Gli Ulivi

Ayer estábamos de domingo y pese al frío, nos fuimos a dar los cuatro un paseo en bicicleta de unos 25 kilómetros y luego, para compensar, no vaya a ser que, sobre todo yo, adelgace algo y me quede consumidita, pobrecita de mí, pues nos fuimos a ponernos morados en un restaurante cerca de casa (era el día sin tráfico). El restaurante lo encontramos por casualidad, se llama Gli Ulivi y barato precisamente no es, pero la verdad es que es muy mono, la atención es muy buena y comimos bastante bien. Os dejo las muestras más representativas: un pastel de puerro y castañas, unas albóndigas de la abuela, una hamburguesa de la casa y un (¿cómo se llamaba?) bizcochito de chocolate con frambuesa y crema inglesa…¡¡buono!!

Palazzo Colonna

Ayer por la mañana nos acercamos hasta el Palazzo Colonna, que está muy cerca de la Piazza Venezia. Es un palacio de gestión privada, pertenece a una de las familias de más rancio abolengo de Italia desde el S.XIII, cuando llegaron a Roma procedentes de Colonna (una localidad cercana).
Los Colonna, de hecho, siguen viviendo en un ala del palacio, mientras que el otro ala está ocupada por la Galería Colonna, cuya entrada no es precisamente barata – es sin duda, sino la más cara, sí que una de las más caras que he pagado en estos años en Italia – pues cuesta 30 euros (¡casi nada, más o menos como un billete Madrid-Roma con Ryanair volando en martes!). Eso sí el lugar es espectacular. Situado en el centro de Roma, con varios patios centrales, arbolados, que dan unidad a un conjunto arquitectónico formado por varios edificios y luego con unos amplios jardines en una colina con vistas a toda la ciudad.
La parte más antigua del palacio es del S.XIV, aunque la mayor parte es del S.XV – cuando fue habitado por Oddone Colonna, el Papa de la familia (pues ya sabéis que toda familia respetable en Italia tiene que tener al menos un Papa) que se hizo llamar Martin V – y del S.XVI – cuando fue habitado por Marcantonio I Colonna, un capitán general del ejército que tuvo su gran momento en la Batalla de Lepanto, tal y como confirman muchos de los frescos en los techos del interior del Palacio y también algunos muebles que representan a los esclavos tomados presos tras la derrota.
Pero las fachadas son aún posteriores, pues datan de los S.XVII y S.XVIII. La mayoría de obras de arte que hay en la Galería las adquirieron el Papa Martin V, Filippo I, Girolamo I y Lorenzo Onofrio (todos de la familia). Del interior del palacio, pues ¿qué os puedo decir? está lleno de frescos (que como os he dicho representan la victoria de Lepanto), de cuadros fantásticos (como El comedor de habas, de Carracci), de telares (franceses y belgas), de muebles-joya (como una cómoda hecha en ébano y marfil que representa el Juicio Final de Miguel Ángel), de lámparas enormes de cristal de Bohemia y de Murano…Y es todo tan tan tan barroco, que hay un momento que te sale el dorado por los ojos y aún así no puedes dejar de mirar.
Después de visitar la Galería Colonna, aún puedes visitar los Apartamentos de la Princesa Isabel, que son más de lo mismo – lujo y arte – y los jardines, que como os he dicho destacan sobre todo por sus espectaculares vistas de la ciudad y donde la rubia se ha dado cuenta de que ella ya había estado allí celebrando el cumpleaños de una amiga suya del cole que ahora debemos suponer que es Colonna…¡¡mare mia, mare mía, qué nivel Maribel!!. En fin, que el palacio es espectacular, pero si andáis de paso por Roma, tenéis opciones mejores para gastaros 30 euros. Si por el contrario andáis sobrados, os informo de que podéis alquilar la Galería para eventos privados con catering. En tal caso, no olvidéis invitarme 🙂

 

 

 

El turista

Os dejo con el libro que me estoy leyendo ahora. Género negro. Y aunque nos haya robado la idea a mi amigo Helsinki y a mi, la verdad es que me ha enganchado. Un asesino en serie que nunca repite ciudad ni país. Un turista, un asesino vacacional. Ya mañana os cuento el Palazzo Colonna, porque lo hemos visitado hoy, pero hay tanto que contar, que no me da tiempo, porque ahora me voy a casa de unos amigos a la primera cena de Navidad.

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Tarquinia

Hoy, como casi todos supongo que sabéis, es el día de la Inmaculada, fiesta nacional también en Italia. Las opciones eran varias, pero la desidia se las ha ido llevando y al final sólo el día soleado nos ha sacado de nuestra pereza y nos ha animado a no quedarnos en casa y por eso hemos decidido ir a explorar un poco el Lazio Etrusco y nos hemos acercado hasta Tarquinia. Os pongo un poquito en antecedentes, Etruria fue un país que se extendió por lo que hoy es el norte del Lazio y toda la Toscana desde el S.VIII a.C. hasta que la expansión de la república romana les absorbió; aunque el poder de este pueblo siempre estuvo presente, pues varios de los reyes romanos fueron de origen etrusco. La cuestión es que se trataba de un pueblo bastante avanzado en temas militares, de construcción y también socialmente. En Tarquinia está la necrópolis etrusca más grande del Lazio, con más de seis mil tumbas enterradas, excavadas en el suelo y con pinturas sobre la roca. La verdad es que yo no me imaginaba que fueran así y me he quedado muy sorprendida. Muchas de las pinturas están en bastante mal estado de conservación (no en vano la mayoría son del S.V a.C), pero otras son fantásticas y dicen mucho de esa civilización que creía en Charun – un demonio alado y de color azul que acompañaba el alma de los difuntos, pues era el custodio del inframundo – y que veneraba a la Gorgona, que petrificaba con su mirada, pero que también era símbolo de poder. Una sociedad donde las mujeres de la alta nobleza compartían la riqueza y el poder con los hombres. Y donde las mujeres en general, aparte de ser el centro de las familias, participaban también de la comida, del vino y del sexo, no por una razón económica (como sí ocurría en Roma o en Grecia, donde sólo las prostitutas estaban invitadas a ese tipo de eventos) sino por un mero disfrute hedonista. Así, según he leído, las etruscas de la época, eran para los romanos y para los griegos, las suecas de la generación de nuestros padres, esas mujeres liberadas y seguras de sí mismas que llegaban a sacar a los hombres de una sexualidad pacata o de pago. Y todo esto se ve en las pinturas de las tumbas etruscas, como también se ve el tipo de vestimenta, sus costumbres y las diferentes clases sociales. Por lo demás, Tarquinia, la nueva Tarquinia, es un pueblo agradable para pasear, con algunos edificios interesantes como el Museo Nacional, el convento de San Francesco o el Palazzo Comunale y que tiene iniciativas divertidas, como crear una ruta donde además de los nombres de los monumentos a visitar, te pone la distancia, el tiempo estimado y…¡las calorías que vas a perder caminando hasta allí!. La verdad es que hemos pasado un buen día.

Renzi

Al final me equivoqué. Italia dijo No. Y Renzi dijo “pues me voy”. Y Sergio Matterella (el presidente de la República) le dijo “pero ¿a dónde vas a ir tú, alma de cántaro? primero me apruebas los presupuesto y luego haces lo que quieras”. Y aquí seguimos. Lo que pasará luego, pues es un misterio: elecciones o dedazo, pues todo es posible en estas nuevas democracias que los europeos aceptamos con indulgencia. Y mientras tanto, yo creo que aquí ya ni se recuerda quién fue el último primer ministro elegido por los italianos. Durante el día, por cierto, tuve alguna conversación interesante sobre los motivos del No. “Renzi es un chaval muy majo y muy bien intencionado” – me decía una abogada del estado ya jubilada – “pero se ha precipitado”. Otros eran bastante menos generosos con la figura de su primer ministro. Lo que pasará, se verá…pero ya en 2017. Os dejo una imagen de esta misma mañana del Montecitorio lleno de periodistas, de policía y de curiosos.

Palazzo Valentini

Lo de hoy no ha sido una sorpresa, porque ya ayer reservamos la visita de esta tarde al Palazzo Valentini. Lo que sí que ha sido una sorpresa es lo que hemos visto, porque el sitio, que está justo enfrente de la columna de Trajano, muy muy cerca de la Plaza Venecia, no llama para nada la atención, de hecho se trata de una fachada normal y de una puerta normal, que te lleva a un pequeño hall donde venden libros sobre Roma y donde puedes recoger tus entradas, en fin, nada extraordinario, sin embargo luego, ya con el guía (todas las visitas son guiadas en diferentes idiomas) pasas por un patio interior enorme y entras por una puerta por la que desciendes a otra época y otro lugar. Y es que el Palazzo Valentini es un palacio renacentista bajo el cual encontraron una casa del S.IV. En la primera sala que visitas crees que todo lo que te van a enseñar son un conjunto de piedras antiguas a través de un cristal, pero de repente comienzan a aparecer los sonidos, los colores, las imágenes, las representaciones en 3D y empiezas a ver la Roma de hace diecisiete siglos. No se trata sólo de piedras (que también), ni de mosaicos (que por supuesto), ni de calzadas romanas (que haberlas, las hay), se trata de dos domus romanas, la casa de (probablemente) un senador y otra casa, también de algún potentado de la época, que van recuperando su antiguo esplendor gracias a las nuevas tecnologías. Y así, donde sólo hay piedras, comienzas a ver suelos de mármol, en las paredes ya casi inexistentes vuelven a aparecer las coloridas pinturas, y los mosaicos destrozados, vuelven a lucir preciosos. Y una luz en forma de cursor te va señalando dónde mirar, te va indicando donde estuvo un día el nivel del suelo de la antigua Roma y como sobre ése se construyó la Roma medieval y aún más allá, donde estamos nosotros, pisando esas dos Romas antiguas. El Palacio, por cierto, tuvo aún otra vida más reciente y fue durante la II Guerra Mundial, cuando se convirtió en Bunker protector de los bombardeos, cuya entrada secreta estaba a la altura del soporte de la Columna de Trajano. Obra preciosa del S.II que conmemora la victoria de los romanos sobre los dacios (la actual Rumanía), como también te explican durante la visita en un vídeo muy esclarecedor. Y es que la visita es densa, pues son muchos detalles, mucha información, a lo largo de hora y media, pero no se hace para nada pesada, es más, te falta tiempo para leer los carteles informativos, para quedarte con todo. Hasta los bambini se han comportado como personas de bien y han hecho preguntas y se han mostrado muy interesados. ¡¡Un diez!!
Por cierto, como no se podían sacar fotos durante la visita, las dos últimas fotos son de la página http://www.palazzovalentini.it/domus-romane/)

Inés y Costanza

Esta mañana desde la ventana el día se veía gris y frío y las ganas sólo nos llevaban a imaginarnos con un colacao, viendo una película bajo la mantita. Pero a veces hay que sobreponerse a las ganas (y sobre todo a la falta de las mismas) para lanzarse a las calles y descubrir tesoros, conocer secretos, vivir Roma. Y así, sin ganas y bajo la amenaza de lluvia, nos acercamos hasta la Via Nomentana donde está la Basílica de Santa Inés Extramuros, el lugar donde teóricamente fue sepultada la joven Inés, que con sólo 14 años, en tiempos de Diocleciano, cuando los cristianos eran perseguidos y obligados a abjurar, allá por el S.IV, fue denunciada por un pretendiente despechado y encerrada en un prostibulo del que (más que milagrosamente) salió virgen, pues sus cabellos crecían para tapar su desnudez y todo aquel que osó tocarla sufrió males mayores. La cuestión es que finalmente como la muchacha no renunciaba al cristianismo ni tras el peor de los martirios, fue decapitada (donde hoy en día está la iglesia de Santa Inés en Plaza Navona) y luego enterrada donde hoy está la Basílica de Santa Inés Extramuros y allí mismo, probablemente para honrar el recuerdo de la joven santa, se creo uno de los complejos funerarios más importantes de Roma, unas catacumbas que aún existen, que hemos visitado de hecho hoy y que tienen unos seis kilómetros de extensión, funcionaron como cementerio durante más de un siglo y medio y albergaron aproximadamente 30.000 cuerpos. Luego, en ese mismo lugar, la hija de Constantino I, llamada Constantina o Costanza, en el año 340 aproximadamente, mandó construir el Mausoleo de Santa Constanza, que también existe aún y que también hemos visitado hoy y ya en el S.VII se construyó la iglesia de Santa Inés. Ambas supongo que han estado bastante reformadas a lo largo de los siglos, pero destacan por los mosaicos paleocristianos, de verdad muy llamativos y también, el de Santa Costanza, por su forma circular separada en dos espacios por un corredor de columnas. Una cosa que nos ha llamado mucho la atención – y que en realidad es una tontería – es que parte de los frescos del mausoleo están dañados por inscripciones que la gente ha ido haciendo a lo largo de los siglos (ya sabéis “aquí estuvo Pepito que amaba a Pepita”); lo gracioso es que algunos de esos grafitis se han convertido ya en un bien histórico artístico, pues datan del S.XVII. Por cierto, tanto la iglesia como el Mausoleo se pueden visitar gratis en horario, eso sí, muy reducido (de 9 a 12 y de 15 a 17), aún más si hay celebración religiosa (como ha sido hoy el caso pues había una boda, lo cual no me extraña, porque es un sitio realmente impresionante), para entrar a las catacumbas hay que pagar (entre 5 y 8 euros) pues solo se puede entrar con visita guiada (cada media hora aproximadamente en el mismo horario). Ya sé que siempre os digo lo mismo, que es un lugar impresionante (la palabra que probablemente más he empleado en este blog en los últimos tres años) y sobrecogedor, pero es que es verdad y además esta es una buena opción turística para aquellos que quieran ver las catacumbas sin perderse en el barullo de la Via Appia Antica. A nosotros nos ha merecido sin duda el esfuerzo de salir de casa.

 

Al galope

Extraño como un pato en el Manzanares…que no remonto y sigo agotada oiga, y con dolor de garganta por si fuera poco. Así que os dejo una imagen habitual en Roma sobre todo en los últimos días (no me pidáis la razon), la policía a caballo por la calle, en esta ocasión en Viale Madama Letizia.

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Frío

El domingo llegó el frío a Roma y, os lo podréis creer o no, pero he entrado en fase de hibernación absoluta. Y no lo digo sólo porque mi metabolismo ha decidido guardar en mis caderas para mañana todo el turrón que ya me estoy comiendo hoy (que también), ni tampoco porque me esté dejando crecer el pelo del cuerpo tipo oso (que ni lo soñéis), sino porque me noto con la energía bajo mínimos y el sueño se apodera de mí a la primera de cambio, tanto que ayer me quedé dormida antes de, ni siquiera, pensar en escribir la entrada de este blog; aunque luego, eso sí, contesté un mensaje estando dormida, y es que la mamma es la mamma, lo cual desde luego tiene su mérito. Hoy parece que las temperaturas han subido un poco, aunque yo sigo en fase de letargo, pero… ¡¡a ver si mañana espabilo!!

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