Barberini

Ayer os abandoné por los Goya y hoy tampoco me voy a enrollar mucho, porque por la mañana estuvimos montando en bicicleta y por la tarde, como es primer domingo de mes y la entrada a la mayoría de los museos romanos es gratuita, he ido con los bambini a una visita guiada por el Museo Barberini del que ya os hablé, no hace tanto. La visita la hemos hecho con la asociación cultural Kairós, cuesta seis euros por persona, la guía, Paola es fantástica y el mayor placer ha sido ver a los bambini (han ido con una amiga) contando las abejas del palacio (es el símbolo de la familia – más de 160 han contado) y seguir con la boca abierta escuchando la historia de la Fornarina de Rafael o de Beatrice Cenci (de la que también os hablé alguna vez) y volando en el tiempo con la leyenda del rapto de las Sabinas, con la de Hércules o con la del rey David. Nos lo hemos pasado muy bien. Repetiremos más pronto que tarde.

 

 

La Piedad de Borondo

Hace mucho que no comparto las obras de arte que están por la calle, al alcance de cualquiera, hasta de mí. Las de hoy están en la vía Prenestina, a la altura del novecientos y pico. Es decir…alejaditas del centro. Pero merecen la pena. La que más destaca es La Piedad, una obra inmensa (por sus dimensiones, por su significado, por lo estremecedor de sus pinceladas) hecha por un artista español – de Segovia creo – llamado Gonzalo Borondo que tiene pinturas de este calibre por todo el mundo (algunas, como una de Berlin, con polémica incluida). Os dejo las imágenes de todas las obras que hay en esa manzana y un vídeo de cómo hicieron La Piedad, para que apreciéis su verdadero tamaño y la manera de trabajar que tiene Borondo.

Masterchef Italia

Hoy, después de acostar a los bambini, he visto un capítulo de la primera temporada de Masterchef Italia – van por la sexta. Primero porque, curiosamente, a mí que me gusta mucho más comer que cocinar, me divierten bastante los programas de cocina desde aquel lejano (y mítico) “Con las manos en la masa”. Éste además tiene una gran virtud con respecto a los programas españoles y es que empieza a una hora razonable (las 21.15) y solo dura 45 minutos. Otra razón por la que he decidido verlo es por el italiano (el idioma ¡claro!) y es que es gracioso tratar de identificar los diferentes acentos, aunque ya he visto que como vocabulario lo máximo que podré aprender si sigo viéndolo son sinónimos de la palabra “asqueroso”. ¡Cuánto gusta el maltrato en la televisión últimamente!. Por lo demás, pues más de lo mismo, pero con otras caras y con bastante “italianismo”. Bueno, no está mal. Si os interesa esta versión creo que la echan en algún canal español. Podéis buscarlo.

Casino dell’Aurora Pallavicini Rospigliosi

Sólo el primer día de cada mes – exceptuando enero – abren al público el Casino dell’Aurora Pallavicini Rospigliosi. Eso lo leí en un libro sobre lugares secretos de Roma y hoy aprovechando que es día 1 y que si me apuras será el único día 1 que tendré disponible hasta julio, me he ido hasta este palacio cercano al Quirinale, sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. Cuando he llegado había bastante gente esperando, pues la entrada es gratuita y limitada solo a cuatro horas – de 10 a 12 y de 15 a 17. Desgraciadamente no dejan hacer fotos. Peccato!. El palacio no es visitable, sólo puede visitarse el edificio del Casino que fue mandado construir por el Cardenal Scipione Borghese a principios del S.XVII y que hoy en día se utiliza (el resto de días del mes) como centro de exposiciones, conferencias, fiestas privadas, etc. Cuando entras en el edificio te encuentras unas escaleras que aún no sabes que te llevarán a un espectacular jardín de 1800 m2 lleno de esculturas antiguas, donde está el Casino, del que sólo puede visitarse la sala central. Del Casino lo que en principio llama más la atención es la rica decoración de la fachada, adornada con restos de sarcófagos romanos del S.II y  S.III que narran historias mitológicas relacionadas con el amor y la muerte. También en la fachada hay un cristal que da cohesión a los jardines, la fachada  y la sala principal del edificio (la única visitable), un salón de unos 100 m2 donde destacan varios frescos, sobre todo el que está en el techo (hay un espejo que facilita contemplarlo con detalle) que se llama “La Aurora” (de ahí el nombre del edificio). Pero no es el único, pues también se pueden ver “El triunfo de la fama”, “El triunfo del amor” y cuatro cuadros que representan las cuatro estaciones. Todos los frescos, pero especialmente el del techo son muy llamativos por su colorido y su temática. Pero poco más. Que vamos que supongo que los super expertos pueden pasar allí la mañana y les faltará tiempo para apreciarlo, pero aquí servidora que si es experta en algo es en moñadas y en perder el tiempo, he visto todo lo que nos dejaban visitar en poco más de un cuarto de hora, pero en todo caso doy por bien aprovechado el tiempo invertido y por saciada la curiosidad. Os dejo las tres fotos que he podido sacar y una imagen de “La Aurora” sacada de la página web del Casino. Espero que os guste.