Bambini

Hoy he leído en el Corriere della Sera una noticia que me ha hecho gracia. Y es que el domingo, Antonio Ferrari, propietario de la enoteca del mismo nombre en Padova (al norte de Italia), hizo a una familia una rebaja del 5% sobre el total de la cuenta, en virtud de un “descuento por niños educados”. Y es que parece ser que los niños (5) después de comer se pusieron en completo silencio a dibujar y a hacer sumas, sin necesidad de tablets ni smartphones. Todo un lujo sí. Le doy la razón. Pero digo yo que los pobres niños también tendrán derecho a hablar, sin que eso signifique que molestan, porque a mí sinceramente a veces cuando hablan me molestan más algunos adultos que la mayoría de los niños. La cuestión es que el tal Antonio cuenta en esta entrevista que le hacen en el periódico, que la idea la copió de un local de Miami y que no tomó la decisión de hacerles el descuento para hacerse publicidad – aunque fue el mismo el que luego lo colgó en twitter – sino porque le salió del alma al ver el buen comportamiento de los enanos, aunque también comenta que no lo va a establecer como una norma en su local, porque sino aquellos a los que no se les haga el descuento se podrían sentir ofendidos y sobre todo cuestionados como padres. ¿Qué es lo que más fastidia al resto de comensales del comportamiento de los niños en los restaurantes según este italiano que lleva doce años regentando este local? Pues cuando se encierran en el baño y se ponen a jugar con el agua y sobre todo cuando corren entre las mesas. Le doy la razón. En ese caso tienes ganas de castigar…a los padres que se lo permiten. Aunque a mí personalmente me molestan mucho los gritos repetitivos. Pero ese ya es un problema mío y de mi oído que es muy sensible. En todo caso, lo mejor es amaestrar a las fieras antes de sacarlas de paseo y lo digo como comensal sufridora y también como mamma que alguna vez ha tenido que soportar a sus churumbeles sacar los pies del tiesto y del agobio ni siquiera ha podido disfrutar de la comida. Porque hay una cosa que está clara: niños tranquilos, comida feliz para todos.

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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