. Esas abuelas que de pequeño te quitan el miedo con abrazos, con dulces y con pequeños regalos, y que de adolescente, ven más allá de los granos de tu cara, porque para ellas sigues siendo “el más bonito del mundo”. Todos deberíamos tener una abuela así. Yo fui de las afortunadas que pude disfrutar mucho tiempo de ellas. No le pasaba lo mismo al emperador Claudio que tuvo como abuela a Livia, la segunda mujer de Augusto (ahí fue donde dejamos la historia de Roma hace casi dos meses, en el año 14 a.C.).
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Nos ponemos en antecedentes. Augusto había tenido un primer matrimonio del que tuvo una hija, Julia. Por su parte Livia también tuvo un primer matrimonio del que tuvo dos hijos, Tiberio y Druso. Aún más allá, Octavia (la hermana de Augusto, que después se casaría con Marco Antonio), tuvo de su primer matrimonio varios hijos, entre ellos Marcelo. Y años después Marcelo (sobrino de Augusto) se casaría con Julia (su hija), convirtiéndose por lo tanto en su sobrino y en su yerno al mismo tiempo, además de su favorito como sucesor. Pero Livia (la mala esposa, la mala abuela) no soportaba que Augusto prefiriera a Marcelo antes que a su hijo Tiberio, así que (presuntamente) envenenó a Marcelo. Pero aún así Augusto no veía para nada claro lo de Tiberio, así que casó a su amigo Marco Agripa (el del primer Pantheon) con su hija Julia y le convirtió en el nuevo sucesor al trono. Pero Marco Agripa también murió antes que Augusto, y Livia obligó a su hijo Tiberio a separarse de su esposa para casarse con la viuda, Julia. Pero tampoco así lo veía claro Augusto que nombró sucesores a los hijos que Julia había tenido con Marco Agripa: Cayo y Lucio. Cayo murió misteriosamente. Y Augusto desterró a Tiberio para mantenerlo alejado, pero durante el destierro de su marido Tiberio, Julia digamos que no se mantuvo exactamente fiel. Y así, Livia convenció a su “nietastro” Lucio para que hablase con Augusto y denunciase ante él la vida licenciosa de su madre. Entonces Augusto no tuvo más remedio que expulsar a su hija de Roma y mandar llamar a Tiberio, pero tampoco le nombró sucesor, decidiendo en cambio poner como sucesor a Agripa Póstumo (el último hijo que tuvo Julia con Agripa). Pero éste, otra vez gracias a las tropelías de Livia, es acusado de violación y desterrado. Sí, lo sé, seguir “Falcon Crest” o “Los Ricos también lloran”, era mucho más sencillo que seguir la vida de los Claudios, pero lo importante es que tengamos las ideas claras, Livia pasaba por encima de lo que hiciera falta para lograr sus propósitos. Y el único que se libró de sus intrigas fue Claudio (su nieto, hijo de Druso, sobrino de Tiberio) porque siguió el consejo de un sabio que le dijo que para sobrevivir en su familia tenía que acentuar sus problemas físicos y, en la medida de lo posible, hacerse pasar por tonto (¡eso siempre funciona!). Pero Claudio no era precisamente tonto. La historia todavía se complica más, pero por abreviar, digamos que finalmente Livia consiguió su propósito y a la muerte de Augusto, Tiberio se convirtió en el nuevo Emperador. Pero una de sus primeras medidas fue darle grandes competencias a su ayudante Sajano mientras él trasladaba la corte a Capri y se dedicaba a las orgías. Durante este tiempo hubo muchas persecuciones, incluso dentro de la familia imperial, contra todos los enemigos políticos de Tiberio, aumentando su imagen como un tirano cruel e inmisericorde. Pero Tiberio se dio cuenta de la traición de Sajano (que sólo pretendía acceder al trono) y, siguiendo el consejo de su sobrino Calígula (hijo de Germánico) le ejecutó. No sobrevivió mucho Tiberio, que también fue asesinado por orden de Calígula y que, sin embargo, dejó el imperio con las arcas llenas y las provincias en paz. Entonces, ya muerto Tiberio, Calígula se nombró a sí mismo Emperador (el tercero). Al principio la llegada de Calígula al poder fue bien acogida, pero después de una grave enfermedad, se volvió loco y comenzó a actuar de una manera autoritaria. Eso por no hablar de la historia de Impetuoso, su caballo favorito, importado de Hispania y al que quiso nombrar Cónsul. En fin…la cuestión es que las arcas del imperio se vaciaron muy pronto por la mala gestión de Caligula, quese vio obligado a subir los impuestos y a hacer purgas entre los senadores con la intención de quedarse con sus posesiones. Su historia acabó cuando su propia guardia lo asesinó en el año 41, nombrando Emperador, en contra de su voluntad, a Claudio (tío de Calígula) al que por sus limitaciones consideraban un títere fácil de manejar. Pero se equivocaron, pues Claudio se convirtió en un brillante gobernante y estratega militar, además de ser querido por el pueblo. Expandió el territorio del Imperio Romano a Britania, convirtiéndose en el hombre más poderoso del mundo conocido. Sin embargo, la vida amorosa de Claudio no fue tan exitosa, además de ser poco usual para alguien de la alta nobleza en esos tiempos, pues fue el único que no mantuvo relaciones homosexuales o pederastas, suponiéndole esto un problema entre los historiadores de la antigüedad que utilizaron contra él su gran pasión por las mujeres, acusándole de estar dominado por éstas. Se casó cuatro veces, pero sólo tuvo tres hijos, una con la segunda y dos con la tercera de sus mujeres, Mesalina, a la que mandó ejecutar después de que ésta tramara un complot para quitarle el poder. Por último se casó con Agripina Menor (su sobrina) que ya tenía un hijo, Nerón. Claudio casó a Nerón con una de sus hijas (Octavia) y lo nombró sucesor sin hacer caso a una profecía que le había contado su abuela Livia, donde le hablaba de que el imperio acabaría con el quinto Emperador, que lo hundiría. Y así fue. Aunque durante los últimos meses de su vida, Claudio pensó en nombrar sucesor a su hijo Británico (que ya estaba llegando a la mayoría de edad). Entonces sabiendo esto, parece ser que Agripina, para asegurarle el trono a su hijo Nerón, decidió envenenar con unas setas a Claudio (aunque no hay pruebas que así lo acrediten). De esta manera, Nerón se convirtió en el quinto Emperador. Y de Nerón pues todos tenemos la imagen de él tocando la lira mientras Roma ardía, aunque parece ser que no fue en absoluto así y que el incendio de Roma fue accidental, que él estaba a unos 40 kilómetros cuando sucedió y que se ocupó de dar alojamiento a aquellos que quedaron desahuciados. A veces la historia es cruel. Pero lo que sí que parece que fue verdad es que mató a Británico (su hermanastro) y a su propia madre Agripina. Aunque por otra parte, durante su reinado se aumentó la diplomacia y el comercio, se construyeron teatros y se promocionaron las pruebas atléticas, se venció a los partos en una gran guerra, se sometió a los Británicos, se mejoraron las relaciones con Grecia, se propuso un nuevo plan urbanístico, se modificó el sistema de impuestos, etc. Precisamente por esto último hubo un golpe de Estado que obligó a Nerón a exiliarse y más tarde a suicidarse. Y con él acabó la Dinastía de los Claudios. De todos estos tiempos queda en Roma la Porta Maggiore, que mandó construir Claudio. No os digo nada, pero…¡¡aún vamos por el año 68!! (ya sólo nos quedan 1948 años para llegar a la actualidad, paciencia 😉 )

Nápoles

La semana pasada un alumno me dijo que iba a pasar el puente en Nápoles para comprarle un belén a su hija y a mí me dio tal envidia, pero de la cochina, que me puse como una loca a buscar billetes de tren (hay tren rápido que tarda una hora desde Roma) para ir a pasar allí el día de la Inmaculada. Pero luego maridísimo que si estaba cansado, que si algún sitio más cerca, que si “¿a Nápoles, para qué?”. Total, que terminamos en Tarquinia. Pero cosas de la vida, resulta que este jueves llamamos a unos amigos con la intención de invitarles a comer a casa este sábado y, ¡oh sorpresa!, nos dijeron que no podían, porque…¡se iban a Nápoles a pasar el día y a comprarse un Belén!. Debe ser el plan estrella de este mes de diciembre. Total que allá que nos hemos ido (desgraciadamente no en tren, porque la única manera de viajar en tren rápido es o con oferta o con tiempo). En coche se tarda algo más, unas dos horas, pero a decir verdad todo es por una autopista medio decente y no demasiado cara. Así que llegamos al centro de Nápoles sobre las doce (el único día en todo el año que creo que nos hemos levantado más tarde de las ocho, manda huevos, que decía un señor ministro, para un día que teníamos que madrugar) y… ¡¡cómo es Nápoles!!. Caótica, desordenada, llena de basura y suciedad, de gente que viene y va abarrotando las calles, de callejuelas que no llevan a ninguna parte, de tipos que miran raro, de edificios semiderruidos, de motos que te arrollan, de sábanas colgando de los balcones, de tienduchas, de olor a diferentes comidas, de pintadas…¡qué encanto!. Sin olvidar el mayor deporte de riesgo conocido hasta la fecha: cruzar la calle (con el semáforo verde, porque en rojo, creo que es una proeza que aún no se ha realizado). Yo era la segunda vez que estaba y tengo que decir que aunque Nápoles es un poco…(mm, ¿cómo lo diría yo para que no se sintiesen ofendidos mis amigos napolitanos?)…especial, la verdad es que mola mucho. Pero mucho. Hay que verlo para creerlo. ¡¡Ah…y nos hemos comprado un Belén!! 😉

 

Viva L’Italia

Hoy os traigo otra película italiana, en esta ocasión del año 2012, que trata sobre un político que sufre un ictus que le provoca un tipo de demencia que conlleva una gran desinhibición verbal, es decir, dice todo aquello que piensa. Esto que al principio supone un gran problema para su carrera política y también para su vida familiar, termina ayudando a todos los que le rodean a ser más honestos consigo mismos y a luchar por lo que creen. Pero más allá de esta familia que juega con unos cuantos estereotipos, está la sociedad italiana, con sus virtudes pero, sobre todo, con sus vicios. Así esta peli coral utiliza la puesta en escena sólida y unos diálogos potentes para lograr lo que pretende del espectador, a veces una sonrisa, otras un nudo en la garganta al comprobar como esa sociedad que nos muestra y que se desmorona en todos los sentidos ante la indiferencia general, es la nuestra. La película es entretenida y apela a la conciencia social, aunque tal vez juega un poquito con eso que hoy en día gusta llamar “populismo”. En cuanto a las imágenes de Roma, pues alguna hay (calles de Campo di Marzio, las escaleras de la Galería Nacional de Arte Moderno, Villa Borghese…), pero no destaca por eso, aunque sí que nos muestra alguna imagen interesante de L’Aquila aún en plena reconstrucción (como os he dicho la película es de 2012, sólo tres años después del gran terremoto que destruyó esa ciudad) y también la fantástica playa de Saboudia. Yo la recomiendo (la película y también la playa de Saboudia 🙂 ).