Historia 7: El fin del imperio romano

Habíamos dejado a Roma otra vez descabezada después del asesinato de Joaquim Phoenix…digo de Comodo. A su muerte comenzó una sangrienta guerra civil que duró un año. El año 193 se conoce también como el año de los cinco Emperadores, aunque finalmente el que se estableció en el poder fue Septimio Severo, el primer emperador proveniente del norte de África (de la actual Libia) y que convirtió a Roma en una dictadura militar. Le siguió su hijo Caracalla, que en realidad se llamaba Marco Aurelio Severo, y que además de inaugurar las Termas que había comenzado a construir su padre y que hoy llevan su nombre, es recordado por conceder la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio en el año 212. Esta medida no fue debida a su espíritu igualitario, ni siquiera a que quisiera potenciar el sentimiento de pertenencia de los habitantes del imperio, sino a una cuestión meramente fiscal…¡¡quería aumentar el número de contribuyentes para poder seguir pagando a las tropas!!. Entre otras cositas curiosas de este emperador, está el hecho de que mató a su hermano Geta para evitar un alzamiento dirigido por éste. Y como quien a hierro mata, a hierro muere, pues así le pasó a él, que fue asesinado en Siria en el año 217. Desde ese momento, hasta el año 285, se sucedieron en Roma medio centenar de emperadores, los generales llevaban a las tropas a guerras inútiles, los bárbaros presionaban en las fronteras, la población se empobrecía y todo el imperio estaba sumido en el caos. Vamos, parecía que el fin estaba cercano, hasta que el general Diocleciano consiguió hacerse con el poder y poner en marcha unas cuantas reformas que asegurarían la supervivencia del Imperio durante otro par de siglos. Básicamente lo que hizo fue asociarse con otro oficial de su confianza, Maximiano, que mandaba en la mitad occidental del imperio, mientras él se hacía con el control de la mitad oriental. Luego también, para controlar los conflictos políticos y sociales, creo la figura de dos auxiliares, llamados césares. De esa manera, con esta tetrarquía, permitía mantener la unidad territorial y sofocar las insurrecciones. Además reformó la administración, saneó la economía y reorganizó el ejercito, aumentó los impuestos e hizo obligatorio el culto a Jupiter, lo que supuso una cruenta persecución de los cristianos a principios del S.IV. Después de su retiro a la vida contemplativa, le sucedieron varios emperadores en el trono hasta que en el año 306 llegó el Emperador Constantino I que mantuvo y continuó muchas de las reformas de Diocleciano, pero que destacó sobre todo por declarar la libertad de culto en todo el Imperio, es decir por legalizar, entre otras, la práctica del cristianismo. Además trasladó la capital del Imperio a Constantinopla (la actual Estambul) de manera que paradójicamente la ciudad de Roma se convirtió en una capital secundaria de su propio imperio. A su muerte le siguieron Constantino II, Constancio II y Constante, después Juliano, Joviano, Valente y Valentiano. En fin…al grano…que ya en el año 378 subió al trono el hispano Teodosio el Grande que destacó por dos decisiones que definirían el futuro del imperio. En primer lugar convirtió el cristianismo en la religión oficial y en segundo decidió dividir el imperio entre sus dos hijos. Así, a su muerte en el año 395, el imperio de Occidente quedó en manos de su hijo Honorio y el Imperio de Oriente en las de su hijo Arcadio. Pero esta decisión no puso fin a los problemas, sobre todo en occidente donde la presión de los bárbaros era tan incontenible que los dominios del imperio quedaron limitados a Italia y a una pequeña franja del sur de la Galia. Pero aún más allá, en el año 402 los godos (esos de las interminables listas de nuestros padres) entraron en Italia y en el año 410, de la mano de Alarico, saquearon Roma. Esta época se vivió entre la población como un apocalipsis; la gente se dedicó a vender sus posesiones y a abandonar sus obligaciones. El fin del mundo estaba cerca. O eso creían. Aunque al final no fue el fin del mundo, sólo el fin de más de quinientos años de imperio. Un fin al que se le puso una fecha concreta, el año 476, cuando estando en el trono Rómulo Augústulo – nombre que recordaba al del fundador de Roma y al del Imperio – se produjo la definitiva caída del Imperio Romano de Occidente. El imperio romano de Oriente, por cierto, sobreviviría hasta que en 1453 los turcos derrotaron al último emperador bizantino, Constantino XI. ¿Qué pasará en la historia de Roma a partir de ahora? ¡Qué emoción!. Aún hay cientos de años de historia después de las películas de romanos…

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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